Las tormentas de la vida

¿Por qué está sucediéndome esto? Es probable que todos hayamos hecho esa pregunta en algún momento. Tal vez nuestro mundo se puso de cabeza por un diagnóstico médico, una crisis económica, una relación que se desmoronó, o alguna pérdida.

 

Es natural querer saber el porqué de las tormentas que nos golpean, pero también es importante saber cómo manejarlas. ¿Aumentará nuestra confianza en el Señor cuando lo veamos usar nuestro sufrimiento para hacernos más como Cristo, o nos resentiremos con Él? En otras palabras, ¿nos disgustaremos con Dios o nos someteremos a Él con humildad?

 

A veces nos metemos en problemas por nuestra desobediencia; otras veces, las tormentas no son culpa nuestra. En cualquier caso, las dificultades son parte de la vida de todas las personas. Pedro nos dice que no nos sorprendamos del fuego de prueba como si alguna cosa extraña nos estuviera sucediendo. Cualquiera sea la causa, Dios usa pruebas para purificarnos y refinarnos. Por tanto, mientras nuestro objetivo sea hacer siempre lo correcto a los ojos del Creador, sigamos regocijándonos en el Señor, con nuestra esperanza firmemente en el regreso de Cristo.

 

 

Fuente: Encontacto.org

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