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Al grito consumidores y comerciantes de Villa Consuelo: Suben 8 y 10 pesos a la libra de pollos

El precio de la libra de pollo se ha disparado en las últimas semanas, llegando a aumentar entre ocho y diez pesos, según informaron ayer vendedores de la carne blanca que ofertan las 16 onzas de dicho producto entre 48 y 52 pesos la libra.

 

Hace dos semanas, la libra de la carne blanca se vendía a 40 y 42 pesos, afirmó el comerciante Arístides Antonio Burgos, quien tiene un puesto de venta en el mercado de Villa Consuelo.

 

Burgos atribuyó el alza al aumento experimentado por el dólar en los últimos meses.

 

Dijo que el quintal de pollo se vende a 5,200 pesos, con un incremento de 500 pesos en las últimas semanas, lo que implica que los consumidores pagan entre ocho y diez pesos más por la libra de dicho producto.

 

“Ha sido un alza considerable, aquí en el mercado de Villa Consuelo estamos vendiendo a 52 pesos la libra de pollo limpio, sin patas y sin otras partes, que mucha gente no consume”, explicó.

 

Pronosticó que el producto seguirá en alza debido al acercamiento del período navideño y al incremento del dólar, que se comercializa sobre los 50 pesos.

 

“Siempre en Navidad el precio aumenta por la gran demanda, y más con el alza del dólar”, dijo.

 

Mientras, en el mercado de Cristo Rey la libra de esa carne blanca se consigue entre 48 y 50 pesos, informaron vendedores de ese producto.

 

“Hace una semana estaba a 40 pesos, pero se ha disparado y aumentado hasta ocho pesos”, dijo Aridio Reynoso, propietario de un puesto de venta en el mercado de Cristo Rey.

 

Otros productos alimenticios también han experimentado alzas en los últimos días, entre ellos, las papas, la cebolla, el azúcar y el plátano, de acuerdo a comerciantes de ambos centros comerciales.

 

QUEJAS:

Las amas de casa se quejan por el aumento del pollo y afirman que el dinero no les alcanza, debido a las constantes variaciones de precios, por lo que piden al Gobierno tomar medidas para controlar la especulación. Juana Rondón, residente en Cristo Rey, dice que las autoridades hacen poco para evitar las constantes alteraciones en los precios de los alimentos. Las papas se venden entre 15 y 20 pesos, la cebolla roja se oferta entre 45 y 50, y la blanca entre 40 y 45.

 

“Las papas han aumentado ocho pesos en los últimos días, por lo que ahora se venden a 20 pesos la libra”, dijo el comerciante Aurelio Antonio Ramos, propietario de un puesto cerca del mercado de Cristo Rey. Mientras, el azúcar crema se vende a 22 pesos y la blanca a 26.

 

Asimismo, las habichuelas rojas se comercializan entre 55 y 60 pesos, explicó Rafael Monegro, del Mercado de Cristo Rey. “Siempre que aumenta el dólar ocurren esos incrementos”, afirmó Eduardo Ramón Olaverría.

 

El plátano también ha sufrido alza de entre seis y ocho pesos en la unidad del tipo barahonero. Ayer se ofertaba entre 15 y 20 pesos.

 

También, el ñame, que se vende a 40 pesos la libra, y los guandules, que se ofertan entre 60 y 65 pesos la libra, sin cáscaras.

 

Sin embargo, otros productos como el bacalao han sufrido rebajas en las últimas semanas en los mercados, donde se vende a 120 pesos la libra.

 

Mientras el arenque, que se vende a 120 pesos la libra, se ha mantenido estable, pese al incremento de la tasa de cambio en los últimos meses.

 

Consumidores de pollos ponen “el grito al cielo”

La escasez y el alza de la carne de pollo mantienen a los consumidores “con el grito al cielo”, mientras las amas de casa de los barrios de la capital buscan afanosamente alternativas para sustituir esta carne de alto consumo.

 

La libra de la denominada “carne del pobre” se vendía hoy en los supermercados, mercados y otros puestos de expendios entre 65 y 70 pesos en medio de la escasez.
Algunos aseguran que los productores del alimento crearon una escasez artificial para mantener el precio “por las nubes”.

 

Cuestionan que el Gobierno no haya tomado medidas para contrarrestar esa situación que trastorna la economía familiar y de los pequeños negocios.

 

Consideran que la importación de carne de pollo podría ser una “excelente” alternativa para enfrentar el problema.

 

Durante un recorrido por los sectores Villa Consuelo, Villa Juana, Ensanche La Fe, Cristo Rey, Villas Agrícolas, Ensanche Kennedy y otros barrios populares de la ciudad, El Nacional se percató del disgusto que esa situación genera entre los consumidores.

 

Ana Paulino, una joven ama de casa, afirma que la carestía de la carne de pollo la obliga a llevar menos cantidad del producto a la mesa.

 

“Si antes le daba dos raciones de carne a mis hijos, ahora les doy una, porque apenas puedo comprar una libra de pollo”, dijo a los periodistas.

 

“No sé qué será de nosotros, porque esa es la carne más económica”, precisó.

 

Julia Rafaelina Jiménez entiende que el Gobierno debe hacer una importación masiva del alimento, porque “la escasez trae carestía”.

 

Jesús Ramón Ramírez recuerda que en una Navidad, en uno de los gobiernos de Leonel Fernández “el pollo prácticamente desapareció” y su precio subió a 80 pesos la libra, hecho que motivó que el exgobernante trajera del exterior 9 millones de unidades del producto.

 

Algunos de los entrevistados atribuyeron a la especulación los altos precios del alimento.

 

Flor Rosario fue entrevistamos en el mercado de Villa Consuelo y aconseja a las amas de casa de los sectores pobres que recurran a los vegetales como alternativa, tras resaltar el valor nutritivo de productos como los molondrones, las berenjenas y las tayotas.

 

Escasez artificial

Consumidores consultados por El Nacional consideran que los productores de carne de pollo crearon una escasez artificial del alimento para subir los precios.  Moradores y comerciantes  de los barrios de la parte alta de la consideran que la importación de carne de pollo podría ser una “excelente” alternativa para enfrentar el problema.

 

Eduviges Méndez tiene un pequeño negocio de expendio de comida en las inmediaciones la avenida Duarte, próximo al Mercado Nuevo, afirma que sus gastos se han disparado mientras las ganancias descienden en las últimas dos semanas.

 

Indicó que debe comprar el producto 15 pesos más caro, pero debe vender la comida al mismo precio, para evitar quejas entre los clientes y una reducción drástica en las ventas.

 

“Pero, además, todo está caro. La carne de res que compraba hace dos semanas a cien pesos ahora la estoy comprando a ciento quince y a veces a ciento veinte”, manifestó, llena de indignación.

 

También la carne de cerdo que comparaba a $70 ahora la compra a $80, afirmó.

 

“Es una situación que afecta mucho mi negocio y a veces pienso que trabajo para estar cansada, porque las ganancias son cada vez menos. Hasta estoy pensando reducir el número de empleados”, dijo.