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La Palabra de Hoy: Confianza en medio de la angustia

Parece que el mundo actual está cambiando constantemente. Esto podría causarnos gran ansiedad si no recordamos que “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones” (Sal 46.1). Los tiempos de angustia deben recordarnos que solo somos peregrinos en este mundo. Nuestra ciudadanía está en un reino celestial que nunca puede ser sacudido.

 

La conmoción de este mundo actual no es nada sin precedentes. Recuerdo que 1944 fue un año de tremenda confusión en nuestro país debido a la Segunda Guerra Mundial. Mucha gente escuchaba con preocupación los noticiarios de la noche, temiendo la muerte de sus seres queridos mientras se informaba de batallas en varios lugares.

 

Cuando los tiempos son aterradores e inciertos, ya sea a nivel personal, nacional o mundial, el lugar para encontrar consuelo y seguridad es la Biblia, en particular el libro de los Salmos. Las Sagradas Escrituras nos ayudan a ver las circunstancias desde la perspectiva de Dios. Eso nos asegura su amor y su cuidado por nosotros, y eleva nuestros ojos a una esperanza más grande que cualquier cosa que este mundo pueda ofrecer.

 

Todos queremos encontrar paz, y el primer paso es dejar de afanarnos (Sal 46.10). Recuerde que el Señor siempre está con usted, y que su reino se acerca.

 

Fuente: www.encontacto.org

La Palabra de Hoy: El trabajo en el reino de Dios

Aunque podemos reunirnos en la iglesia cada semana, los cristianos no debemos permanecer dentro de sus cuatro paredes. Dios ha elegido trabajar por medio del Cuerpo de creyentes para cumplir su misión del evangelio en la Tierra. Para tomar prestada una metáfora bíblica, somos los trabajadores enviados a cultivar y cosechar sus campos (Mt 9.36-38). Nadie es un espectador en el reino de Dios.

 

El Señor ha dotado a cada creyente con un don espiritual para ayudar en el trabajo de su reino. Estas no son capacidades naturales, sino el poder del Espíritu Santo que se manifiesta a través de nosotros, una habilitación especial que nos ayuda a servir de acuerdo con su plan.

 

El apóstol Pablo nos recuerda que somos “hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Ef 2.10). Debemos recordar que el poder de Dios obra a través de nuestros dones, por lo que no hay razón para rehuir las oportunidades que Él nos brinda, aunque parezcan amedrentadoras.

 

¡No pase su vida sentado en un banco de la iglesia! Experimente el gozo de participar en el trabajo del reino de Dios. El Espíritu Santo le dará el poder de obedecer al Señor en cualquier función que Él le llame a desempeñar.

 

 

Fuente: Encontacto.org

La Palabra de Hoy: La obediencia en medio del sufrimiento

¿Alguna vez se ha preguntado por qué Jesucristo tuvo que sufrir tanto cuando vino al mundo? Uno podría esperar que el Hijo de Dios tuviera una vida cómoda y una muerte rápida y fácil. Después de todo, ¿no habría pagado con su sangre nuestros pecados, tanto si se derramaba sin dolor o con una gran agonía?

 

El Señor se hizo humano para poder morir y pagar el terrible precio de la iniquidad de la humanidad. El dolor que experimentó refleja las grandes consecuencias de nuestra transgresión.

 
De hecho, todo el sufrimiento se origina en la entrada del pecado al mundo a través de Adán y Eva. Por lo tanto, nuestro Salvador también tuvo que sufrir para redimirnos del pecado y de su profundo daño.

 

El santo Hijo de Dios, que nunca se había rendido al pecado, luchó con la perspectiva de ser el portador del pecado en la cruz. Sin embargo, se sometió y “por lo que padeció aprendió la obediencia” (He 5.8). Y como fuente de salvación eterna, cumplió a cabalidad el plan de redención de Dios.

 

Cuando sea un desafío para nosotros obedecer al Señor, necesitamos la ayuda de Aquel que sufrió por nosotros. Si su obediencia tan dolorosa resultó en un beneficio tan grande, con toda seguridad nuestra obediencia también tiene un propósito.

 

 

Fuente: Encontacto.org

La Palabra de Hoy: El Señor entiende

¿Está usted consciente de que el Señor Jesucristo sabe lo que es luchar con las debilidades humanas? Él dejó atrás las glorias del cielo para añadir humanidad a su deidad. Renunció a sus privilegios divinos y se sometió a hacer solo lo que el Padre le ordenó. Luego, entregó de manera voluntaria su vida en la cruz para que pudiéramos ser perdonados y reconciliados con Dios. E incluso ahora, el Señor resucitado está sentado en el cielo como nuestro Sumo Sacerdote, intercediendo por nosotros.

 

Nuestro Salvador entiende a la perfección cómo nos sentimos, porque Él pasó por el mismo tipo de situaciones que nosotros. Aunque nuestras circunstancias específicas no coinciden con las del Señor, tenemos mucho en común con lo que experimentó y sintió. Cristo sufrió agotamiento, hambre, sed y dolor al igual que nosotros. También conoce el dolor de sentirse solo, ser incomprendido, odiado, rechazado y tratado injustamente.

 

Sea lo que sea que usted esté pasando en estos momentos, recuerde que el Señor sabe cómo se siente y se compadece de su dolor y debilidad. Puede que no elimine la angustia ni cambie su situación ahora mismo, pero promete que siempre estará con usted.

 

Fuente: Encontacto.org

La Palabra de Hoy: El rechazo a la oscuridad

La sociedad en que vivimos se caracteriza por la oscuridad espiritual. Incluso quienes somos creyentes nos acostumbramos tanto a la oscuridad que no nos sentimos ni sorprendidos ni avergonzados por mucho de lo que sucede a nuestro alrededor. Quizás vemos el pecado, pero no lo reconocemos como malo, o tal vez ya no lo notamos.

 

Uno de esos pecados es la inmoralidad sexual. A lo largo de la Biblia, se nos advierte de sus peligros y se nos dice que nos abstengamos de comportamientos impuros, pasiones lujuriosas y malos deseos (Col 3.5). Aunque nos haga sentir incómodos el hablar de ello, debemos considerar de lo que se trata la inmoralidad sexual hoy en día, ya sea adulterio, pornografía o relaciones fuera de matrimonio, y estar preparados para enfrentarla.

 

Si bien no podemos escapar de nuestra sociedad, Dios ha provisto todo lo que necesitamos para vivir en la luz de nuestro Salvador, Jesucristo. A través de su Espíritu que mora en nosotros, podemos enfrentar cada tentación y elegir lo correcto.

 

Si usted se siente cómodo viviendo en la oscuridad que le rodea, pídale al Señor que derrame su luz sobre su vida para que le indique cualquier tipo de concesión que tenga con el mundo o deseo pecaminoso. Luego, reciba su perdón y el poder para andar en sus caminos.

 

 

Fuente: Encontacto.org

La Palabra de Hoy: ¿Cómo seguimos a Jesucristo?

Cuando Cristo llamó a sus discípulos, ellos dejaron todo de inmediato y lo siguieron. Podríamos pensar que seguir a Cristo era más fácil entonces porque estaba físicamente entre ellos. Esos hombres caminaron con Él, escucharon sus instrucciones y vieron sus interacciones con la gente. Pero como nosotros no podemos ver, escuchar ni tocar al Señor, ¿cómo podríamos seguirlo?

 

Cuando Cristo estaba a punto de dejar este mundo, les dijo a sus discípulos que les convenía que se fuera porque entonces vendría el Consolador (Jn 16.7). Hablaba del Espíritu Santo, que pronto viviría en los creyentes (Jn 14.16, 17). La presencia interior del tercer miembro de la Trinidad es la guía más cercana posible, un regalo asombroso de Dios para esos discípulos del primer siglo, y para nosotros.

 

Hoy en día seguimos a Jesucristo al escuchar a su Espíritu Santo, que habla a través de las Sagradas Escrituras y nos trae a la mente sus principios. El Espíritu nos guía a cada paso del camino y nos enseña las verdades de Dios. Pero su obra va más allá, transformándonos de adentro hacia afuera y dándonos poder para tener una vida de justicia. Nos ayuda a discernir la voluntad de Dios, y luego nos da el deseo y las fuerzas para servir con obediencia.

 

 

Fuente: Encontacto.org

La Palabra de Hoy: Cómo transmitir la fe

Uno de nuestros deseos más grandes como cristianos es que nuestros seres queridos lleguen a la fe en el Salvador. Aunque creer es un asunto personal, hay pasos que podemos dar para impactar las vidas de otros para Cristo.

 

HÁBLELES DE JESUCRISTO. Las personas pueden ser atraídas a Cristo por nuestro ejemplo, pero para ser salvas deben escuchar y entender el evangelio (Ro 10.13-15).

 

COMPARTA LOS PRINCIPIOS BÁSICOS DE LA BIBLIA. Transmita las lecciones espirituales que ha aprendido acerca de Dios. Por ejemplo, comparta con otros que el Padre celestial provee para las necesidades de sus hijos (Fil 4.19), dirige con su Palabra (Sal 119.105), y capacita a los que están en Cristo para vivir con justicia y obediencia (Jn 15.4, 5).

 

MODELE LA CONFIANZA EN DIOS CON SU ESTILO DE VIDA. Si usted se caracteriza por tener paz, gozo y contentamiento en medio de las dificultades o el sufrimiento, su ejemplo hablará mucho a quienes le rodean. Las palabras y las acciones demuestran que su fe es genuina, y que Cristo de verdad puede transformar vidas.

 

Mi abuelo fue quien me influenció. Recuerdo haber pensado que si Dios podía amarlo y cuidarlo, también podría cuidarme a mí. ¿No le gustaría a usted que su manera de ser transmita a los demás la misma confianza en el Señor?

 

 

Fuente: Encontacto.org

La Palabra de Hoy: Una herencia eterna

La gente hace todo lo posible para asegurarse de que sus propiedades y sus riquezas sean legadas de acuerdo con sus deseos. Pero hay un regalo mucho más valioso que podemos dejarle a los demás: “la sabiduría que lleva a la salvación” (2 Ti 3.15 LBLA).

 

Nuestra posesión más importante es nuestra fe, en especial las verdades bíblicas sobre la salvación. Aunque la fe personal no se puede dar a otra persona, podemos hablar a otros de la obra redentora de Cristo en la cruz. Y también podemos ser ejemplo de una vida consagrada a Él.

 

Pero antes de que podamos transmitir los principios de la fe a otros, la salvación bíblica debe ser una realidad en nuestra propia vida. Mucha gente escoge filosofías religiosas para guiar su vida, pero la religión que sirve a sus propios intereses nunca puede salvar. Solo aquellos cuya fe se basa en la verdad de la Biblia pueden enfrentar el final de la vida con confianza en la seguridad eterna; pues saben que el Hijo de Dios murió en la cruz para pagar la pena de sus pecados.

 

¿Ha puesto usted su fe en Cristo como su Salvador personal? ¿Quiere morir con esperanza? El mayor legado que podemos dejar no es dinero ni pertenencias, sino la verdad que transforma vidas. Empiece hoy mismo a influir en las generaciones futuras dándoles la buena nueva.

 

Fuente: Encontacto.org

La Palabra de Hoy: Dios está en control

En el salmo de hoy, David habla de un atributo fundamental de Dios: su soberanía. Esto significa que Dios tiene autoridad y control total sobre todos los seres humanos y cada aspecto del universo.

 

También significa que “suerte” y “buena fortuna” no tienen nada que ver con Él. Porque Dios es bueno, podemos tener plena confianza en su absoluto y misericordioso control sobre cada aspecto de nuestra existencia.

 

Cuando confiamos en la soberanía del Padre celestial, tenemos dos garantías. La primera es que Él está íntimamente involucrado en nuestra vida diaria. No importa lo que pase, el Señor nunca deja de proveer, proteger y cuidar a cada creyente. Él sabe lo que necesitamos para hoy y mañana.

 

La segunda garantía es que el Señor se ocupará en cada circunstancia para nuestro beneficio, ¡sin excepción! Cuando las situaciones son más exigentes, nuestra confianza puede flaquear, pero las Sagradas Escrituras prometen que “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Ro 8.28).

 

Nosotros no vivimos por casualidad. Como hijos del Dios soberano, vivimos seguros y bajo su control. Confíe en que Él le sacará adelante en cualquier prueba que enfrente en su camino.

 

 

Fuente: Encontacto.org

La Palabra de Hoy: Es bueno dar gracias

¿Alguna vez se ha preguntado por qué la Biblia nos dice una y otra vez que demos gracias al Señor?

 

La razón principal es porque Él lo merece. Dios le creó a usted y mantiene su corazón latiendo; por tanto, tratar de reclamar su vida como propia es una ingratitud. Dios le creó para que le ame, y también sacrificó mucho para hacerle libre de su pecado. Expresar gratitud honra al Señor, al reconocer todo lo que Él ha hecho.

 

La mayoría de nosotros admitiría que nuestras oraciones son egocéntricas. Venimos con nuestras peticiones, pero ¿cuánto tiempo pasamos dando gracias a Dios por lo que Él ya ha hecho? El salmista en la lectura de hoy nos aconseja que comencemos y terminemos cada día enfocándonos en la misericordia y fidelidad del Señor. Incluso si las últimas 24 horas trajeron algún dolor o sufrimiento, podemos expresar agradecimiento por la presencia de Dios.

 

La próxima semana, aparte tiempo para recordar lo que el Señor ha hecho por usted y exprese agradecimiento. Sea creativo y pruebe diferentes maneras de demostrar su gratitud: cante, alabe y adore con alegría a Dios. Cuando mantenemos el enfoque en Él, su benevolencia puede sostenernos todo el día.

 

Fuente: Encontacto.org