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Cuando le damos lo primero Él respalda todo lo demás

Traerás a la casa del Señor tu Dios las primicias de los primeros frutos. Éxodo 34: 26

 

Dios dio un mandamiento al pueblo de Israel, el cual tenía que sacar anualmente los primeros frutos de la cosecha, año tras año. Ellos seleccionaban los mejores frutos y los llevaban como primicia a la casa de Dios, entregándosela a los sacerdotes, porque de esta forma honraban a Dios. Entonces Él bendecía y multiplicaba el resto de la cosecha; porque cuando le damos lo primero Él respalda todo lo demás. Por eso, no podemos olvidarnos de este principio para que lo apliquemos en nuestra vida.

 

Dejemos la mentalidad del mundo que hace que demos a Dios lo que nos sobra o lo que no necesitamos. Por eso vemos a Caín, el cual no se preocupó por la ofrenda que iba a presentar a Dios; pero Abel escogió los mejores primogénitos de sus ovejas y los más gordos. Esta fue la que Le agradó a Él.

 

Saquemos para Dios lo primero y lo mejor de todo, no dejándolo para después; porque de esta manera estamos asegurando la bendición y la multiplicación en todo. Démosle la mejor alabanza, la mejor adoración, las mejores ofrendas, las primeras horas del día, para que veamos al Dios que nos respalda por haberle agradado la primicia que Le dimos.

 

Mayores cosas haríamos en Su nombre

Conquistemos la tierra que por herencia nos pertenece

Pero a mi siervo Caleb, por cuanto hubo en él otro espíritu, y decidió ir en pos de mí, yo le meteré en la tierra donde entró, y su descendencia la tendrá en posesión. Números 14: 24

             

No podemos conformarnos con lo que estamos haciendo. Necesitamos tener un espíritu de conquistador, el cual siempre tenga metas y nos desafíe todos los días hasta alcanzarlas. Hagamos cosas que nadie se ha atrevido hacer, y ni siquiera a imaginarlas, porque esto es lo que hace un conquistador.

 

Él emprende, planifica y ejecuta lo inalcanzable porque no se permite ser uno más del montón. Su espíritu ante nada le permite detenerse, sino que lo impulsa a buscar soluciones que lo lleven a su propósito en Cristo Jesús, pues no concibe que pase un día igual al de ayer. Todos sus días están llenos de expectativas.

 

Pero las iglesias están llenas de hombres y mujeres viviendo sin expectativas, esperando que los días marquen sus vidas y no ellos marcar los días por lo que conquistaron. Así fueron Josué y Caleb; marcaron la historia por atreverse a hacer lo que los demás no quisieron hacer.

 

Conquistemos la tierra que por herencia nos pertenece. No importa si hay gigantes; el conquistador se los come como pan, y nada lo detiene ante la meta que se ha propuesto conquistar.

 

 

Jesús vino a romper con todo lo que se llame costumbre, tradición, cultura

La maldad está dispuesta a lo que sea

Dalila habló así a Sansón: Dime, por tu vida: ¿En qué consiste tu grandísima fuerza? Jueces 16 :6

 

La maldad está encubierta, y se nos hace difícil darnos cuenta de aquellos que atentan contra nosotros. Ésta se viste y se nos presenta hermosa, dispuesta a engañarnos como hizo la serpiente con Eva. Así que no podemos descuidarnos, porque la maldad está dispuesta a lo que sea y no tiene misericordia, pues su objetivo es destruirnos. Se valdrá de todo con el fin de lograr su propósito.

 

Por eso es tan importante que tengamos una relación íntima con Dios, para que nuestros sentidos espirituales estén abiertos y no dejemos que el mal prospere. Podemos desenmascararlo a tiempo para deshabilitar sus planes y dejarlos sin efecto. Porque una distracción puede costarnos la vida. Sin embargo, podemos evitarlo, para que no nos suceda como a Sansón, el cual creyó en Dalila y perdió la unción.

 

Él era un hombre escogido por Dios para matar filisteos, pero se dejó engañar tan fácilmente por una mujer, quien lo sedujo con sus encantos. Abramos nuestros ojos, y siempre preguntemos al Señor que nos muestre las verdaderas intenciones de los que están cerca de nosotros. Si es una Dalila, antes de que active su plan ya nosotros estaremos esperando, con toda la autoridad y el poder en Cristo Jesús, para desenmascararla.

 

Fuente / Iglesia Monte de Dios

Dispuestos a todo para que Jesús vea nuestra necesidad

Al enterarse de que era Jesús de Nazaret el que pasaba, empezó a gritar: ¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí! Marcos 10: 47 

 

No podemos ser tan pasivos en los caminos de Dios. Al contrario, tenemos que estar llenos de osadía, atreviéndonos a hacer lo que sea con el fin de llamar la atención de Jesús. Como hizo el ciego Bartimeo, el cual se encontraba junto al camino y, cuando se enteró de que Jesús estaba ahí, alzó su voz para que lo viera. Él hizo que Jesús se fijara en él y, aun cuando la gente lo mandaba a callar, él gritaba más fuerte, sin importarle lo que pensaran los demás. Sabía que solamente Jesús podía hacer el milagro.

 

Esto nos enseña que debemos ser como Bartimeo y olvidarnos de lo que piensen o dejen de pensar los otros. Porque si actuamos por lo que dirán, nunca nos atreveremos a hacer algo que ponga en duda nuestra reputación.

 

Por esta razón, debemos ser valientes y, si alguien quiere detenernos, no debemos hacerle caso. Al contrario, tenemos que demostrarle que estamos dispuestos a todo para que Jesús vea nuestra necesidad e intervenga de inmediato; que nos libere de los yugos que nos tienen atados.

 

Escudriñemos nuestro corazón para conocer si somos dignos de Su confianza

El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel. Lucas 16: 10 

 

A cada momento somos probados. No es más que Dios tratando de que nos ganemos Su confianza para poder delegarnos responsabilidades y Él estar seguro de que lo haremos conforme a Su propósito. Para ser merecedores de esto necesitamos ser aprobados, listos para todo lo que nos mande hacer, y sin excusa, habiéndonos comprometido con Dios no con el hombre. Porque ahí es donde fallamos, cuando no estamos conscientes de quién es Aquel a quien servimos.

 

Estamos acostumbrados a hacer las cosas para que los demás nos vean, donde seamos vistos. Pero a Dios no Le interesa esto; Él está buscando aquellos a quienes no les importa lugar ni condición, tan solo que quieran agradarlo.

 

Por eso, las pruebas dicen realmente nuestras verdaderas intenciones, y son las que nos califican o descalifican delante del Señor. Escudriñemos nuestro corazón para conocer si somos dignos de Su confianza. Si descubrimos que no lo somos, sometamos todo ego, orgullo, vanidad, arrogancia, prepotencia, que nos lo impide y está robándonos la bendición.

 

La religión ha cambiado el concepto de Jesús

No es tiempo para dormir ni para descansar, es tiempo para velar

Todo será revelado y las verdaderas intenciones no quedarán ocultas

Así nada hay oculto que no haya de ser descubierto. Lucas 8: 16-18

 

Hay personas que, por mucho tiempo, causaron tanto dolor en el seno de una familia, y nunca se han arrepentido ni han dado muestra de ello. Pretenden ocupar un lugar que no les corresponde. Pero no funciona así, porque se necesita un tiempo para curar las heridas, a la vez que esas personas muestren frutos de arrepentimiento, gracias a los cuales alcancen la credibilidad en aquellos que hirieron y dañaron, con palabras y acciones.

 

El tiempo dirá si son auténticos o no. Por eso, no debemos precipitarnos y hacer comentarios a priori, ya que las acciones hablarán por si solas. Pero si lo que muestran es real, el mismo Señor se encargará de exponerlo a la luz; al igual, si es mentira quedará al descubierto.

 

Solamente nos queda esperar a que Dios dé la señal, porque Su palabra dice que nada quedará oculto y que la luz resplandecerá en medio de las tinieblas. Por eso, podemos estar confiados en que todo será revelado y las verdaderas intenciones no quedarán ocultas, pues Él es JEHOVA TSIDKENU – Dios de Justicia.