Un modelo para el servicio

Jesucristo les dijo a sus discípulos: “El que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor” (Mt 20.26). En los tiempos bíblicos, el sirviente de más baja condición de la casa lavaba los pies polvorientos. Por tanto, los discípulos deben haberse sorprendido cuando el Señor realizó esta humilde tarea para ellos. Por lo que dijo: “Si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros” (Jn 13.14).

 

Basándose en esas palabras, muchas iglesias han convertido el lavamiento de pies en una ordenanza; piensan que este acto muestra la semejanza con Cristo y demuestra la voluntad de servir. Tal vez eso sea cierto para algunos creyentes, pero muchos realizan la ceremonia de una manera mecánica. El mensaje del Señor a los discípulos y a los creyentes modernos no es literalmente lavar los pies sucios, sino más bien servirse unos a otros con amor y humildad.

 

Dios quiere que seamos sacrificios vivos. Para servir al Señor, debemos estar dispuestos a hacer lo que nos pida y para quién nos lo pida. Nuestra semejanza a Cristo es evidente cuando nos humillamos ante Dios por el bien de los demás.

 

El Señor Jesucristo realizó una de las tareas más humildes de su época para demostrar su condición de servidor. ¿Qué está usted dispuesto a hacer por Él?

 

 

Fuente: Encontacto.org

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