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Villa Consuelo y la avenida Duarte “a tope” de compradores

El incremento de los contagios por covid-19 en los últimas semanas y la situación económica generada por la virus desde que inició su propagación en marzo no ha sido obstáculo para que el consumismo vuelva a hacerse presente en las principales arterias comerciales del Gran Santo Domingo, que a media mañana ayer se encontraban repletas de compradores.

 

La avenida Duarte y el barrio de Villa Consuelo se tornaban este lunes casi intransitables, debido a la cantidad de personas que se desplazaban en busca de ropa y calzado, mayormente con motivo a la celebración de Noche Buena, lo que según vendedores de tiendas y ambulantes ha incrementado las ventas.

 

“Hoy no hay gente aquí para lo que había ayer. La gente vino y compró su ropa”, dijo Andrés Ceballos, vendedor en la avenida Duarte.

 

Aseguró que este fin de semana sus ventas han incrementado alrededor de un 40%, porcentaje muy mínimo a lo que ha vendido en años anteriores.

 

“Se ha vendido algo. Las cosas han mejorado en este fin de semana. No igual que cuando no había coronavirus, pero algo es algo”, expresó.

 

En tiendas por departamentos de las avenidas Winston Churchill, 27 de Febrero y Herrera, el cúmulo de compradores era un poco menor.

 

Al igual que Ceballos, encargados de tiendas y otros vendedores ambulantes de La Duarte y Villa Consuelo aseguraron que sus ventas han mejorado durante el fin de semana.

 

Añadieron que quizás el incremento de compradores se debió a que muchas empresas privadas dieron el Salario de Navidad el viernes pasado.

 

“Muchas empresas dieron el doble sueldo el viernes, por lo que la gente vino a comprar y gracias a Dios estamos vendiendo algo ya”, manifesto Félix Cruz, vendedor de una tienda en Villa Consuelo.

 

Los vendedores coincidieron en que la ropa y los calzados han sido los artículo más buscados por las personas estos días.

 
En las tiendas se observó, además, largas filas para entrar a estas.

 
Aunque el uso de mascarilla era evidente en la mayoría de las personas, el distanciamiento social era nulo en las calles y muchas de las tiendas.

 
No hay miedo. Al ser preguntados sobre la alta posibilidad de infectarse con covid-19, la mayoría de las personas contestó que ya es una tradición comprar previo a Noche Buena y Año Nuevo y que ya hay que aprender a vivir con el virus.

 
“Ya uno tiene la costumbre de comprarse ropa, por lo que solo hay que cuidarse del virus en la calle ”, señaló Ana Jiménez. Aseguró que la ropa y los calzados han subido de precios.

 

Fuente: hoy.com.do

Artículos de Navidad son los más buscados en comercios de Villa Consuelo

SANTO DOMINGO.- Decoración, artículos de navidad, ropa y hasta escolares son los productos más buscados en Villa Consuelo, una de las zonas de compra más concurridas de la capital.

 

Y pese a la Covidianidad algunas personas dicen que se han mantenido los precios.

 

En la calle la basura se amontona. Mientras que los compradores expresan que llegan aquí en busca de buenos precios.

 

En adición a esto, algunos comerciantes difieren y afirman que el movimiento de las ventas en comparación a 2019 están lentas.

 

Las calles de Villa Consuelo en festividades navideñas son un pulmón del comercio para las tiendas ubicadas en el lugar, mismas que se han visto afectadas en este 2020.

 

 

Fuente: proceso.com.do

El Covid afecta venta y concurrencia en Villa Consuelo, pero “se vende algo”

República Dominicana.- Cuando poco a poco se va reactivando la economía en el país, más aún en tiempos de navidad, son muchos los que “se la juegan” y desafiando el Covid-19 salen a buscar el pan de cada día.

 

Villa Consuelo, que se ha convertido en una de las principales arterias comerciales, ya no acoge en sus calles la cantidad de hombres y mujeres que hasta febrero acudían a comprar al por mayor o al detalle.

 

De manera tímida, este martes, cuando casi todas las instituciones han entregado el doble sueldo o regalía pascual, las tiendas instaladas en Villa Consuelo abrieron sus puertas y, aunque no como antes, la gente acudió a comprar.

 

‟Se vende algo; está más o menos la cosa. La gente siempre sigue viniendo a comprar” dijo Michel Santana, empleada en una de las tiendas de la popular VillaCon.

 

En la covidianidad, los que van a comprar “algo”, lo hacen temprano, antes de que comiencen los tapones y, obligadas a desafiar no solo el Covid, si no también los basureros improvisados en las calles de Villa Consuelo.

 

Artículos para decoración navideña, ropa para el estreno en Navidad y Año Nuevo, así como escolares, son los más buscados en Villa Consuelo, una de las zonas de compra más concurridas de la Capital, antes de la pandemia, pero donde se brinda opción de precios.

 

‟Están un poco caros, pero es por la época de navidad. Uno siempre viene a buscar la ropa, y las sabanas”, expresó Iluminado Alcántara, mientras se disponía a comprar en uno de los establecimientos de esta arteria comercial, ubicada en el Distrito Nacional.

 

Mientras los clientes expresan una que otra queja por alzas en los precios de algunos productos, el lamento de los comerciantes es por lo lenta que están las ventas.

 

‟Muy lenta. Si comparamos con el año pasado, esto está vacío, la gente casi no está comprando”, afirmó Junior Ramírez, uno de los tantos comerciantes que por años han ofertado desde Villa Consuelo los diferentes tipos de mercancías.

 

Aún en covidianidad, los comerciantes están esperanzados en que conforme avancen los días, aumenten las ventas, rezagadas desde marzo, cuando la circulación de la nueva cepa de coronavirus obligó al cierre de las actividades económicas.

 

 

Fuente: proceso.com.do

Villa Consuelo: Madre soltera y con tres hijos sale a buscar el sustento en pandemia

Con un carrito de frituras, saca a tres hijos adelante en tiempos de pandemia

Con mascarilla puesta y todas las medidas de higiene empleadas, Kiria Vásquez retornó a su labor como vendedora de fritura

 

El año 2020 inició de una manera que ninguna persona se había podido imaginar, y lo ocurrido a Kiria Vázquez es un ejemplo de ello. En enero fue despedida del restaurante en el que laboraba como camarera, sin razón alguna y como madre soltera de cuatro hijos tuvo que salir a apañársela.

 

Como modo de subsistencia y en vista de que los empleos a principios de año son prácticamente escasos, ella decidió sacar adelante a su familia con un puesto de fritura en el sector de Villa Consuelo.

 

Kiria representa las vivencias del dominicano que día a día sale a trabajar de manera informal porque no cuenta con un trabajo que le permita subsistir sin arriesgarse.

 
Armada con su mascarilla y las medidas de higiene que necesita para laborar en su puesto de frituras, Kiria Vásquez inicia su nueva covidianidad.

 

Luego de varios meses llevando a su casa el sustento gracias a la venta de fritos y salami, Kiria nunca pensó que viviría para ver cómo el país sería azotado por una pandemia que ha cobrado la vida de casi 500 personas en territorio dominicano.

 

Con algunas quemaduras de aceite y evidentemente acalorada mientras despacha unos fritos con salami a uno de sus clientes, Kiria explica cómo ha cambiado su vida en tiempos de la pandemia.

 

Vive con tres de sus cuatro hijos, debido a que el mayor, que tiene 22 años, se fue con su padre. Sus demás hijos están en edades de 16, 11 y una menor de 6 años, y ela recibe la suma de 300 pesos diarios por parte del padre de estos.

 

Debido a la incidencia en el país de la pandemia de coronavirus, Kiria tuvo que dejar de trabajar porque su hija menor sufre de apretamiento del pecho y no quería arriesgarla.

 

 

Cuenta al Diario Libre “Yo empecé a trabajar hoy (segundo día de reapertura de la economía), luego de estar parada por dos meses porque mi niña menor se aprieta y yo no quería exponerla, pero ya vemos que hay que salir adelante. Aún no he recibido ningún tipo de ayuda de los programas FASE y Quédate en Casa, pero aquí estamos con Dios”, declara Kiria mientras mueve los plátanos que fríe.

 

Su vida luego de la llegada del COVID-19 al país ha dado un giro. Ella cuenta que en febrero se sintió muy mal de salud.

 

“Para mí no sé si sea cierto, porque no he ido al médico, pero en febrero a mí me dio algo muy mal. No sé si fue eso (coronavirus) porque en ese entonces no sonaba todavía, pero si es igual a lo que yo sentí, entonces eso es algo muy fuerte y la gente lo está cogiendo a relajo. Yo quiero que las personas tomen conciencia para que esto se pare de una vez”, dijo.

 

Según dice Kiria, la vida con adolescentes es muy difícil, aunque en su caso actúa con mano dura para que este no le falte al respeto.

 

“Tener un hijo de 16 años siendo madre soltera es difícil, pero todo dependerá de cómo tú lo guiaste cuando él era un niño. Desde pequeño uno debe a acostumbrarlos a que ellos respeten a sus mayores. Mi hijo no sale y esta siempre en mi casa, lo que vale es lo que yo diga porque él tiene que llevarse de mí que soy su madre y siempre voy a querer lo mejor para él”, explica Vázquez con una sonrisa en su rostro que a simple vista se ve solo cuando sus ojos se arrugan debido al uso una mascarilla.

 

Para ella el ser madre soltera ya es un reto, y en medio de la pandemia es mucho más difícil. Sin embargo, se siente una mujer confiada en que Dios le da todas las fuerzas que necesita para afrontar cualquier situación que tenga que atravesar.

 

Los ahorros acumulados durante todo un año de su trabajo como mesera le sirvieron para sustentar a su familia durante los dos meses que se mantuvo sin trabajar, pero el estado de emergencia plantea una situación impensable.

 

“Dios suple de todas las maneras», dice al destacar que lo poco que tenía ahorrado lo usó durante los dos meses del distanciamiento social. «Gracias a eso pude darle de comer a mis hijos durante estos dos meses en los que no estuve produciendo”, explicó Kiria.

 

Para Kiria, trabajar todos los días en la venta de fritura es algo que la llena de orgullo porque representa la manera en la que se esfuerza por sacar a sus hijos adelante y para estos aprendan que en la vida todo conlleva un sacrificio así sea el tener que salir a exponerse en medio de una pandemia.
 
 
Por: Ycell Suero
Fuente: Diario Libre