Al vivir en el favor de Dios

Una vez que hemos recibido el favor de Dios a través de la salvación, ¿importa cómo nos comportemos? El pasaje de hoy responde con un rotundo sí. Después de recibir la misericordiosa salvación de Dios, no debemos continuar actuando de maneras desagradables para Él. Por el contrario, debemos andar en novedad de vida y considerarnos muertos al pecado.

 

Esta verdad es demostrada por la vida de Pablo. Al convertirse, el apóstol experimentó un cambio radical y comenzó a vivir con devoción y obediencia a Cristo. Después de ser rescatado de la esclavitud del pecado y recibir al mejor Maestro posible, habría sido una necedad volver a su estado anterior.

 

La gracia divina nos libera para que no seamos más esclavos del pecado; no solo somos rescatados del castigo por el mismo. Y porque nuestro Padre celestial nos da el poder para conocerle a través de las Sagradas Escrituras, podemos vivir de una manera que le honre y produzca un fruto duradero.

 

¿Qué tan bien conoce usted a Dios? Agradarle requiere aprender a pensar de la manera que Él lo hace, y esto significa que su Palabra debe ser una parte vital de su vida. También requiere elegir su camino sobre el suyo. Aunque esto puede parecer una forma de vivir que tiene un alto precio, el resultado vale cada sacrificio.

 

 

Fuente: Encontacto.org

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