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Un día como hoy: Fallece el Militar y Político Gregorio Luperón (1839-1897)

Gregorio Luperón (1839-1897) fue un líder militar y político dominicano quien tuvo un papel importante en la restauración de la República Dominicana después de la anexión española de 1863.

 

Nació el 8 de septiembre de 1839 en Puerto Plata. Desde su juventud, mostraba un carácter fuerte y una destreza para realizar cualquier trabajo de la mejor manera posible.

 

En 1961, Luperón tenía 22 años de edad cuando se realizó la anexión de la República Dominicana por parte de España. Impulsado por un fuerte sentido patriótico, tomó parte en el Levantamiento de Saban, pero este levantamiento fue de corta duración debido a la respuesta rápida del ejército español. Luperón y sus compatriotas se escondieron en las montañas de La Vega con el fin de prepararse para una revolución a gran escala.

 

Junto a Santiago Rodríguez y Benito Monción, Gregorio Luperón dio inicio a la Guerra de la Restauración en 1863. Dado su valor y talento para las estrategias de guerra, alcanzó el rango de general en poco tiempo, y luego fue designado Jefe Superior de Operaciones en la Provincia de Santo Domingo. Optando por una estrategia de guerra de guerrillas, logró derrotar el ejército español bajo el comandado de Pedro Santana.

 

Tras la restauración de la República, Luperón recibió la admiración del pueblo dominicano, y aceptó el cargo de Vicepresidente de la Junta Gubernativa.

 

Su oposición al regreso del poder de Buenaventura Báez lo llevó al destierro y expulsión del país. Pocos meses después regresó como integrante del movimiento Triunvirato para derrocar a Báez. El Triunvirato fue indisuelto brevemente a favor de una constitucionalidad, pero este gobierno fue derrocado en 1868, obligando a Luperón abandonar el país por su oposición a los anexionistas de Báez.

 

En 1873, Luperón pudo regresar al país tras la expulsión de Báez por la Revolución Unionista. Cuando Ulises Espaillat asumió el cargo de presidente de la República Dominicana en 1876, Luperón fue nombrado Ministro de Guerra y Marina. Tras la renuncia de Espaillat el mismo año, Luperón volvió al exilio tras el regreso al poder de Buenaventura Báez.

 

En 1878, Gregorio Luperón asumió la presidencia de la República Dominicana tras el derrocamiento del gobierno de Cesáreo Guillermo. El gobierno provisional de Luperón duró catorce meses, y dio inicio a una época de paz, libertad y progreso en el país.

 

Este período de paz llegó al final con el ascenso al poder del General Ulises Heureaux (Lilis) cuyo gobierno despótico y dictatorial impulsó a Luperón a poner en marcha en el exterior una campaña para combatirlo. Sin embargo, esta campaña fracasó debido a la falta de apoyo del gobierno haitiano.

 

Gregorio Luperón falleció en su pueblo natal Puerto Plata el 20 de mayo de 1897.

 

 

Quién fue el héroe Gregorio Luperón

República Dominicana.- Nace (Puerto Plata, 1839 – 1897) Patriota dominicano, héroe de la Guerra de Restauración y principal dirigente de los liberales durante la Segunda República.

 

Gregorio Luperón

Lograda en 1844 la independencia de Haití, la Primera República Dominicana (1844-1861) hubo de sufrir tanto los reiterados ataques de los haitianos, que amenazaban la soberanía nacional, como las maneras dictatoriales de los presidentes que durante aquellos años se alternaron en el poder: Pedro Santana y Buenaventura Báez. Al final de su último mandato (1858-1861), Pedro Santana decidió anexionar el país a España; su idea era acabar con la permanente amenaza de Haití, pero también perpetuarse en el poder, pues aceptó a cambio el cargo de capitán general de la nueva provincia española de Santo Domingo.

 

Tal decisión desataría la Guerra de Restauración (1863-1865), que enfrentó a los partidarios de la anexión a España con los independentistas o restauradores (pues su objetivo era restaurar la Primera República). Gregorio Luperón destacó como el más capaz de los generales del bando independentista, a cuya victoria contribuyó decisivamente. Pero tampoco la Restauración traería la estabilidad; los continuos enfrentamientos entre los rojos o conservadores (liderados por Buenaventura Báez) y los azules o liberales (como el propio Luperón, que aspiraba a modernizar y democratizar las instituciones republicanas) siguieron desgarrando y empobreciendo el país en las décadas siguientes.

 

Biografía

De orígenes humildes, Gregorio Luperón tuvo que trabajar desde niño para colaborar en la economía familiar. A la edad de catorce años encontró empleo a las órdenes de Pedro Eduardo Dubocq, un comerciante establecido en Puerto Plata a quien algunas fuentes biográficas atribuyen la paternidad del muchacho. Conocía bien la lengua inglesa (su madre era una inmigrante de color de las islas británicas), tenía dotes para la oratoria y en la biblioteca de su patrón pudo iniciar una sólida formación autodidacta.

 

Comprometido con la causa independentista, una pelea contra partidarios de la anexión española le llevó en 1862 a la cárcel, de donde escapó para buscar refugio primero en Haití y después en los Estados Unidos. En 1863 regresó de forma clandestina a la República Dominicana para participar en varios movimientos de insurrección; las tropas rebeldes le concedieron el grado de general.

 

El autoproclamado Primer Gobierno Restaurador de Pepillo Salcedo, con sede en Santiago, valoró pronto su patriotismo y su capacidad combativa y le encargó la Jefatura Superior de Operaciones en la provincia de Santo Domingo, con la misión de enfrentarse al ejército anexionista comandado por Pedro Santana. Cumplió con su cometido y consiguió desarrollar una guerra de guerrillas que desgastó severamente las fuerzas militares españolas. Finalmente, España entregó el país a los independentistas el 11 de julio de 1865. Luperón aceptó la vicepresidencia de la Junta Gubernativa de Santiago y, restaurada la República, regresó a Puerto Plata, donde sus paisanos le recibieron como a un auténtico héroe nacional.

 

La Segunda República

Después del triunfo de la Restauración, dos tendencias se diputaron el poder. La primera agrupaba a los comerciantes e importadores, criollos y extranjeros, en connivencia con la vieja guardia de hateros encabezada por Buenaventura Báez, todos ellos procolonialistas. La segunda reunía a los soldados de la Restauración, respaldados por el campesinado joven, los intelectuales y los comerciantes provenientes del Cibao, quienes seguían una línea nacionalista y liberal, orientada por Gregorio Luperón y Ulises Francisco Espaillat, entre otros.

 

Los primeros conformaron el partido conservador o rojo, y los segundos el liberal o azul, denominados así por el color de la cinta que amarraban a los sombreros para distinguirse en los combates. Pero no debe olvidarse el papel que jugaron numerosos caudillos locales, en su mayoría analfabetos, que con el título de generales se dedicaron a pelear entre sí o contra el gobierno de turno movidos sólo por intereses personales y el afán de enriquecimiento. Fue tal el estado de anarquía y de fragmentación política, que desde 1865 hasta 1899 hubo en el país más de setenta revueltas, alzamientos y asonadas militares que dieron por resultado veinticinco gobiernos de mayor o menor duración.

 

Desde su ciudad natal, Gregorio Luperón impulsó una severa oposición al régimen de Buenaventura Báez, que en diciembre de 1865 se había hecho de nuevo con el poder, y encabezó el triunvirato (Luperón, Pimentel y García) que en 1866 consiguió derrocar al gobierno y ejercer el poder ejecutivo entre los meses de mayo y agosto de aquel año. Disuelto el nuevo órgano gubernamental en favor de la constitucionalidad, asumió la presidencia el general José María Cabral (1866-1868).

 

Pero Báez derrocó nuevamente al gobierno de Cabral en 1868, y Luperón se vio obligado a abandonar la República. Durante el llamado gobierno de los Seis Años (1868-1873), Báez negoció la anexión del país a los Estados Unidos; Gregorio Luperón desplegó desde el exterior una intensa campaña de oposición al gobierno e incluso preparó una expedición revolucionaria que no consiguió resolver con éxito. No cejó en su empeño de impedir la anexión a los Estados Unidos y elevó repetidas protestas ante el Senado estadounidense que finalmente evitaron la incorporación de la isla a la superpotencia del norte.

 

Los baecistas siguieron gobernando tres años más sin su caudillo, a quien depusieron para evitar que el partido azul los desplazara del poder por medio de una revolución. Ésta se produjo en 1876 y, por sugerencia de Luperón, se acordó presentar como candidato a la presidencia a Ulises Espaillat, eminente ciudadano y político de ideas democráticas que ganó en las elecciones de marzo de dicho año. Luperón aceptó el cargo de ministro de Guerra y Marina en el nuevo gabinete. Pero apenas siete meses después, la presión de los baecistas forzó la renuncia de Espaillat y devolvió el poder a Buenaventura Báez, el eterno enemigo político de Luperón, quien, una vez más, tuvo que exiliarse.

 

Durante el siguiente trienio la República Dominicana vivió un periodo de inestabilidad política y rápidas alternancias en el gobierno. Finalmente, en octubre de 1879, los liberales tomaron el poder en firme. Luperón accedió a la presidencia de un gobierno provisional que, con sede en Puerto Plata, estableció una política encaminada a reconducir el país dentro de los patrones del liberalismo de la época: instauró un régimen progresista, trató de reinstitucionalizar la República y preparó el proceso electoral que, a finales de 1880, otorgó el poder a Fernando Arturo Meriño (1880-1882), al que sucedieron algunos gobiernos liberales de duración bianual.

 

Gregorio Luperón se retiró a Europa en calidad de enviado extraordinario y ministro plenipotenciario. Cuando regresó al país, el ejecutivo de Francisco Gregorio Billini (1884-1885) le nombró delegado del gobierno en el Cibao. Desde su nuevo puesto se enfrentó al movimiento revolucionario de 1886 en Puerto Plata y contribuyó a la llegada al poder, un año después, del presidente Ulises Heureaux(1887-1899), antiguo lugarteniente de Luperón en la Guerra de Restauración y destacada figura de los liberales. Heureaux trajo finalmente la estabilidad a la República al precio de un radical giro ideológico: instauró una corrupta dictadura personalista, fortaleció el ejército, reprimió duramente a la oposición y arruinó las arcas públicas, dejando la nación en manos del capital extranjero.

 

Decepcionado por las actitudes dictatoriales del nuevo líder, Gregorio Luperón buscó sin éxito el apoyo del gobierno haitiano para combatirlo. Se encontraba en la isla de Saint Thomas cuando, en 1897, enfermó de cáncer. Enterado, Heureaux acudió personalmente en su ayuda. Después de escuchar serias recriminaciones de su antiguo jefe y de aceptarlas calladamente, se reconciliaron. Luperón aceptó regresar a la patria, para lo que abordaron el buque de guerra que había transportado a Heureaux hasta la vecina isla, y retornaron a Puerto Plata. Allí falleció el 20 de mayo de 1897.

 

Hoy se cumplen 177 años del natalicio de Gregorio Luperón

Santo Domingo.– Un día como hoy, pero en el 1839, nació Gregorio Luperón, militar y político dominicano. Encabezó la gesta de la Restauración, un sangriento capítulo que, afortunadamente, terminó con la victoria dominicana, y una república libre, soberana e independiente.

 

Fue también presidente provisional de la República Dominicana entre 1879 y 1880.Desde muy joven, a los 14, Luperón formaba parte del grupo de dominicanos que se voltean en contra este hecho. Como producto de esta rebeldía, es hecho prisionero . Logra escaparse, y se va al exilio a Haití, Estados Unidos y Curazao.

 

El historiador Roberto Cassá, en su obra Personajes Dominicanos, tomo II, destaca que “Luperón fue un hombre salido del pueblo pobre, que ganó un estrellato en la historia dominicana y antillana. Dadas las condiciones en que se debatía el país, tuvo que formar su intelecto como autodidacta, lo que gracias a un enorme tesón”.

 

Comprometido con la causa independentista del país, una pelea contra partidarios de la anexión española, promovida por el gobierno de Buenaventura Báez, le llevó a la cárcel, de donde escapó para buscar refugio primero en Haití y después en los Estados Unidos.

 

En 1863 regresó de forma clandestina a la República Dominicana para participar en varios movimientos de insurrección; las tropas rebeldes le concedieron el grado de general.

 

Fue un hombre de un fuerte sentido patriótico y de gran valor en el uso de las armas y las estrategias de guerra. Por estos méritos se le designa Jefe Superior de Operaciones en la Provincia de Santo Domingo, se bate de frente al ejército español, que era comandado por Pedro Santana, por entonces, Marqués de Las Carreras. Paso a ser poderoso y disciplinado, el ejército español, fue derrotado en una estrategia de guerra de guerrillas, debido esto, a la inferioridad en número y en calidad de medios por parte de los rebeldes.

 

Vencido el ejército español, aceptó el cargo de Vicepresidente de la Junta Gubernativa. Restaurada la República, regresó a su pueblo natal, Puerto Plata, rodeado de la admira­ción y del cariño del pueblo dominicano que lo aclamó y lo aclama desde entonces, como la espada más firme en defensa de sus ideales patrios.

 

Se opuso al regreso al poder de Buenaventura Báez, lo cual le conllevó al destierro y expulsión del país. Pocos meses después, regresa para integrar el movimiento llamado Triunvirato de 1866, que derroca a Báez y se convierte en gobierno.

 

Gregorio Luperón se retiró a Europa en calidad de enviado extraordinario y ministro plenipotenciario. Cuando regresó al país, el ejecutivo de Francisco Billini le nombró delegado del gobierno en el Cibao. Desde su nuevo puesto se enfrentó al movimiento revolucionario de 1886 en Puerto Plata y contribuyó a la llegada al poder, un año después, del presidente Ulises Heureaux.

 

Decepcionado por las actitudes dictatoriales del nuevo líder del país, buscó apoyo, sin éxito, en el gobierno haitiano para combatirlo. Se encontraba en la isla de Saint Thomas en 1897 cuando enfermó de cáncer.

 

Enterado, Heureaux acudió personalmente en su ayuda. Después de escuchar serias recriminaciones de su antiguo jefe y de aceptarlas calladamente, se reconciliaron.

 

Luperón aceptó regresar al país, para lo que abordaron el buque de guerra que había transportado a Heureaux hasta la vecina isla, y retornaron a Puerto Plata. Allí falleció el 20 de mayo de 1897.

 

16 de agosto: Día de la Restauración Dominicana

República Dominicana celebra hoy 153 años de la Restauración

 

El Día de la Restauración Dominicana se conmemora cada año en recuerdo al inicio de la Guerra de la restauración de la soberanía dominicana el 16 de agosto.

 

Origen
El origen de este día lo encontramos en el día en el que comenzó la Guerra de la restauración para volver a conseguir la República Dominicana la propia soberanía que había sido arrebatada por España el 16 de agosto de 1963.

 

¿Qué se hace?
Es un día de recuerdo del comienza de la Guerra y de recuerdo de todas aquellas personas que lucharon el conflicto y murieron en el mismo.

 

La Guerra tuvo lugar entre los años 1863 a 1865. El detonante del conflicto fue que España había vuelto a reconquistar la República Dominicana tras 17 años de Independencia.

 

Pedro Santana arrebató el poder a quien era en ese momento el gobernador del país. Tras este hecho las autoridades empezaron a imponer sus normas a la ciudadanía a través de lo que se conoce como bagajes. Los bagajes consistieron en que cada ciudadano debía de entregar a los militares españoles los animales que tuviesen. Se estableció el monopolio del tabaco, aranceles afectando todo ello a la clase obrera del país. En este momento estaba siendo controlado por los españoles.

 

El 16 de agosto del año 1963, tras el Grito de Capotillo en el que Gregorio Luperón y Santiago Rodríguez levantaron la bandera dominicana en el cerro de Capotillo de Santo Domingo, dio comienzo la Guerra de la Restauración Dominicana.

 

En el transcurso de la guerra las pérdidas humanas fueron muy numerosas, tanto por parte de los españoles con de los dominicanos. La fiebre amarilla también estuvo presente en este conflicto y fue la causante de la muerte de muchas personas de la población dominicana y militares españoles y dominicanos. Las tierras de campos fueron destruidas así como una pérdida muy numerosa de animales.

 

El 3 de marzo de 1865, la reina Isabel II ordenó el final de la guerra. Más tarde el 15 de julio, los militares españoles que allí se encontraban volvieron para España.

 

Esta Guerra trajo para la República Dominicana al igual que para Cuba la satisfacción de haber conseguido vencer a España en un conflicto de tal envergadura, aunque las pérdidas tanto humanas como materiales fueron demasiado cuantiosas.

 

Después de este guerra y en recuerdo de los suyos, de todos aquellos que dieron la vida por la libertad, por ganar la guerra, por conseguir de nuevo la independencia que había sido arrebatada por España, la República Dominicana celebra orgullosa el 16 de agosto esos años de tanto sufrimiento para los suyos, pero que al final y a pesar de todo el dolor causado consiguieron la independencia.

 

Confusión con naceimiento del General Gregorio Luperón un Dominicano es el 8 de septiembre

Gregorio Luperón (nació el 8 de septiembre 1839 y murió el 21 de mayo de 1897) fue un militar y político dominicano. Fue también presidente provisional de la República Dominicana entre 1879 y 1880.

 

Participó de forma determinante en el movimiento independentista de la isla y ocupó la presidencia de un gobierno provisional entre 1879 y 1880.

 

De orígenes humildes, tuvo que trabajar desde niño para colaborar en la economía familiar. A la edad de catorce años encontró empleo a las órdenes de Pedro Eduardo Dubocq, un comerciante establecido en Puerto Plata a quien algunas fuentes biográficas atribuyen la paternidad del muchacho. Conocía bien la lengua inglesa (su madre era una inmigrante de color de las islas británicas), tenía dotes para la oratoria y en la biblioteca de su patrón pudo iniciar una sólida formación autodidacta.

 

Comprometido con la causa independentista del país, una pelea contra partidarios de la anexión española, promovida por el gobierno de Buenaventura Báez, le llevó a la cárcel, de donde escapó para buscar refugio primero en Haití y después en los Estados Unidos. En 1863 regresó de forma clandestina a la República Dominicana para participar en varios movimientos de insurrección; las tropas rebeldes le concedieron el grado de general.

 

El autoproclamado Primer Gobierno Restaurador de Pepillo Salcedo, con sede en Santiago, valoró pronto su patriotismo y su capacidad combativa y le encargó la Jefatura Superior de Operaciones en la provincia de Santo Domingo, con la misión de enfrentarse al ejército anexionista comandado por Pedro Santana. Cumplió con su cometido y consiguió desarrollar una guerra de guerrillas que desgastó severamente las fuerzas militares españolas. Finalmente, España entregó el país a los independentistas el 11 de julio de 1865.

 

Luperón aceptó la vicepresidencia de la Junta Gubernativa de Santiago y, restaurada la República, regresó a Puerto Plata, donde sus paisanos le recibieron como a un auténtico héroe nacional. Desde su ciudad natal impulsó una severa oposición al régimen de Báez, nuevamente en el poder, y encabezó el triunvirato (Luperón, Pimentel y García) que en 1866 consiguió derrocar al gobierno y ejercer el poder ejecutivo entre los meses de mayo y agosto de aquel año.

 

Disuelto el nuevo órgano gubernamental en favor de la constitucionalidad, asumió la presidencia el general José María Cabral. Pero Báez derrocó nuevamente al gobierno de Cabral en 1968 con la pretensión de anexionar el país a los Estados Unidos y Luperón se vio obligado a abandonar la República. Desde el exterior desplegó una intensa campaña de oposición al gobierno dominicano e incluso preparó una expedición revolucionaria que no consiguió resolver con éxito. No cejó en su empeño de impedir la anexión y elevó repetidas protestas ante el Senado estadounidense que finalmente evitaron la incorporación de la isla a la superpotencia del norte.

 

La Revolución Unionista de 1873 expulsó a Báez del poder y colocó a González Santín al frente del gobierno. En 1876, Ulises Espaillat se convertía en presidente del país y Luperón aceptó el cargo de ministro de Guerra y Marina en el nuevo gabinete. La renuncia del presidente devolvió el poder a Báez, el eterno enemigo político de Luperón que, una vez más, tuvo que exiliarse.

 

Durante el siguiente trienio el país vivió un periodo de inestabilidad política y rápidas alternancias de poder. Finalmente, en octubre de 1879, Luperón accedió a la presidencia de un gobierno provisional que, con sede en Puerto Plata, instauró un régimen liberal, trató de reinstitucionalizar la República y preparó el proceso electoral que, a finales de 1980, otorgó el poder a Fernando Arturo Meriño.

 

Gregorio Luperón se retiró a Europa en calidad de enviado extraordinario y ministro plenipotenciario. Cuando regresó al país, el ejecutivo de Francisco Billini le nombró delegado del gobierno en el Cibao. Desde su nuevo puesto se enfrentó al movimiento revolucionario de 1886 en Puerto Plata y contribuyó a la llegada al poder, un año después, del presidente Ulises Heureaux.

 

Decepcionado por las actitudes dictatoriales del nuevo líder del país, buscó apoyo, sin éxito, en el gobierno haitiano para combatirlo. Se encontraba en la isla de Saint Thomas en 1897 cuando enfermó de cáncer. Enterado, Heureaux acudió personalmente en su ayuda. Después de escuchar serias recriminaciones de su antiguo jefe y de aceptarlas calladamente, se reconciliaron. Luperón aceptó regresar al país, para lo que abordaron el buque de guerra que había transportado a Heureaux hasta la vecina isla, y retornaron a Puerto Plata. Allí falleció el 20 de mayo de 1897.