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Servicios la Maternidad de Los Mina en medio de construcción

Los trabajos de reconstrucción de la Maternidad San Lorenzo de Los Mina ponen al descubierto la condición de desamparo y vulnerabilidad en que las mujeres pobres del municipio Santo Domingo Este están alumbrando a sus hijos.

 
Entre cables eléctricos que descuelgan por los plafones del techo y obreros empujando carretillas cargadas de escombros, tuberías y cemento, algunas pacientes esperaban con resignación ser atendidas por el personal médico del segundo hospital de maternidad más grande del país en una especie de sala de espera improvisada con piso de tierra, en donde resonaban sin cesar las mandarrias golpeteando las paredes de casi toda la edificación.

 

Una adolescente que no pasaba de 16 años se quejó ante reporteros del periódico El Caribe debido a de que no estaban realizando pruebas de embarazo y que tendría que dirigirse a otro centro de salud a descartar o confirmar un posible estado de gestación. Otra se había cansado del largo tiempo de espera para una consulta.(Según las estadísticas de este hospital, el 27% de los partos que allí se realizan corresponden a adolescentes).

 

Se reduce la cantidad de partos

Aunque la obra inició hace poco más de tres años, no fue hasta hace alrededor de un mes que los trabajos se intensificaron tras una “visita sorpresa” del presidente Danilo Medina al lugar, según informó a elCaribe, el director de ese centro de salud, Víctor Calderón, quien afirma que la demolición de gran parte de la estructura ha obligado a reducir la cantidad de partos que en condiciones normales solían oscilar entre los 40 y 50 a apenas diez o quince por día.

 

Y es que, actualmente, sólo hay en servicio dos mesas de parto, dos quirófanos y una mesa de legrado.

 

No obstante, el galeno aseguró ayer que han adecuado la mitad del área del postquirúrgico para a partir de hoy poder recibir con dignidad a las parturientas durante la temporada alta que dispara el número de nacimientos durante los meses de junio y julio.

 
Calderón sostuvo que actualmente el 70% del hospital está intervenido por la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (Oisoe), y que con la ayuda del Servicio Nacional de Salud (SNS) y la regional, se logró reubicar, desinfectar y aislar del polvo el área de preparto, dos salas quirúrgicas y el área de recién nacidos en otra área que ya había sido remodelada.

 

Trabajan de manera acelerada

Ayer mismo, la oficina del director debía ser desalojada y entregada a los ingenieros para su remodelación, quien pasará a despachar desde un furgón hasta que culminen los trabajos.

 

Según Calderón, los contratistas trabajan a toda velocidad con la orden de terminar en el menor tiempo posible, y en aproximadamente un mes poder entregar la obra.

 

“Ha sido un trabajo súper rápido y acelerado. Ya han terminado áreas que yo no pensaba”, manifestó Calderón, al reconocer que tampoco pueden referir a las embarazadas a la Maternidad La Altagracia, la que también está intervenida.

 

El pasado viernes, miembros de la Asociación Nacional de Enfermería (Asonaen) denunció la situación en la que se están brindando los servicios y los riesgos que corren los recién nacidos y sus madres, así como el personal. Dijeron que en el caso de los niños, la mayoría llega por infecciones respiratorias, las cuales podrían incrementarse por el polvillo que levanta la construcción.

 

Denuncia médicos no quisieron atender su hija

Una madre, con su hija de cuatro años, abandonaba por cuarta vez la emergencia pediátrica sin ser atendida, según ella, por el temor de los médicos de que otros infantes se contagiaran con la infección que la menor tiene en la cabeza. “No quisieron ni ponerle la mano”, dijo desesperada Kenia Nepomuceno, quien había sido “rebotada” de otros tres hospitales por la misma situación.

 

La mujer explicó que en los últimos cinco días visitó los hospitales Darío Contreras, Robert Reid Cabral y un centro de El Almirante, sin recibir atenciones. “La niña está sobreviviendo porque yo le compré una creolina y la lavo con jabón de cuaba y le estoy dando acetaminofén”. Al plantearle la situación al director del hospital, este dio la orden para que la atendieran y posteriormente fue referida al Instituto Dermatológico Huberto Bogaert, donde finalmente recibió atenciones.