La Palabra de Hoy: Una herencia eterna

La gente hace todo lo posible para asegurarse de que sus propiedades y sus riquezas sean legadas de acuerdo con sus deseos. Pero hay un regalo mucho más valioso que podemos dejarle a los demás: “la sabiduría que lleva a la salvación” (2 Ti 3.15 LBLA).

 

Nuestra posesión más importante es nuestra fe, en especial las verdades bíblicas sobre la salvación. Aunque la fe personal no se puede dar a otra persona, podemos hablar a otros de la obra redentora de Cristo en la cruz. Y también podemos ser ejemplo de una vida consagrada a Él.

 

Pero antes de que podamos transmitir los principios de la fe a otros, la salvación bíblica debe ser una realidad en nuestra propia vida. Mucha gente escoge filosofías religiosas para guiar su vida, pero la religión que sirve a sus propios intereses nunca puede salvar. Solo aquellos cuya fe se basa en la verdad de la Biblia pueden enfrentar el final de la vida con confianza en la seguridad eterna; pues saben que el Hijo de Dios murió en la cruz para pagar la pena de sus pecados.

 

¿Ha puesto usted su fe en Cristo como su Salvador personal? ¿Quiere morir con esperanza? El mayor legado que podemos dejar no es dinero ni pertenencias, sino la verdad que transforma vidas. Empiece hoy mismo a influir en las generaciones futuras dándoles la buena nueva.

 

Fuente: Encontacto.org

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