La Palabra de Dios: La obediencia apasionada

La pasión por obedecer a Dios no es algo natural. La salvación puede despertar amor y deseo de complacerlo, pero un fuego apasionado se construye poco a poco con la madera del conocimiento espiritual, la fe y la devoción a Dios.

 

La obediencia suele comenzar con el temor a sufrir las consecuencias de desobedecer. Es decir, los creyentes nuevos pueden tratar de evitar repercusiones, hasta que descubren mejores razones para obedecer al Señor. A medida que maduramos y construimos un fundamento bíblico, el temor es reemplazado por el reconocimiento de la soberanía de Dios y el sometimiento a su sabiduría.

 

Una vez que experimentamos su bondad, aprendemos que la obediencia y lo mejor de Dios van de la mano; la bondad se deriva de obedecer los mandamientos divinos, mientras que el sufrimiento resulta cuando exigimos seguir con nuestro propio camino. Este principio irrevocable se manifiesta tanto en la Biblia como en la vida cotidiana, y cuanto más lo observamos, más nos damos cuenta de que la voluntad del Señor es la elección más sabia.

 

Las bendiciones que promete el Señor no son para que le sigamos y luego enfrentemos situaciones atemorizantes. Sin embargo, ahí es donde entra el amor por nuestro Padre, ya que nos impulsa a obedecer sin importar lo que esté en juego.

 

 

Fuente: Encontacto.org

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