La interacción con el Dios santo

Una de las bendiciones de ser cristiano es la intimidad que tenemos con Dios Padre. Pero la cercanía con el Señor también puede tentarnos a tratarlo a la ligera al no reconocer su santidad o no tratarlo con la adoración que merece. La reacción de Josué ante la revelación de Dios nos enseña mucho acerca del temor reverencial que debemos sentir para con el Señor:

 

SE ACERCÓ AL SEÑOR PARA HABLAR CON ÉL. Dios es santo, pero a través de Jesucristo, podemos acercarnos al Padre celestial con toda libertad y con confianza para recibir ayuda y misericordia.

 

SE POSTRÓ SOBRE SU ROSTRO CON HUMILDAD, SUMISIÓN Y DEPENDENCIA. Esta es la misma actitud que debemos tener cada vez que venimos a Dios en oración o por medio de su Palabra.

 

PREGUNTÓ QUÉ TENÍA EL SEÑOR QUE DECIRLE. Cuando leamos las Sagradas Escrituras, también debemos pedirle al Señor que nos hable y nos enseñe sus caminos.

 

ADORÓ A DIOS CON OBEDIENCIA INMEDIATA. Si leemos la Palabra sin obedecerla, demostramos que en verdad no le tenemos reverencia al Señor.

 

Lo que necesitamos en nuestra relación con Dios es equilibrio entre la intimidad familiar y el temor santo. Considere si la forma en que usted se le acerca pudiera necesitar algún ajuste.

 

 

Fuente: Encontacto.org

 

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