El ex-boxeador Fremio ”El Burro” Jiménez sufre de extraña invalidez cuenta de sus entrenamientos en el parque Braulio Álvarez

FORMÓ PARTE DE UNA TRILOGÍA HISTÓRICA

 

fremio-el-burro-jimenez-con-la-vida-maniatada-entre-una-extrana-invalidez (1)Santo Domingo.- Durante los años sesentas y setentas tres hermanos hicieron historia individual y en conjunto sobre el ring, pero fue Fremio -El Burro- Jiménez, quien se distinguió por su pegada demoledora humillando a la mayoría de sus adversarios.

Hoy día el Burro Jiménez, quien reside en el sector Sabana Perdida, no encuentra la fortaleza física ni económica para enfrentar con éxito una extraña enfermedad que lo mantiene semipostrado como en un fatídico conteo de “knockdown”.

“Fremio empezó a quedarse mucho tiempo sentado en un colmadito que teníamos, casi no se movilizaba, lo real es que caminaba poco y luego iba y se acostaba, de repente tenía que buscar ayuda para trasladarse y ha llegado a un estado que necesita atenciones porque es como si volviera a ser un niño, no se puede sostener por sus propios pies”, explica su compañera de más de 50 años, doña Inés Amparo Méndez Disla. “Uno se lo decía: Fremio, párate y camina, muévete, debe hacer ejercicios… pero nunca lo hizo”.

Amparo también tiene deformaciones en sus piernas productos de algunas operaciones, y aunque sabe que no le hace bien, es el lazarillo de Fremio, capaz de cargarlo en vilo para trasladarlo de un lado a otro, en ocasiones.

El afable deportista afirma que nunca ha recibido ayuda del Estado porque siempre pudo trabajar, pero que ahora lamenta poner en riesgo los estudios de sus hijos con su enfermedad y las constantes recetas de los médicos.

Un trío victorioso   
El otrora campeón nacional de las 126 libras asegura que junto a sus dos hermanos  empezó a practicar boxeo en el parquecito Braulio Álvarez. “Nosotros somos de Villa Consuelo y todas las tardes nos íbamos relajar a ese lugar, vivíamos relajando. Apareció uno que le decían Guanchi y empezó a entrenarnos, el pobre, tenía solo como 15 libras, pero se llevaba bien con nosotros y la gente iba a fijarse en lo que hacíamos, eso fue antes de la Revolución de 1965.“Como profesionales empezamos a entrenar con Julito López y Ulises Frías era el promotor; luego nos preparamos con Kid Jigüerita y a la vez nos manejaba”, recuenta.

Una noche estelar
A pesar de su extraña invalidez, el Burro Jiménez recuerda momentos especiales de su vida, de sus años dorados sobre el ring.

“Mi padre era un hombre honesto nativo de La Vega (el señor Arturo Jiménez Batista), trabajaba siempre en el Mercado de Villa Consuelo, y mi mamá era Juana Francisca Bidó Estrella, de Moca, pero nosotros nacimos en la Capital.

“Cuando en algún momento la vieja nos veía preocupados, sin maestros, ella agarraba y nos daba prácticas y lo hacía bien, iba toda la gente del barrio a verla entrenando sus muchachos, pero después no iba a las peleas. Ella lo hacía para que no nos fuéramos lejos a practicar”, recuerda.

La leyenda de los hermanos Jiménez creció de manera vertiginosa al punto que Natalio era el rey nacional mosca (112 libras) y Fremio monarca del peso pluma (126 libras); el Chino un duro contendor del peso gallo (118 libras), pero luego se fue a residir a los Estados Unidos.

“Le quité el invicto a Samuel Serrano”
La calidad del ring de los años sesentas y setentas no le permitió a Fremio hacer dinero ni escalar siquiera al ranking del mundo, sobre todo militaba en una categoría de las exigente, la del peso pluma.

Su estilo no era elegante, pero la fuerza de sus puños ponían en apuros a sus contendores, de esa manera se impuso a los cotizados peleadores panameños Gilberto Cuesta y Agustín Cedeño; logró la corona nacional y realizó 4 defensas, pero su mayor logro fue derrotar y quitarle el invicto al boricua Samuel Serrano, posterior campeón del mundo de los pesos ligeros junior.

Su peor momento
Aunque pasa días difíciles en la actualidad por su condición física, dice que el cariño de su esposa y sus hijos lo fortalecen mucho de modo espiritual.

“Mi peor momento fue cuando en una pelea con Lachy mi esquina se equivocó y en vez de agua, me echó amoniaco en los ojos y la boca, en toda la cara me llenóÖ empecé a dar brinco y a darle vuelta al ring como un loco y el referí paró el combate en mi contra”, recuerda con mucho colorido el episodio.

Fremio enfrentó a Lachy Linares (f), uno de los grandes boxeadores de la época, cuando ocurrió el accidente que narra, el 25 de febrero de 1963 perdiendo por nocaut técnico.

HAZAÑA DE LOS JIMÉNEZ
Previo a la partida del Chino a Estados Unidos, el 22 de febrero de 1964 la trilogía hizo historia presentándose en el estadio Quisqueya, de Santo Domingo, donde noqueó a Lucas Rosario en el tercer round; Natalio puso fuera de combate a Lachy Linares en el cuarto; y el Burro, fulminó a Crescencio Fernández en el octavo episodio para cerrar un capítulo histórico y hasta hoy irrepetible, de tres hermanos que ganan por la vía del sueño en una velada. Tres años más tarde se presentó el trío en Panamá: Natalio y Chino noquearon a sus rivales, pero los jueces dañaron la “tripleta” dominicana, empatando el pleito de Fremio.

Por: Yoel Adames F. de Listin Diario
yadames2003@yahoo.com

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