El uso de los dones espirituales

Toda persona que pertenezca a Cristo ha recibido un don espiritual para la gloria de Dios y el bien de la Iglesia. Servir al Señor no es una sugerencia sino una orden. Cuando desperdiciamos la oportunidad, nos privamos a nosotros mismos y a los demás del servicio que el Padre celestial quiere que hagamos.

 

En la lectura de hoy, Pedro divide a los dones espirituales en dos categorías: dones de servicio y dones de comunicación. Pero dentro de estos dos grupos hay una ilimitada variedad de formas en que el servicio a Cristo se pone en acción. Incluso si dos creyentes tienen el mismo don, lo expresarán de maneras únicas y con resultados diferentes.

 

Debemos recordar que aunque hay diversidad de dones, ministerios y resultados, el Espíritu Santo es la fuente de todos ellos, y Di os es quien hace el trabajo (1 Co 12.4-6). Por ejemplo, el don de enseñanza tiene una amplia gama de aplicaciones. Puede ser usado por una persona para instruir a niños pequeños, mientras que otra persona lo utiliza para enseñar a estudiantes del seminario. Ambos usos son esenciales a los ojos del Señor, y lo glorifican.

 

Dios no tiene una clasificación de los dones espirituales, así que nunca piense que el suyo no es importante. Lo que Él desea es fidelidad al emplearlo.

 

 

Fuente: Encontacto.org

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