Archivo de la etiqueta: Adicción

¿Trabajando para vivir? o ¿viviendo para trabajar?

Después de una larga jornada de trabajo que te deja agotado física, mental y emocionalmente, casi no viste a tu familia en todo el día, apenas te sentaste a comer una comida recalentada, estás sentado en la mesa haciendo una lista en una servilleta y con calculadora en mano, te das cuenta de que el salario no te alcanza para cubrir los gastos del mes, piensas en tomar horas extras y entonces… En un momento de reflexión te haces la gran pregunta… Es que acaso, ¿trabajas para vivir o vives para trabajar?

 

En algún momento de la vida, la mayoría de las personas se hacen esa misma pregunta. El trabajo puede llegar a ser tan absorbente, que lleva a la persona a descuidar otras áreas fundamentales para su desarrollo, tales como: vida personal, familiar, social, física y espiritual). Por eso, es imprescindible aprender a encontrar el punto de equilibrio. Indica grandesmedios en su artículo.

 

El trabajo y sus beneficios
Entre las muchas ventajas que se tienen de trabajar, destaca el hecho de que la actividad laboral representa una fuente de conocimiento, aprendizaje y sentido de autorrealización. Tomando en cuenta el tiempo y esfuerzo que una persona dedica a su trabajo, se puede decir entonces que es una de las principales actividades de la vida humana.

 

El doctor Aquilino Polaino-Lorente es psiquiatra y experto en psicopatología y explica que el trabajo ayuda al hombre a perfeccionarse e incrementar sus valores, pues mientras se entrega a una actividad él mismo se siente realizado. Además, las consecuencias (positivas o negativas) que se obtienen influyen directamente en la formación de la personalidad de quien trabaja. Por eso, la forma de hacer frente al trabajo no es algo indiferente.

 

Adicción al trabajo
No hay que equivocarse con esto. Ser eficiente, responsable y esforzarse por hacer un buen trabajo no es lo mismo que ser adicto al trabajo. Se debe aprender a diferenciar un comportamiento patológico de otro que no lo es.

 

Cuando una persona es adicta al trabajo, como en cualquier otro tipo de adicción, experimenta una relación de dependencia, hasta que el trabajo se convierte en una situación perjudicial que termina afectando la vida familiar y social del individuo y pasa por deterioro físico, mental y emocional.

 

“Workaholic”
El término “Workaholic” data de los años 70 en América del Norte, y nace de la unión de dos palabras: “trabajo” (work) y “alcoholismo” (alcoholism). Así, se hace una similitud entre el alcohólico y la persona que se hace adicta al trabajo, presentando síntomas similares.

 

Las personas que padecen de adicción al trabajo, demuestran una dedicación laboral excesiva como único valor vital, y muestran desinterés por otros asuntos.

 

Síntomas de adicción al trabajo
La persona adicta al trabajo se puede reconocer por presentar los siguientes síntomas: piensa en el trabajo cuando no está en el trabajo, cuando recibe responsabilidades laborales se muestra ansioso o inseguro, no toma vacaciones, está comprometido en exceso con sus actividades profesionales.

 

En el caso de las mujeres, se muestran con mayor cuota de poder dentro del matrimonio, prefieren no tener hijos para que esto no interfiera con sus logros profesionales. Al no poder eliminar responsabilidades en casa, su trabajo se ve multiplicado.

 

Por otro lado, a quienes son adictos al trabajo se les hace imposible abandonar un trabajo inacabado aunque haya finalizado la jornada, son incapaces de negarse a nuevas responsabilidades dentro de su empleo, controlan su ambiente y evitan situaciones novedosas, sus familiares le acusan de interesarse más en el trabajo que en ellos.

 

Son impacientes, sus formas de diversión tienen que ver con su profesión, se sienten bien cuando hablan de lo mucho que trabajan y cuán duro lo hacen, esperan que todos trabajen tanto como ellos, y se sienten culpables cuando no trabajan.

 

¿Dónde está el punto de equilibrio?
En la sociedad actual, elementos como el poder, estatus social, felicidad y éxito, han influido en la manera de valorar el trabajo. Y lamentablemente a veces, se hace el centro de vida de muchas personas. Por eso hay que tener presente dos tipos de balance: trabajo-familia y trabajo-ocio. Lo importante es hallar el equilibrio para lograr desenvolverse en los distintos ámbitos sin sacrificar ninguno de ellos.

 

Dejar el Internet es tan difícil como dejar las drogas

Hay momentos en los que me pregunto por qué elegí esta vida de estar en línea todo el tiempo. Como cuando las fotos que suben durante el día son particularmente malas, hay una escasez de animales lindos en Facebook y la gente ha estado hablando de Trump por más de 12 horas.

 

Aunque es horrible, simplemente no puedo parar. Cuando salgo luego de un día largo y cansada por el trabajo, me voy a mi casa y disfruto de una tarde agradable de estar metida en Internet y enojarme por pura diversión. Ciertamente es cero saludable. A veces pienso en tomarme un descanso de todas las redes sociales y desconectarme del mundo aunque sea por un mes.

 

Pero un nuevo estudio sugiere que no sería tan fácil estar lejos de Twitter. El estudio, publicado en la revista Plos One, encontró que las personas con problemas de uso de Internet (PIU, por sus siglas en inglés) mostraron síntomas de abstinencia física parecidos a los de la abstinencia por cannabis, alcohol y opiáceos cuando estaban desconectadas.

 

Los investigadores reclutaron a 144 participantes y los encuestaron acerca de su uso de Internet. Su número promedio de horas en línea por día fue de cinco. Casi 38% de los participantes dijo que pasaba menos de tres horas al día en línea; 38.9% informó haber pasado de tres a seis horas al día; 9% reportó pasar de seis a nueve horas al día en Internet; y 13.9% informó pasar más de nueve horas al día viendo la pantalla de su computador.

 

Esas horas se las dedicaron principalmente a las redes sociales y a las compras en línea, más de 90% de los participantes informó que visitó ese tipo de páginas web. El 84% dijo que pasó ese tiempo haciendo investigación en línea. (Los participantes eran estudiantes universitarios).

 

Después, sometieron a los participantes a un período de dos horas sin Internet, seguido de un período de 15 minutos en los que podían navegar en sus teléfonos. A los dos minutos de concluir la sesión, se midió la frecuencia cardíaca y la presión arterial de los participantes.

 

Cuando analizaron los datos, los investigadores encontraron que los participantes con un PIU alto mostraron un “aumento mayor en la presión arterial sistólica y en la frecuencia cardíaca después de cerrar su sesión en Internet” en comparación con los participantes con un PIU bajo.

 

“Estos efectos que se dieron en los que tuvieron un PIU mayor son parecidos a los que se observan después de dejar las sustancias depresivas, como el alcohol, el cannabis y los fármacos a base de opiáceos”, escriben los autores del estudio. “Por lo tanto, el patrón de los resultados del estudio actual, sugiere que aquellos con un PIU más alto pueden experimentar efectos similares a los que se observan con las sustancias “sedantes”.

 

El estudio también analizó el estado psicológico de los participantes antes y después del período de uso de Internet y encontró que “quitarles la conexión a los que sacaron mayor puntuación de PIU, aumentó su estado de ansiedad y estado de ánimo negativo”. Al igual que con las drogas, los investigadores tienen la teoría de que algunas personas utilizan el Internet para “aliviar o evitar el estrés y/o reducir la ansiedad, ya sea producido por interrumpir su conexión a Internet o por factores preexistentes en la vida del individuo”.

 

Los investigadores señalan que estos hallazgos generan preocupación por la salud a largo plazo de las personas que pasan mucho tiempo en Internet. “La constante desconexión y re-conexión y el estrés psicológico que esto puede impartir, pueden afectar una gama de sistemas fisiológicos, aumentando los riesgos de enfermedades físicas, así como la angustia psicológica”, escriben los investigadores. “Los resultados actuales, especialmente los relacionados con la presión arterial sistólica y la frecuencia cardíaca, indican que dejar el Internet para los que tienen un PIU más alto es algo muy estresante”.

 

El autor principal del estudio, Phil Reed, profesor de la Universidad de Swansea, le dijo al Daily Mail que podría ser necesario tratar las redes sociales como un problema de salud pública para mitigar los efectos de la adicción a Internet. “El aumento de los medios de comunicación digital está alimentando el incremento de su uso, especialmente en las mujeres. Hoy en día hay una gran cantidad de pruebas que documentan los efectos negativos del uso excesivo en la psicología de la gente”, dijo Reed. “Teniendo en cuenta esto, hay que tener una actitud más responsable sobre la comercialización de estos productos por las empresas, como ya lo hemos visto con el alcohol y el juego”.

 

Publicado originalmente en VICE.com