Su majestad Michael Jordan cumple 55 años

Un hombre que basó su éxito en esfuerzo y trabajo y que lo convirtió en el mejor basquetbolista de todos los tiempos
 

El ex jugador de baloncesto, Michael Jordan, festejará 55 años de vida este sábado 17 de febrero, fecha que coincide con la realización del Concurso de Clavadas 2018 de la Asociación Nacional de Baloncesto (NBA, por sus siglas en inglés), espectáculo que ha estelarizado el neoyorkino.

 

Jordan verá el día de su cumpleaños a Victor Oladipo (Pacers), Donovan Mitchell (Jazz), Larry Nance Jr. (Cavaliers) y Dennis Smith Jr. (Mavericks) intentar emular aquella hazaña de 1988, cuando la leyenda de Toros de Chicago dejó una imagen que quedará marcada para siempre en la historia del baloncesto y el deporte mundial.

 

Cuando 1988 corría, un confiado Jordan tomó el balón en la duela del Estadio de Chicago ante su público y lo llevó con fiereza de un lado al otro para realizar una de las jugadas más recordadas en la historia de los concursos de clavadas de la Asociación Nacional de Baloncesto (NBA, por sus siglas en inglés).

 

Jordan, de 25 años en aquel entonces, perdía en la final ante el legendario Dominique Wilkins, quien consiguió una calificación casi perfecta de los jueces en su último intento y obligaba al jugador de los Toros de Chicago a hacer algo que parecía imposible.

 

El nacido en Nueva York en 1963, saltó desde la línea de tiros libres, se suspendió en el aire por más de cinco metros, empotró el balón en el aro ante la mirada atónita de los presentes y celebró la proeza, consciente de que acababa de hacer historia.

 

Ese fue el segundo y último título del Concurso de Clavadas de la NBA para “Su Majestad”, quien terminó oficialmente su carrera profesional en 2003 con seis campeonatos en el circuito, además de ser reconocido en cinco ocasiones como el jugador más valioso de la temporada y 14 veces considerado para el Juego de Estrellas.

 

Este fin de semana, estará protagonizado por las estrellas de la NBA, quienes serán los encargados de demostrar su calidad y capacidad de juego en las diferentes dinámicas que permite el baloncesto profesional.

 

Quizá la más llamativa de todas es aquella donde los mejores “voladores” de la NBA deslumbran a la afición con espectaculares e innovadoras formas de anotar dos puntos, con saltos y contorsiones que desafían la física.

 

Una gran historia

“He fallado más de 9.000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 partidos. 26 veces han confiado en mí para tomar el tiro que ganaba el partido y lo he fallado. He fracasado una y otra vez en mi vida y es por eso que tengo éxito”, es la frase que identifica a la perfección aMichael Jordan, una verdadera leyenda viviente.

 

Y es que la la vida de Jordan ha estado llena de trabajo y esfuerzo, dos cosas que lo han llevado hasta lo más alto del básquetbol. Ganador de seis anillos con los Chicago Bulls, 10 veces nombrado como el mejor quinteto de la NBA y cuatro oros en los Juegos Olímpicos son algunos de sus triunfos.

 

Pero la carrera de Michael no arrancó como él quiso. Su primera decepción la sufrió cuando fue rechazado en un colegio por ser bajito. Sin embargo no se dio por vencido y con ese coraje se planteó llegar a la NBA y ser uno de los mejores jugadores de la historia. Lo logró.

 

Su punto máximo lo alcanzó con los Bulls, equipo que lo convirtió en su estrella, su referente y su máxima estrella. Con un elenco rodeado de grandes estrellas como Scottie Pippen, Denis Rodman y liderados por su padre deportivo, Phil Jackson, pusieron en lo más alto al equipo. Una estatua suya figura fuera del estadio de los Bulls: “Jordan se convirtió en sinónimo de Chicago y entregó a la comunidad una fuente de orgullo internacional que rara vez experimentaba. Chicago a menudo se asociaba con Al Capone, un gángster, y al mal. Por Jordan, Chicago se asoció a la excelencia”, contó Samuel Smith,periodista de Chicago, quien también escribió su libro.

 

“Su Majestad” confiaba tanto en su calidad y talento que se dio el lujo de probar en otros deportes: el béisbol y el golf. El 4 de marzo de 1994, durante su retiro parcial del baloncesto, Michael Jordan apareció en el diamante en un partido no oficial con los White Sox, donde causó gran sensación. Jordan probó en esta disciplina por una promesa que le hizo a su padre, antes de que este muriera. A pesar de que no llegó a jugar en grandes ligas, el propietario del equipo y también dueño de los Bulls lo usó en partidos de exhibición.

 

15 Feb 1993: MICHAEL JORDAN LOOSENS UP DURING HIS FIRST DAY OF SPRING TRAINING WITH THE CHICAGO WHITE SOX.

 

Otro deporte en el que probó fue en el golf, donde lo hace más por diversión, pero no por eso le gusta perder, es competitivo en cualquier instancia: “Tiene una competitividad maníaca. Una vez estábamos jugando al golf y el juega bien pero no es grandioso. Y venía mal en ese partido. Y esperó que la gente lo reconociera y se llegara al último hoyo. Ante toda la gente ahí viéndolo, hizo la gran jugada con un putt de 30 pies. Ese es Jordan, quería ganar hasta en las conferencias de prensa con los periodistas”, reveló Smith.

 

Guard Michael Jordan of the Chicago Bulls at a golfing event.

 

Sin embargo, el norteamericano también tuvo momentos difíciles en su vida. Uno de ellos y el más sonado fue su divorcio con Juanita Vanoy, considerado uno de los más costosos de la historia, pues tuvo que pagarle el equivalente a 200 millones de dólares. También en 1985 los tenis que Jordan usaba, de color negro con rojo, fueron censurados por la NBA, pues según ellos violaban los códigos de la liga. Lejos de perjudicar al jugador y a la marca deportiva, fue benéfico pues se vendieron como pan caliente.

 

Antes de su retiro oficial, se dio el lujo de jugar en los Washington Wizards, donde en un juego llegó a alcanzar los 58 puntos a sus 38 años. Hoy, Michael Jordan vive pegado al equipo del que es propietario, los Charlotte Hornets, del que no se despega ni un momento; sigue jugando al golf y hace cosas como un hombre común y corriente: “Se qué cambia muchos pañales con sus hijas más pequeñas, ja”, comparte Sam.

 

Ni la gripe, fiebre y un supuesto veneno que le pusieron a su comida en el quinto juego de la serie ante el Utah Jazz de la temporada 1996-97 frenaron a Michael. Él era casi un dios en la duela, un hombre que gracias a su fortaleza mental y tenacidad se convirtió en la leyenda que es. Incluso hasta se dio el lujo de compartir pantalla con Bugs Bunny, el conejo de la suerte, solo que no se sabe quién le pasó la suerte a quien.

 

Nombre: Michael Jeffrey Jordan

Apodo: “Su Majestad”, “Air Jordan”

Fecha de nacimiento: 17 de febrero de 1963

Lugar de nacimiento: Brooklyn, Nueva York

Estatura: 1.98 metros

Deporte: Baloncesto

Posición: Escolta

Universidad de procedencia: Universidad de Carolina del Norte

Equipos: Toros de Chicago (1984-1993, 1995-1998), Magos de Washington (2001-2003)

Distinciones:

6 veces campeón de la NBA — 1991, 1992, 1993, 1996, 1997, 1998

6 veces MVP de las finales — 1991, 1992, 1993, 1996, 1997, 1998

14 veces All-Star

5 veces MVP de la Temporada — 1988, 1991, 1992, 1996, 1998

2 medallas de oro olímpicas — Los Ángeles 1984, Barcelona 1992

Mejor Defensor del Año — 1988

Novato del año — 1985

2 concursos de clavadas (1987, 1988)

Salón de la Fama del Baloncesto desde el 11 de septiembre de 2009

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