La Palabra de Hoy: El don de profecía

Los dones espirituales son una tremenda bendición de Dios. Son dados a los creyentes para el bien de la Iglesia, que es el Cuerpo de Cristo. Pero se nos advierte que no pensemos más de nosotros mismos si tenemos uno de los dones más “impresionantes”. En otras palabras, es importante recordar que estas aptitudes nos fueron dadas para beneficio de otros, por lo que nunca debemos envanecernos.

 

Uno de los dones más visibles es el de profecía, que hoy en día se puede definir como la capacidad de decir la verdad de la Palabra de Dios. Los creyentes con este don suelen tener una fuerte perspectiva bíblica y la habilidad de manejar con precisión las Sagradas Escrituras. Son capaces de discernir las falsas doctrinas y poner sobre aviso al pueblo de Dios. Su deseo es promover la obediencia a la Palabra y abordar los problemas del corazón que podrían llevar a las personas al pecado.

 

Dado que el don de profecía es tan influyente, es esencial que quienes lo tienen sean humildes y estén motivados por el amor a Dios y a su pueblo. Pero esto también es cierto en relación a otros dones. Ya sea el de profecía o algún otro, la persona debe ejercerlo con una actitud piadosa. Después de todo, Pablo dice: “Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy” (1 Co 13.2).

 

 

Fuente: Encontacto.org

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