La Palabra de Dios: La buena noticia acerca de la muerte

La Biblia enseña que la muerte es solo el comienzo para los creyentes. Dios ha preparado un hogar eterno para nosotros, y la condición para entrar es clara: creer que Cristo murió por nuestros pecados para recibir su perdón. Hay quienes consideran que esto es fanatismo e injusto. Pero el Padre celestial estableció esa condición por una razón.

 

En el huerto del Edén, el Señor estableció una regla para proteger su creación: “no me desobedezcan”. El pecado era un asunto tan serio a sus ojos que decidió que merecía la pena de muerte. Sin embargo, desde la transgresión de Adán y Eva hemos seguido el camino del pecado porque somos seres humanos imperfectos. Y Dios lo sabía. Así que, para salvarnos de las consecuencias del pecado, envió a su Hijo a morir en nuestro lugar. Jesucristo cumplió la ley mientras recibía nuestro castigo, y tres días después resucitó.

 

Dios prometió en su Palabra que aquellos que reciban al Señor Jesucristo como Salvador participarán de su resurrección. Cuando un creyente muere, las puertas celestiales se abren y tiene el mismo triunfo sobre la muerte que tuvo el Señor. En otras palabras, cuando dejamos este mundo, no desaparecemos; por el contrario, seguimos adorando al Señor en el cielo.

 

Fuente: Encontacto.org

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