La Palabra de Dios: La seguridad de nuestra salvación

Muchos cristianos batallan con dudas sobre su salvación. Al mirar sus fracasos, se preguntan si en realidad son salvos. El apóstol Juan escribió su primera epístola para asegurarles a los creyentes su seguridad eterna. En ella menciona tres maneras mediante las cuales los creyentes pueden autoevaluarse para ver si de verdad son salvos.

 

1. LA PRUEBA DE LA PALABRA. Los cristianos genuinos creen lo que dice la Biblia acerca de Cristo: que Él es el Hijo de Dios, que vino al mundo para morir por los pecados de la humanidad.

 

2. LA PRUEBA DEL TESTIMONIO. El Espíritu Santo habita en los verdaderos creyentes. Experimentan su obra transformadora, y Él les da la convicción de que pertenecen a Cristo.

 

3. LA PRUEBA DEL CAMINAR. La vida de Cristo fluye a través de sus seguidores, la cual es evidente en las palabras, actitudes y acciones de cada uno de ellos. Los pecados que una vez amaron ahora les repugnan, y la obediencia a Cristo es la nueva dirección de sus vidas.

 

Aunque no podemos estar seguros de la autenticidad de la fe de otra persona (Mt 7.21), Dios no quiere que sus hijos vacilen en la incertidumbre acerca de su propia salvación. Por eso, la primera epístola de Juan dice: “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna” (1 Jn 5.13, énfasis añadido).

 

Fuente: Encontacto.org

 

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