La Palabra de Hoy: Una vida llena del Espíritu Santo

¿Qué es más difícil: dar un estudio bíblico o amar a un enemigo? ¿Ayudar a un vecino o ser paciente con personas problemáticas? ¿Hacer una buena acción o sentir paz en una crisis? La mayoría de nosotros encontramos la última opción más desafiante y menos gratificante.

 

El mundo admira a las personas orientadas a la acción, y tendemos a adoptar el mismo estándar en la iglesia. Se supone que las personas que hacen más son las que están llenas del Espíritu Santo, pero eso no siempre es cierto.

 

Los logros no equivalen a madurez espiritual. La verdadera medida del control del Espíritu es el carácter, no las capacidades o los logros.

 

Aunque las buenas acciones y los dones espirituales son recursos dados por Dios para nuestro servicio, el Espíritu Santo también obra y produce fruto espiritual. Su objetivo es una transformación mediante la cual se reproducen en nosotros las cualidades de Cristo. Sin el fruto descrito en Gálatas 5.22, 23, ninguno de nuestros esfuerzos valen la pena.

 

Una vida llena del Espíritu es más evidente en las actitudes e interacciones semejantes a las de Cristo con los demás. A medida que nos sometemos a su autoridad y permitimos que la Palabra de Dios habite en abundancia en nuestro ser, Él nos transformará.

 

 

Fuente: Encontacto.org

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