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Bartolomé Colón: El Fundador de Santo Domingo

Nombre que recibe una calle de Villa Consuelo en su honor al igual que un busto

 

Bartolomé Colón (1460-1514) fue un explorador y cartógrafo italiano, y el hermano menor de Cristóbal Colón. Nació en 1460 en la República de Génova, y para la década de 1470 laboraba como cartógrafo en Lisboa, Portugal.

 

Colaboró con su hermano Cristóbal para persuadir a los monarcas de Inglaterra y Francia para financiar la expedición de su hermano para llegar al Oriente por una ruta occidental.

 

Cuando la noticia llegó en 1493 que su hermano tuvo éxito en su expedición, Bartolomé viajó a España para acompañar a Cristóbal en su segundo viaje al Nuevo Mundo, pero fracasó en llegar a tiempo para su salida.

 

En 1494, Bartolomé Colón viajó a la Española para encontrarse con su hermano, y lo acompañó en sus campañas para someter a la población indígena.

 

Permaneció en la isla por más de seis años ocupando el titulo de Adelantado y asumió las responsabilidades de gobernador general de la isla durante la ausencia de su hermano.

 

El 5 de agosto de 1496 fundó la ciudad de Nueva Isabela en la orilla del río Ozama, que luego fue bautizada como Santo Domingo de Guzman en 1502.

 

En 1497, Bartolomé Colón enfrentó una rebelión liderada por Francisco Roldán. Tras su llegada en 1498, su hermano Cristóbal negoció un acuerdo con los rebeldes mediante el otorgamiento de ciertas concesiones incluyendo el uso de los nativos como mano de obra.

 

Tras los sucesos de la rebelión, fue encarcelado junto con Cristóbal por el nuevo gobernador Francisco de Bobadilla y regresaron a España en diciembre del 1500. Después del perdón real, Bartolomé acompaño a su hermano en su último viaje al Nuevo Mundo.

 

Tras la muerte de Cristóbal Colón en 1506, Bartolomé y su sobrino Diego volvieron a las Antillas, pero pronto regresó a España donde el rey Fernando II de Aragón le otorgó la posesión de la Isla de Mona, una pequeña isla cerca de Puerto Rico.

 

Bartolomé Colón falleció en agosto de 1514 en la Española. Fue enterrado en el Convento de San Francisco de Santo Domingo.

 

 

 

Bartolomé Colón: El Fundador de Santo Domingo

Bartolomé Colón (1460-1514) fue un explorador y cartógrafo italiano, y el hermano menor de Cristóbal Colón.

 

Nació en 1460 en la República de Génova, y para la década de 1470 laboraba como cartógrafo en Lisboa, Portugal.

 

Colaboró con su hermano Cristóbal para persuadir a los monarcas de Inglaterra y Francia para financiar la expedición de su hermano para llegar al Oriente por una ruta occidental.

 

Cuando la noticia llegó en 1493 que su hermano tuvo éxito en su expedición, Bartolomé viajó a España para acompañar a Cristóbal en su segundo viaje al Nuevo Mundo, pero fracasó en llegar a tiempo para su salida.

 

En 1494, Bartolomé Colón viajó a la Española para encontrarse con su hermano, y lo acompañó en sus campañas para someter a la población indígena.

 

Permaneció en la isla por más de seis años ocupando el titulo de Adelantado y asumió las responsabilidades de gobernador general de la isla durante la ausencia de su hermano.

 

El 5 de agosto de 1496 fundó la ciudad de Nueva Isabela en la orilla del río Ozama, que luego fue bautizada como Santo Domingo de Guzman en 1502.

 

En 1497, Bartolomé Colón enfrentó una rebelión liderada por Francisco Roldán. Tras su llegada en 1498, su hermano Cristóbal negoció un acuerdo con los rebeldes mediante el otorgamiento de ciertas concesiones incluyendo el uso de los nativos como mano de obra.

 

Tras los sucesos de la rebelión, fue encarcelado junto con Cristóbal por el nuevo gobernador Francisco de Bobadilla y regresaron a España en diciembre del 1500.

 

Después del perdón real, Bartolomé acompaño a su hermano en su último viaje al Nuevo Mundo.

 

Tras la muerte de Cristóbal Colón en 1506, Bartolomé y su sobrino Diego volvieron a las Antillas, pero pronto regresó a España donde el rey Fernando II de Aragón le otorgó la posesión de la Isla de Mona, una pequeña isla cerca de Puerto Rico.

 

Bartolomé Colón falleció en agosto de 1514 en la Española. Fue enterrado en el Convento de San Francisco de Santo Domingo.

 

Monumento a Bartolomé Colón

 

Frente al Cabildo de la Ciudad, en la peatonal Calle El Conde, se erige un monumento dedicado a Bartolomé Colón, hermano del almirante Cristóbal Colón, fundador de la primera ciudad de Santo Domingo (bautizada como Nueva Isabela) en la margen oriental del río Ozama en 1.498, sirviendo como base estratégica para las expediciones de colonización de América. En 1.502 fue arrasada por un huracán, y el gobernador Nicolás Ovando la reedificó al otro lado del río (su actual asentamiento), y la rebautizó como Santo Domingo de Guzmán.

 

El monumento consta de un pedestal de piedra de base cuadrada

 
Con inscripción explicativa, sobre la que se erige el busto de Bartolomé Colón, realizado en bronce.

 

Calle de Villa Consuelo con nombre mal escrito que debería cambiarse

Quiero hoy, referirme a una calle de mi popular sector Villa Consuelo con un error garrafal en el nombre.

 

El tema de los nombres mal escritos en las calles y lugares públicos de nuestra capital ha sido siempre un problema, teniendo la esperanza de que las personas algún día los responsables decidan corregir esos errores…

 

Desde que tengo uso de razón y debe tener muchos más años tenemos una calle mal llamada “Baltazar de los Reyes”, nombre que innúmeras personas creen honra al mítico Baltazar, el tercero de los Magos que adoraron al Niño Dios en el pesebre.

 

Pero el nombre correcto es: María Baltazara de los Reyes y Bustamante. A quien pocas personas conocen y no saben decir quien fue ¿? Personas con mayor edad me dicen que recuerdan que en su niñez, veían la rotulación correcta como Baltazara de los Reyes.

 

Luego, en uno de esos “arreglos” a los que nos han acostumbrado nuestras autoridades, tanto nacionales como municipales, el nombre correcto desapareció para ser sustituido por el erróneo que actualmente se muestra.

 

Quisiera saber si en el Ayuntamiento del Distrito Nacional ADN, debe de haber alguien que conozca a una de las más insignes mujeres febreristas y heroína independentista.

 

Lee este artículo:

SABÍAS QUE EL NOMBRE CORRECTO DE LA CALLE DE VILLA CONSUELO ES MARÍA BALTAZARA DE LOS REYES Y NO BALTAZAR DE LOS REYES

 

 

ADN intervino calle vertedero en Villa Consuelo

Santo Domingo.- La calle Baltazar Álvarez, esquina Felipe Vicini Perdomo, que históricamente ha fungido como vertedero del sector Villa Consuelo tanto por residentes como por comerciantes y recicladores, fue intervenida el pasado sábado para fines de saneamiento por la Alcaldía del Distrito Nacional (ADN).

 

En el lugar se desplegó un operativo de camiones recolectores de basura, palas y tractores para remover la gran cantidad de escombros, operados por brigadas del ADN y asistidos por militares y policías.

 

 

Aníbal Díaz, director de Espacios Públicos del ADN, informó que la institución y los comercios de la zona se pusieron de acuerdo para que estos no dejen de realizar las actividades de las que viven, pero sin colmar el entorno de escombros.

 

La referida calle y sus alrededores están compuestos de negocios que mayormente se dedican a reciclar y restaurar piezas y partes de automóviles, así como de neveras, estufas, varillas, alambres, entre otros. 

 

Muchos de los residentes y comerciantes en el lugar se expresaron de acuerdo con la limpieza del entorno y el relleno de un hoyo que se llena de aguas negras.

 

Sin embargo, otros se mostraron escépticos con el operativo y aseguran que pronto volverá a estar lleno de basura, ya que entienden que es momentáneo debido a que por tradición ha estado en esas condiciones.

 

 

Fuente: Listin Diario

Historia de Villa Consuelo: ¿Quién fue Eusebio Manzueta?

El décimo presidente dominicano: Eusebio Manzueta y Ramírez

 

Una de principales calles comerciales de Villa Consuelo, de las grandes figuras militares de nuestra República, prócer de la Independencia y La Restauración, mártir de la Guerra de los Seis Años: El general Eusebio Manzueta. Héroe olvidado que constituye un ejemplo de las virtudes y cualidades de nuestro pueblo.

 

Una abnegada y olvidada familia de hombres de acción, próceres y héroes, prestigia las páginas de la historia de las tres guerras patrias que libró el pueblo dominicano en el transcurso del siglo pasado, para mantener su independencia y soberanía. Seis hombres de apellido Manzueta se destacan como actores de singulares episodios. Entre ellos sobresale una de las grandes figuras militares de la República, prócer de la Independencia y La Restauración y prócer y mártir de la Guerra de los Seis Años: El general Eusebio Manzueta. Héroe olvidado que constituye un ejemplo de las virtudes y cualidades de nuestro pueblo.

 

Eusebio Manzueta hijo de los señores Antonio Encarnación Manzueta y María Ramírez. Nació en Yamasá, Monte Plata, hacia el año 1823. Tuvo una participación muy destacada en la Independencia Nacional, del 27 de febrero de 1844, en su región de Yamasá. Allí apoyó a los trinitarios.

 

Fue amigo de Pedro Santana Familia y estuvo bajo su mando en la Guerra de Independencia de 1844, donde alcanzó el rango de Coronel de Milicias. Eusebio Manzueta casó con Regina Benigna de la Rosa y tuvieron nueve hijos: Celedonio, Petronila, María Fundadora, Marcelino, Ángel María, Eusebio, María, Clemencia y Silvano Manzueta de la Rosa.

 

Apoyó en principio la anexión del país a España, proclamada por su amigo Pedro Santana, el 18 de marzo de 1861. Cuando se produce el grito de Capotillo, el 16 de agosto de 1863, se pone a la disposición de los restauradores y apoyó dicho movimiento desde el Cantón de Yamasá.

 

El reconocido escritor e historiador Dr. Euclides Gutiérrez Félix dice sobre Manzueta: “Al conocer el inicio de la guerra restauradora proclamada el 16 de agosto en Capotillo, Manzueta manifestó su apoyo al movimiento desde el Cantón de Yamasá, donde se desempeñaba como jefe militar. Fue el primero que se proclamó en la provincia de Santo Domingo. Las autoridades de la Colonia quedaron sorprendidas, porque tenían de este hombre un concepto de respeto de alta estima por su seriedad y valentía. Tratando de persuadirlo por la decisión toda de sumarse al movimiento restaurador, le ofrecieron ventajas políticas y prebendas económicas que rechazó con firmeza”.

 

El capitán de infantería del ejército español en su libro—memoria, Historia de la dominación y última guerra de España en Santo Domingo pone de manifiesto las condiciones de militar y seriedad de Eusebio Manzueta, sostiene sobre él: “Este general en quien Santana tenía gran confianza, según en público se decía no tardó mucho en volvernos la espalda, y con una legión de indios indígenas que mandaba con gran prestigio, estuvo al frente del campamento español en Guanamá.

 

“El motivo de la defección de este hombre honrado y valiente fue un misterio. Conociendo las autoridades lo que podía valer al frente de sus indios, le dirigieron cartas halagüeñas, ofreciéndole indulto y ventajas, pero las rechazó con templanza y atención”.

 

Manzueta muy pronto se convirtió en Jefe de la Línea del Este, en 1864 y participó en muchas acciones de peligro, saliendo victoriosos. En el año 1864 el Gobierno Restaurador lo designó como Jefe Supremo  de la región Este del país.

 

Cuando fue derrotado el Gobierno del general Pedro Antonio Pimentel en 1865, el general Eusebio Manzueta ocupó provisionalmente la presidencia de la República por algunos días. Apoyó el movimiento en apoyo de José María Cabral, para designarlo como Presidente  de la República, en 1865.

 

Combatió al Gobierno de los seis años (1868—1874) de Buenaventura Báez, su acérrimo enemigo. El general Eusebio Manzueta, junto su hijo menor Silvano Manzueta de la Rosa, murieron fusilados en la ciudad de Puerto Plata, el 12 de noviembre de 1873.

 

Mediante el decreto No. 2140, del 1972, el Poder Ejecutivo, ordenó el trasladó de los restos del general Eusebio Manzueta en el Panteón Nacional, aún éstos no han sido depositado en aquel sagrado Templo.

 

La Plaza María de Toledo de Santo Domingo

Nombre que recibe una calle de mi sector Villa Consuelo

 

La Plaza María de Toledo se encuentra entre las calles Las Damas e Isabel la Católica, en la Zona Colonial, Santo Domingo. Este espacio no tiene origen colonial, más bien fue construido en honor a María de Toledo, esposa deDiego Colón, quien fuera el primer Virrey de la isla y America, por consiguiente ella se convirtió en virreina y tuvo siempre una importante posición e influencia en los asuntos decisivos de la nueva colonia española.

 

Perteneciente a una familia de nobleza española, Maria se encargó de mantener viva muchas de las costumbres españolas de nobles, de hecho, el nombre de la calle Las Damas, la tiene gracias a ella y su séquito de damas, quienes salían a caminar por este lugar.

 

 

La Plaza se encuentra justo al lado del Panteón de la Patria, donde descansan los restos de importantes hombres de la historia dominicana.

 

Cuenta con una fuente, bancos, piso de ladrillos y un frente con dos arcos pintados de blanco. El lugar es bastante acogedor, se utiliza los domingos para realizar bazares y regularmente como un espacio para el esparcimiento.

 

 

Villa Consuelo: La salud pública peligra en medio de hierros y agua cloacal

En la calle Felipe Vicini de Villa Consuelo la situación es deplorable

 

SANTO DOMINGO. Uno de los puntos más insalubres y de violación a los derechos de los peatones es la intersección formada por las calles Felipe Vicini Perdomo y Baltazar Álvarez, en el sector de Villa Consuelo, donde se mezclan basura, agua cloacal, óxidos y metales.

 

Los propios comunitarios han hecho del lugar un punto para el depósito permanente de basura en plena calle y aunque las autoridades municipales la recogen, el uso de una pala mecánica para recoger los escombros ha hecho un hueco donde van a parar todos los líquidos del entono.

 

El hedor predomina en el lugar, al igual que las enfermedades, y como dice Edward Terrero, un residente, aquello es tierra de nadie. “Los niños paran metidos en la basura, aquí hay mucha gente con enfermedades raras por la basura y la contaminación de eso, esto es marginal”.

 

A parte de la basura y los líquidos, por las aceras no se puede caminar porque están ocupadas con amasijos de hierros, hojalatas y otros metales, porque aquello es un depósito de esos materiales que se comercializan en plena vía y sin autoridad que los moleste.

 

Terrero cuenta que el alcalde David Collado tiene conocimiento del problema, que incluso estuvo en el lugar y ha hecho fotos, pero la situación se mantiene.

 

Lo mismo sucede con diputados y otras autoridades municipales.

 

Isidro Montero llamó a las municipales o el gobierno a que resuelvan el problema.

 

Fuente: Diario Libre

Manuela Diez Jiménez: su vida e importancia

La calle Manuela Diez se extiende desde la Manuel Ubaldo Gómez, en Villa Consuelo hasta la Albert Thomas, en María Auxiliadora. Mujer que jugó un importante papel político en los sucesos que condujeron a la proclamación de la República en febrero de 1844.

 

Nació en Santa Cruz del Seybo, el veintiséis o el veintisiete de junio de 1786, hija de Antonio Diez, natural de la villa de Osorno, en la provincia de Palencia, España, y de Rufina Jiménez Benítez, de Santa Cruz del Seybo.

Se casó hacia 1800 con Juan José Duarte, posiblemente en Mayagüez, Puerto Rico, según supone el notable historiador Vetilio Alfau Durán. Tuvo tres hermanos: Antonio, Mariano y José Acupérnico, y ocho hijos: Vicente Celestino, Juan Pablo, Filomena, Rosa, María Francisca, Manuel, Ana María y Sandalia. Murió en Caracas el treinta y uno de diciembre de 1858.

De ella dice Alfau Durán: «El hecho solo de haber dado a la Patria y ¿por qué no? a la América, un hombre de la altura moral y política de Juan Pablo Duarte, le da pleno derecho a doña Manuela Diez a ocupar un puesto distinguido en el grupo selecto de las mujeres de la Independencia. Pero hay que consignar, en honra de la verdad histórica, que a causa del apostolado de su hijo, cual otra Dolorosa, sacrificó su patrimonio, derramó lágrimas amargas, sufrió persecuciones sin cuento hasta ser arrojada para siempre, en unión de sus hijos huérfanos, a llorar su viudez y a terminar su vida en una tierra extraña, en cuyo suelo se confundieron en lamentable y doloroso olvido sus huesos venerables…».

En La Madre de Duarte, un poema de Ramón Emilio Jiménez, éste expresa: «Manuela Diez Jiménez ¡quién ayer te dijera que tu ser había sido por Dios predestinado para que de él naciera el héroe inmaculado  que dio a la democracia del mundo otra bandera! Fuiste para el Patriota como una sementera, alma de redención, carne de apostolado,  y como barro puro que encierra oro preciado, oro de libertad tan noble entraña era…».

Manuela Diez, olvidada por los historiadores como muchas otras dominicanas
Manuela Diez, al igual que muchas dominicanas, es una gran olvidada por los historiadores dominicanos. Como figura de nuestra historia con méritos propios, no existe. Sólo la reconocemos a través de la vida de su hijo, Juan Pablo Duarte.

Sin embargo, como madre y mujer constituye un modelo a seguir no sólo por haber parido y educado a uno de los hombres más firmes, ideológicamente hablando, y con una moral inquebrantable, sino por haber luchado junto con él y sus demás hijos para apoyar el proceso de liberación nacional dejando en ese largo camino la seguridad que da el dinero, la comodidad del hogar en el suelo patrio y la tranquilidad que tantos otros prefirieron mantener a costa de claudicar, abandonando su compromiso con la Patria.

Con estas consideraciones, la historiadora Natacha González Tejera resume el historial patriótico, revolucionario y maternal de la dama de «altas prendas morales y de virtudes acrisoladas» que fue la madre de Duarte.

Para la catedrática de historia de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, los méritos de Manuela Diez «son muchos. En sus actuaciones, en su andar por la Patria, a través de sus hijos, encontramos a una mujer firme, dedicada, de gran valor y con incomparable capacidad de sacrificio. Soportó el destierro en dos ocasiones: en su juventud, acompañando a su esposo a Puerto Rico, y en su madurez, terminando su largo peregrinar por la vida en Venezuela».

«Soportó la persecución, el hostigamiento del enemigo, la violencia de los allanamientos al hogar y a sus negocios. Tuvo que vivir la vergüenza de ser expulsada de su patria por constituir, junto a los suyos, un peligro para los traidores que se alzaron con el poder luego de la Independencia. Tanta coherencia y dignidad eran imposibles de soportar por ellos», añadió González Tejera.

A juicio de la educadora y escritora, Manuela Diez es, por sí misma, una figura histórica digna de recordar, emular y reverenciar en nuestro país, merecedora de que la reconozcan con una importante vía de la Capital y con otras del interior de la República. «Hasta el momento, según Natacha González Tejera, «los dominicanos no se han ocupado de considerarla como un personaje digno de una biografía en enciclopedias o en recopilaciones biográficas».

Una calle en el barrio Villa Consuelo es probablemente el único homenaje que ha recibido la progenitora del Padre de la Patria. Se conoce de ella apenas una foto y un par de medias, ya amarillentas, que usó en vida y que se exhiben en el Instituto Duartiano. Las breves referencias a su existencia aparecen dispersas en las obras dedicadas a exaltar la memoria de su vástago. Los apuntes enaltecen a la madre que enseñó los primeros rudimentos de lectura a Juan Pablo, hacia 1817, la que compartió con él, «en silencio, los días sin luz que fueron largo vía crucis», la que cedió sus bienes a petición del hijo, la que murió desterrada, casi olvidada, en Caracas.

«El tres de marzo de 1845, fresca aún la sangre de María Trinidad Sánchez, recibe un pasaporte para el extranjero y con él, orden de realizar a la mayor brevedad su salida con todos los miembros de su familia, evitándose el Gobierno, de este modo, emplear medios coercitivos para mantener la tranquilidad pública en el país». Embarca con los suyos para la Guaira, donde llega el veinticinco de ese mes y año, y permanece ahí hasta el seis de abril cuando se traslada a Caracas. «De su estada en Venezuela nada importante sabemos. No volvió a su patria. Tenemos cortas noticias», escribió Emiliano Tejera.

VIDA DE ADVERSIDADES

No sólo las actividades políticas fueron causa de tormento para doña Manuela. El hijo que la llevó del brazo camino del exilio, Manuel, «se volvió loco ante el cuadro de tristezas de su familia». Otra hija, Sandalia, «fue virgen y mártir en la aurora de su juventud florida», al decir de Federico Henríquez y Carvajal. La niña es descrita como de imagen fugaz y melancólica «que siendo de poquísimos años fue robada por unos filibusteros norteamericanos y murió a poco de haber reaparecido, víctima de extraña e incurable tristeza».

Un párrafo de Joaquín Balaguer en su extensa biografía de Duarte, compendia la existencia de la sufrida mujer: «Doña Manuela, a quien cierto egoísmo de familia pudo haber conducido a emplear el ascendiente que tenía sobre su vástago para disuadirlo de una obra tan arriesgada como era la de demoler el despotismo haitiano, no entorpeció tampoco la labor del más amado de sus hijos, heredero de la ejemplar entereza de aquella mujer de gallardía espartana. Cuando llegó la hora de sacrificar sus bienes para que su propio hijo los convirtiera en fusiles y en cartuchos, o a la hora de expatriarse para sobrellevar los sinsabores de su viudez en tierra extraña, afrontó la adversidad con intrepidez conmovedora».

Agrega que «el espíritu de sacrificio con que la madre asiste, en actitud silenciosa, primero a sus trabajos revolucionarios y después a su larguísima expiación, es una de las causas que más poderosamente contribuyeron a sostener el carácter de Duarte, que jamás se doblegó ni bajo el peso del infortunio ni bajo el rigor de las persecuciones. Los padres fueron, sin duda, dignos del hijo, y éste fue, a su vez, digno de la estirpe moral de sus progenitores».

 

Biografía de Concepción Bona y Hernández

Ana Valverde de las mujeres que se constituyeron en “Madres de la Patria”

La lucha contra los invasores haitianos fue la actividad más importante de su vida, esto es así ya que dedicó gran parte de su vida a combatir por la independencia de la nación.

Nombre que recibe una calle de Villa Consuelo.- Perteneciente a una de la más prestigiosa y acaudalada familia de la ciudad de Santiago de los Caballeros, dedico gran parte de su vida a combatir adhesión de la patria, fabricando balas para la lucha independentista. Además facilitó recursos económicos para la reparación y el fortalecimiento de los muros que reforzaron la ciudad, por su fidelidad a Duarte fue expulsada del país cuando la oposición antiduartista se apodero de los destinos de la nación.

Dedicó todos sus sueños e ilusiones a luchar por ver su país libre de yugo invasor y opresor haitiano. Tal vez por eso murió soltera, a los sesenta y ocho años.

De Ana Valverde no hay fotos, ni dibujos, ni siquiera referencia remota de cómo era su físico.

Nació hacia 1798, era hija del doctor José Valverde, abogado de la Real Audiencia de esta Isla, y de Dolores Fernández. Su hermano, Manuel María Valverde, era también Duartiano y fue de los principales próceres de la Restauración.

Valverde hace vida en Santo Domingo y se compromete con la causa. Además de los aportes económicos también hizo un trabajo militante en la lucha independentista.

Es parte de las mujeres que a fuerza de decisión y amor patrio, se constituyeron en “Madres de la Patria”.

Ese núcleo que se va a dar en torno a Duarte fue una chispita. No es el Duarte que nos pintan como un individuo pasivo, incapaz de luchar, no, es un individuo que lo entrega todo, y las mujeres comprometidas en ese entorno van a ser militantes, creativas, cuyo denominador común es el trabajo, la entrega, la disciplina y el compromiso.

Para ella fue devastador salir de su país deportada. Su compromiso con la patria se convierte en un asunto familiar para lograr la separación de Haití y luego  el rompimiento con España.

De Ana no hay fotos, ni dibujos, ni siquiera referencia remota de cómo era su físico. Hasta su primer apellido, que según Vetilio Alfau Durán era Sánchez, fue eliminado de las escasas noticias de su vida.

Confiere relevancia a la posición social de la aguerrida señorita Valverde. «Se hablaba de gente de primera y de segunda. Si nos trasladamos a esa sociedad de 1822, la división es muy marcada, ella era de primera, hija de un abogado, hermana de otro patriota, con buena posición, y desde ese lugar, ella baja al pueblo, se liga con un sector de la sociedad que le estaba vedado, eso es un aporte tremendo».

A Ana Valverde, «hay que enmarcarla en el grupo de mujeres comprometidas con una causa importante, con un rescate del ser humano, con un poco de filosofía sobre lo que somos, sobre la identidad: siempre vamos a estar cerca del pueblo haitiano, pero somos dominicanos».

Al referirse a las mujeres que fabricaron balas para la Independencia, Rosa Duarte cita a la insigne santiaguera como «la señora hermana del doctor Valverde, señora muy respetable».

Rosa Duarte reivindicó sus aportes en breves notas que consigna en sus Apuntes. Josefa Perdomo exalta en un poema su valor y reconoce el apoyo decisivo de la dama a la reedificación de las murallas protectoras. Félix María Delmonte da testimonio de su patriótico gesto reclutando otras mujeres para la causa, incitando a la protesta. Son menciones, líneas, insuficientes para componer la biografía que merece su entrega, casi nada en relación con el homenaje de que es digna por su desprendimiento y osadía.

Añade que «el día que salió para el destierro se bendijo el Fuerte de San Antón que se había reedificado con la suscripción que la dignísima patriota salió a recoger entre los dominicanos que estaban entusiasmados y orgullosos de tener su patria libre».

La calle Ana Valverde nace en la Josefa Brea, en el barrio de Mejoramiento Social y muere en la Carlos Nouel, en Villa Consuelo.