La oración es nuestra defensa

“Tendemos a usar la oración como un último recurso, pero Dios quiere que sea nuestra primera línea de defensa.

Oramos cuando ya no hay nada más que hacer, pero Dios quiere que oremos antes que hagamos cualquier cosa”.

 

En los cielos está mi testigo y mi testimonio en las alturas. Job 16: 19

 

Dios nos habla continuamente y nos redarguye para que podamos poseer las llaves del Reino. La verdadera oración es aquella que conquista los Cielos, y vemos la respuesta a nuestras peticiones.

 

Orar es unirnos al corazón de Dios y conocer Su voluntad, es hacer partícipe al Espíritu Santo y permitir que Él nos guíe para establecer con poder en los Cielos y en la tierra. Orar es hablar con Dios.

 

La oración es nuestra defensa, la cual nos libra y nos protege de todo mal. Aun cuando no veamos que la respuesta se acerca, no dejemos de orar, porque nuestro Señor ha dispuesto todas las cosas para los que Lo buscan sin desmayar.

 

Dobla tus rodillas e inclina tu rostro y, cuando empieces a clamar, el Dios todopoderoso se te mostrará y el Cielo te responderá.

 

Fuente / Iglesia Monte de Dios

 

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