Obedecer a Dios

Pedro era un pescador profesional. Sabía cómo evaluar las condiciones atmosféricas, dónde lanzar las redes y cuándo poner fin a una jornada improductiva. Debido a su experiencia, pudo haber cuestionado la instrucción del Señor que leímos en la meditación devocional de ayer. Pedro pudo haber pensado: ¿Por qué echar las redes, cuando no hemos pescado nada?

 

A veces, Dios nos pide que hagamos algo que parece ilógico. Puede implicar dejar un trabajo o un ministerio, asumir más responsabilidades cuando la vida ya está sobrecargada, o aceptar una tarea que parece más adecuada para otra persona. Sin embargo, por causa de Quien lo pide, hay que hacerlo.

 

 

La Biblia menciona muchas personas que enfrentaron decisiones como esas. A Abraham se le pidió que sacrificara a Isaac (Gn 22.2). A Noé se le dijo que construyera un arca en tierra seca porque vendría un diluvio (Gn 6.14). A Josué se le dio una estrategia militar que consistía en marchar alrededor de Jericó en vez de atacar la ciudad (Jos 6.2-5). A Gedeón, que era joven e inseguro, se le dijo que enviara a la mayoría de sus guerreros a sus casas antes de la batalla (Jue 7.2, 3). Todos ellos obedecieron, y luego experimentaron el poder de Dios.

 

No permita que la lógica humana le dicte si debe obedecer o no al Señor. Confíe en Él como lo hicieron Pedro y estos otros creyentes fieles.

 

Fuente: Encontacto.org

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