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¡No calles!, porque Él nos ha dado autoridad sobre reinos y naciones

Yo pongo mis palabras en tus labios. Jeremías 1: 9

 

El enemigo ha tratado por todos los medios de callar nuestra boca para que no decretemos la Palabra de Dios, manteniéndonos en silencio, y de esta forma tenernos dominados. Porque cuando declaramos la Palabra los Cielos se abren, los yugos se rompen, los muros son derribados y las tinieblas tienen que huir. No pueden resistir el poder que tiene, porque la Palabra es martillo que despedaza la roca.

 

Para esto tenemos que ser valientes, recordando la palabra que Dios dio a Jeremías cuando le dijo: “He puesto mis palabras en tu boca para arrancar, derribar, destruir, para edificar y plantar”. Por eso tenemos que abrir nuestra boca para arruinar los planes del enemigo, y abrirla para plantar las promesas del Altísimo.

 

Declaremos cada mañana que los poderes del infierno que vienen en contra de nosotros están atados, y desatemos la bendición que desciende del tercer Cielo. Veremos a los ángeles peleando a favor de nosotros, por la Palabra que ha salido de nuestra boca para que se cumpla ¡No calles!, porque Él nos ha dado autoridad sobre reinos y naciones.

 

Cumplamos con lo que Le hemos prometido

Si le pides algo, él te escuchará, y tú cumplirás las promesas que le hagas. Job 22: 27 

 

Cuando estamos en necesidad solemos prometer a Dios un sinnúmero de cosas, pero da la casualidad de que, cuando recibimos nuestra bendición, no cumplimos aquello que prometimos. Y no nos sucede una ni dos veces. Al contrario, son tantas las veces que Le hemos fallado que perdemos la cuenta. A pesar de esto no tomamos conciencia y no dejamos de hacerlo.

 

Esto demuestra que no somos agradecidos, y nos tiene sin cuidado lo que piense Dios acerca de nosotros. Creemos que Él no toma esto en cuenta, pero sí lo hace. Por eso, cuando pedimos de nuevo se tarda tanto en respondernos; porque Él quiere que recapacitemos.

 

Pero hemos hecho de esto una costumbre y, aun cuando Su misericordia se manifieste y nos conceda nuestra petición, no reaccionamos; seguimos igual. Pero habrá un momento cuando Su misericordia no estará más. Entonces ¿qué haremos? No esperemos ese momento y cumplamos con lo que Le hemos prometido. Si lo hacemos, ganaremos galardones delante de Él. Luego, cuando volvamos a Su presencia nuestra petición no tardará, porque hicimos lo que prometimos.

 

Fuente / Iglesia Monte de Dios

Necesitamos revestirnos de la unción de Jehú

El cadáver de Jezabel será como un abono que se esparce y ni siquiera se podrá decir: Esta es Jezabel. 2 Reyes 9: 37 

 

Nuestra guerra no termina aunque estemos ungidos. Al contrario, a mayor unción, mayor es la guerra que tenemos que enfrentar, porque el enemigo no la tolera. Él sabe que un hombre o una mujer de Dios con unción traerá libertad para los que están cautivos.

 

Pero si nos descuidamos, esta puede debilitarse, por causa de las batallas. Luego, en un momento en que estemos débiles, el enemigo se fortalece y nos ataca hasta destruirnos. Así que no nos confiemos tanto en la unción, sino busquemos cómo hacerla más fuerte.

 

Elías era un hombre de Dios, ungido, profeta. Mató 450 profetas de Baal, pero esta batalla lo debilitó hasta tal extremo que Jezabel lo llenó de temor y lo hizo esconderse para que jamás pudiera levantarse.

 

Así que, conociendo los planes que ella tiene de destrucción en contra de nuestra vida, nuestro hogar, nuestro ministerio, necesitamos revestirnos de la unción de Jehú, para cuando venga a atacar la unción que tenemos, esta sea tan poderosa que la derribe al instante, sin quedar rastro de ella.

 

No debemos detenernos por más oprimidos que estemos

Pero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían, de manera que los egipcios temían a los hijos de Israel. Éxodo 1: 12 

 

El pueblo de Israel estaba oprimido, pero esto no impidió que ellos se multiplicaran y crecieran, haciendo que los egipcios les temieran, por la forma en la cual ellos asumieron la condición en que se encontraban. No debemos detenernos por más oprimidos que estemos. Al contrario, tenemos que hacer lo mismo que los israelitas, estar dispuestos a multiplicarse en vez de resignarse y quedarse igual.

 

Por cuanto la semilla que tenemos posee vida, dondequiera que estemos o como nos encontremos, esta empieza a germinar para dar testimonio del que vive y reina por los siglos de los siglos. Así que, si estamos bajo una fuerte opresión, no es para llorar ni lamentarnos, no es para dejarlo todo. Es para traer un rompimiento, porque cuando pensamos que estamos pasando los peores momentos, es cuando Dios más nos bendice.

 

Fuente / Iglesia Monte de Dios

La fe es la clave para alcanzar lo que necesitamos

Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo que, si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. Mateo 17: 20

                           

La fe es la clave para alcanzar lo que necesitamos. Sin esta no será posible, ya que por medio de ella nos fortalecemos para luchar por los imposibles y vencer los obstáculos que se presentan en nuestra vida diaria.

 

Fe no es estar hoy decidido y mañana cambiar de opinión; fe es mantener la misma posición de principio a fin, sin fluctuar ni un solo instante. Por eso Jesús les hizo la comparación con el grano de mostaza, para que vieran el resultado de tener fe.

 

La fe crece cada día; por eso necesitamos ejercitarla. No es lo mismo la fe que teníamos cuando llegamos a los pies del Señor que la que tenemos ahora, ya que se ha fortalecido por todas las pruebas y batallas que hemos tenido que pasar.

 

No hay excusa para decir “No tengo mucha fe para pelear esta batalla”, porque solamente necesitas que sea del tamaño del grano de mostaza. Entonces le dirás “¡Quítate!” al monte, y se quitará.

 

Fuente / Iglesia Monte de Dios

Dios tiene un propósito en nuestra vida

El Señor cumplirá su propósito en mí. Salmos 138: 8

 

Cuando Dios tiene un propósito en nuestra vida nadie puede oponerse. Esto debe fortalecernos en los momentos difíciles, los cuales nos hacen pensar que no lo alcanzaremos, dando más credibilidad a lo que estamos viviendo que a Su Palabra. Aunque las puertas se hayan cerrado y lo que estábamos esperando no llegó, no podemos perder la confianza, porque Él lo hará por encima de toda circunstancia y de toda oposición.

 

David es un ejemplo fiel de esto. Aun cuando no fue tomado en cuenta, cuando llegó el profeta a su casa nadie pudo impedir que él fuera ungido como rey, porque este era el propósito de Dios ¿Quién puede contender con lo que Dios ha decretado? ¡Nadie!

 

Dejemos que Dios haga las cosas a Su manera aunque no entendamos lo que está pasando. No cuestionemos ni nos rebelemos. Al contrario, oremos para que se haga Su voluntad, declarando Su palabra que dice “Él cumplirá Su propósito en mí”.

 

Fuente / Iglesia Monte de Dios

Él nos ha encomendado predicarles la palabra

Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. Marcos 16: 15

 

Cuántas personas que están cerca de nosotros necesitan conocer a Jesús para que sus vidas cambien y sean transformadas. Vemos la condición en que viven: llenos de temores, en pecado, vacíos, repletos de vanidad, depresivos, iracundos, inconformes y un sinnúmero de cosas las cuales demuestran que no están bien.

 

A pesar de conocer esta situación y saber que tenemos el pan de vida, no nos lanzamos y les presentamos al Salvador Jesucristo a todas esas personas. Por esto es necesario que pensemos que si alguien no se hubiera atrevido a predicarnos, estaríamos en la misma condición en que ellos están.

 

Solamente con recordar lo que éramos y lo que somos ahora, debemos motivarnos a no ser indiferentes ante las necesidades de los demás. “Dad por gracia lo que por gracia habéis recibido”. Es decir, lo mismo que hemos recibido debemos darlo por agradecimiento a Dios, por lo que hizo al libertarnos de la esclavitud y brindarnos una vida mejor.

 

Aun cuando las personas no externen sus necesidades, hablémosles de Jesús, porque Él nos ha encomendado predicarles la Palabra, y ha permitido que estén a nuestro lado para que Lo conozcan y se regocijen del que les cambia sus vidas: ¡Jesús!

 

Fuente / Iglesia Monte de Dios

Todo lo que fue hecho en los Cielos se hará en la tierra

En Cristo, Dios nos había escogido de antemano para que tuviéramos parte en su herencia, de acuerdo con el propósito de Dios mismo, que todo lo hace según la determinación de su voluntad. Efesios 1: 11

 

Dios, al entregar a Su Hijo amado Jesucristo, nos demostró el gran amor que nos tiene. Él estaba dispuesto a todo para que nuestra herencia no fuese robada. Pero este hecho tan significativo que cambió la historia de la humanidad parece que se nos ha olvidado, porque seguimos permitiéndole al enemigo que continúe robándonos y no nos levantamos a defender lo que por derecho legal nos corresponde.

 

Para esto fue enviado Jesús, a vencer al maligno. Hace dos mil años fue vencido, por lo que el pueblo de Dios tiene que levantarse en fe, declarando que todo lo que le fue robado será devuelto siete veces, y no permitirle más que siga destruyendo e interponiéndose en nuestros caminos.

 

Tomemos la espada, que es la Palabra, y declaremos todos los días sobre vida, matrimonio, hijos, finanzas, negocios, trabajo, proyectos, etc., que están bajo la sombra del Omnipotente y que ningún mal sobrevendrá, puesto que Él envía a Sus ángeles para que nos guarden en todos nuestros caminos… Porque todo lo que fue hecho en los Cielos se hará en la tierra.

 

Sus planes no son para mal sino de bien

Yo sé los planes que tengo para ustedes, planes para su bienestar y no para su mal, a fin de darles un futuro lleno de esperanza. Yo, el Señor, lo afirmo. Jeremías 29: 11

                 

Si todos pensáramos como Dios, no habría problemas, pero desafortunadamente tenemos nuestros propios pensamientos, los cuales nos hacen creer que poseemos el conocimiento de todo, induciéndonos a actuar conforme a ellos.

 

El pesimista se resiste a creer que Dios tiene algo mejor porque solamente vive de los recuerdos tristes y dolorosos que ha experimentado, sin permitir que la Palabra de vida lo transforme y le ocurra un cambio de mente. Cuando nuestros pensamientos son pesimistas, todo lo vemos bajo ese matiz y actuamos de la misma forma. Puede ser un lindo día, con un sol radiante, y lo ves gris porque no alcanzas a ver más allá de lo que son tus pensamientos.

 

Este pensamiento no nos deja ver ni una de las promesas, porque en nuestra mente todo lo que sucede es malo. Pero no podemos vivir un evangelio pensando así, pues estaremos negando el sacrificio de Cristo. Entendamos que Sus planes no son para mal sino de bien, con el fin de darnos un futuro lleno de esperanza.

 

Jesús continúa intercediendo por nosotros

No te ruego que los saques del mundo, sino que los guardes del maligno. Juan 17: 15 

 

Jesús nos ama tanto que, antes de partir de este mundo, intercedió al Padre por nosotros para que nos guardara del mal, porque Él conocía al enemigo y sabía que no descansaría hasta vernos destruidos. Por esta razón Él necesitaba decirle que no nos dejara solos.

 

Sabemos que nuestra guerra no es fácil, que hay un adversario dispuesto a todo; pero tenemos que estar confiados, porque esta oración llamó Su atención para que Él intervenga y el mal no prospere. Él nos da el respaldo total ante cualquier ataque del enemigo, porque le hará la guerra. Su Hijo amado se lo pidió, y esto es suficiente para que nos defienda.

 

Y este ruego aun permanece en el Cielo. Él continúa intercediendo por nosotros para que nuestros caminos estén rodeados de todo el ejército de Dios, listo para entrar en acción cuando Él lo ordene, y que nada nos pase.