Amigos de Cristo

No hay mayor privilegio que hacerse amigo de Jesucristo. Y así es como nos llama a quienes hemos creído en Él y le hemos recibido como Señor y Salvador. ¡Qué maravilloso! El Señor Jesús murió por nosotros, y sufrió el castigo que merecíamos por nuestros pecados, para que pudiéramos relacionarnos con el Padre celestial por medio de Él.

 

A veces, las personas piensan que el Señor es una deidad distante que se ocupa solo de los problemas universales, y que no se preocupa por los seres humanos. O tal vez piensan que es un Creador indiferente que creó a la humanidad y la dejó abandonada para que se las arreglara por su cuenta. La verdad es que el Dios trino es un ser relacional que creó a los humanos a su imagen, y nos invita a relacionarnos de manera personal con Él.

 

Aunque el pecado afectó esa posibilidad, el plan de redención ya estaba en marcha. Entonces, en el momento preciso, el Hijo de Dios vino al mundo y con su muerte hizo posible que la humanidad fuera liberada del pecado y reconciliada con el Padre. Hemos sido hechos nuevas criaturas que ahora pueden responder a nuestro Creador con amor, adoración y obediencia.

 

Los cristianos de hoy tienden a enfocarse en las enseñanzas del Salvador, los milagros y en su muerte en la cruz, pero no debemos pasar por alto el hecho de que Él pasó tres años con doce hombres en un estrecho vínculo. Su prioridad era instruirlos y prepararlos para alcanzar al mundo con el evangelio de la salvación, después de que regresara al Padre. Nosotros somos los descendientes espirituales de los discípulos del Señor, y por tanto, nos imparte su Espíritu Santo como nuestro mejor consolador y amigo.

 

Fuente: Encontacto.org

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