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Warriors vencen a Blazers 119-117 en tiempo extra y avanzan a final de la NBA

Los Golden State Warriors vencieron anoche en tiempo extra a los Portland Trail Blazers por 119-117 y se clasificaron para su quinta final consecutiva de la NBA.

 

Los Warriors ganaron tres de las últimas cuatro finales de la NBA, en 2015, 2017 y 2018 y este año barrieron en la final de la Conferencia Oeste a Portland por cuatro victorias a cero.

 

Sin Kevin Durant, DeMarcus Caousins y Andre Iguodala, todos lesionados, los ejes del ataque este lunes en Portland fueron Stephen Curry y Draymond Green, con sendos ‘triple-doble’ cada uno.

 

Curry volvió a lucir con 37 puntos, 12 rebotes y 11 asistencias, y Green con 18 tantos, 14 capturas y  11 servicios para anotación.

 

Los vigentes monarcas llevan un excelente paso en estos playoffs con balance de 12 y 4, incluida esta barrida, mientras que los Blazers quedaron con récord de 8 y 5.

 

Los Warriors se convirtieron en el primer equipo en llegar a cinco finales consecutivas desde que los Boston Celtics llegaron a 10 en fila entre 1957 y 1966.

 

“Hemos estado aquí antes. Lo hemos visto todo, cada experiencia que puedas imaginar. Así que confiamos en nosotros”, dijo Curry después del partido.

 

Por su parte, Green señaló que “este equipo ha tenido algunos altibajos esta temporada, pero siempre ha hallado soluciones cuando se encontró con problemas. Este partido es la imagen de nuestra temporada, nunca nos rendimos”.

 

– Cerrada disputa desde el principio –
Con una canasta de C.J. McCollum faltando tres minutos del primer cuarto, Portland se fue arriba por primera vez en el comienzo del encuentro, 29-28.

 

Finalmente, tras varios cambios en el liderazgo del marcador en ese tramo, un triple de Curry faltando 46 segundos dejó la cuenta 36-35 a favor de Golden State.

 

Una ofensiva de 14-5 después alejó a los Blazers 64-55 con minuto y medio para el descanso. Pero el medio tiempo terminó finalmente 69-65 a favor de Portland.

 

En la segunda mitad del segundo cuarto el pívot de Portland, Meyers Leonard, encestó tres triples para acumular hasta ese momento 25 puntos.

 

Los Blazers apretaron el acelerador en el tercero y de la mano de McCollum y Damian Lillard se fueron al pequeño descanso con ventaja de 95-87.

 

– Acostumbrado repunte de Golden State –
Una espectacular entrada al aro de Curry a cuatro y medio minutos del final logró empatar el partido a 104, demostrando una vez más el sentido rematador de los Warriors, que en los juegos anteriores siempre vinieron de atrás en el último cuarto.

 

Un disparo a distancia desde la lateral de Green puso adelante a los Wariors 108-106, pero un triple de Lillard le dio la delantera otra vez a Portland 109-108.

 

Entonces una hundida de Leonard con dos minutos para el final aumentó a 111-108 la ventaja de Portland.

 

Empero, con el juego empatado a 111 tras un triple de Klay Thompson, le cantaron un caminar a Curry, quien falló así un disparo lateral de tres puntos y 10 segundos en el reloj, yéndose el partido a tiempo extra.

 

El período adicional fue a sangre y fuego, sobre todo en defensa, ya que lo ganaron los Warriors 8 a 6.

 

Los Warriors fueron superiores a sus rivales debajo de los tableros al superarlos en el apartado de rebotes ampliamente 56-38.

 

Curry encestó siete triples en esta ocasión para 21 de sus 37 tantos en el partido.

 

El ala-pívot Kevon Looney también destacó debajo de las tablas con 12 cartones y 14 balones recuperados en la luchar rebotera saliendo de la banca por los campeones.

 

Por los derrotados los hombres de la puntería fueron Leonard con 30 puntos y 12 rebotes, seguido de Lillard con 28 y 12 asistencias, y McCollum con 26 unidades.

 

Los campeones defensores esperan contar en la final con sus otros tres estelares Durant, Cousins e Iguodala, quienes se están recuperando de sus lesiones.

 

Ahora los Warriors esperan por el ganador de la Conferencia Este entre los Milwaukee Bucks y los Toronto Raptors, que favorece a los primeros 2-1.

 

Este martes se jugará el cuarto partido entre Milwaukee y Toronto en casa del conjunto canadiense.

 

 

Manu Ginóbili podría unirse al cuerpo técnico de los Spurs

LOS ÁNGELES. El argentino Manu Ginóbili podría volver a San Antonio como técnico asistente luego de retirarse de las canchas a finales de agosto tras 16 años jugando para los Spurs, desveló el lunes el entrenador del equipo, Gregg Popovich.

 

“Una vez que supe que (Ginóbili) no iba a jugar más, estuvimos hablando para que se mantuviera cerca cuando él lo sintiera o creyera necesario, tal como lo hace Tim Duncan. La semana pasada lo llevamos al retiro de entrenadores y pasó un tiempo con nosotros mientras planificamos la estrategia para la próxima temporada”, explicó Popovich ante los medios de comunicación.

 

“Él es lo suficientemente inteligente como para escuchar al principio. Es un trabajo nuevo en el que escuchas e intentas descifrar cómo hacerlo. Por la noche fuimos a cenar y él empezó a abrirse. Para el segundo o el tercer día ya estaba en medio de todo, debatiendo. Es bueno tener su visión”, agregó.

 

Ginóbili, de 41 años, decidió retirarse de las pistas a finales de agosto luego de 23 temporadas jugando al básquetbol, 16 de ellas en los Spurs.

 

En la franquicia texana vivió sus mejores años, ganando cuatro títulos en la liga americana y, entre medias, colgándose la medalla de oro en los Juegos Olímpicos en Atenas-2004 con la casaca albiceleste.

 

Ahora, el de Bahía Blanca podría seguir vinculado a las “Espuelas” a pesar de reconocer hace apenas unos días que le gustaría tomarse un descanso.

 

“Ya no podré ayudar con un robo de balón o forzando una (falta) personal pero lo haré de algún modo. Aprecio a todos mis compañeros, al staff y a toda la gente del equipo, les deseo lo mejor y si puedo ayudar será un placer”, dijo el argentino en su despedida como jugador.

 

“Me voy a quedar unos meses, pero voy a volver a Argentina cuando sea verano a disfrutar el calor y la familia. Después, no sé. Con mi familia no tenemos planes de largo plazo y eso me encanta”, añadió.

 

La columna de Ginóbili en LA NACION: «Cuando volví a agarrar la pelota, ya no me pasaba lo mismo de siempre»

Me siento a escribir, como dije en el tuit del anuncio de mi retiro, con una gran mezcla de sensaciones. Muy entusiasmado por la decisión tomada y por lo que se viene, pero también con bastante incertidumbre de no saber cómo me adaptaré al día a día sin pensar en el próximo partido. Es que hice solamente esto durante toda mi adultez. Desde los 18 que me fui a La Rioja y no paré de jugar hasta hace un par meses. Va a ser raro, sin dudas, pero creo que estoy bien preparado y muy, pero muy bien acompañado para afrontarlo.

 

Además, tampoco puedo decir que fue una decisión apurada o inesperada. Tengo 41 años, lo estiré bastante el temita este del básquet ¿No? No sólo eso, en mi cabeza, la temporada pasada fue en todo momento «la última». Nunca lo exterioricé porque no tenía ningún sentido limitar mis opciones, quería dejar la puerta abierta por las dudas que cambiara de idea o que siguiera sintiendo la fuerza física y mental que se necesita para afrontar una temporada de este estilo.

 

Al terminar la temporada dejé, como era habitual, pasar un mes o dos para ver cómo me sentía y en una reunión antes de viajar a Canadá de vacaciones, le dije a Pop que me veía más afuera que adentro, pero que nos íbamos a mantener en contacto y que hablábamos a mi regreso. Durante nuestras vacaciones, hablamos bastante con Many sobre la concreta posibilidad que esta vez sí fuera la vencida, pero nunca nos animábamos a confirmarlo ni creerlo del todo. Es que seguía queriendo dejar esa opción en caso que al volver a San Antonio algo me despertara el deseo de seguir y me volviera a llamar hacia la cancha, pero pasó lo contrario. Regresé y me puse a hacer pesas, agarré la pelota, miré a los más jóvenes entrenarse y romperse el lomo para estar bien para la pretemporada y a mí, sin embargo, todavía me dolían los últimos dos golpes de la temporada anterior. De a poquito me fui convenciendo de la decisión a tomar. Indica: La Nación

 

De todos modos tuve que esperar unos días a que Pop volviera de su viaje a Europa, porque quería que fuese él el primero en saberlo y el primero con quien charlarlo.

 

Este 27 de agosto me tocó el momento de hacerlo público. No se imaginan la tensión que pasé frente a la computadora antes de apretar «Enter». No estoy seguro por qué, ya que estaba convencido de lo que tenía que hacer y que era la decisión correcta, pero fue muy loco. Estoy convencido y feliz del paso que di. Es difícil de explicar todo lo que sentí. Inmediatamente después experimenté un gran alivio y pensé que me iba a poder desconectar, pero empezaron a llegar los mensajes y no pude evitarlo. Algunos realmente me emocionaron. en realidad, nos emocionaron, porque Many, mi mujer está en la misma que yo. Ella también se retira y está viviendo lo mismo. Es que con Many viví 21 de estos 23 años, sufrió con todos los campeonatos, festejó, lloró, gritó, los vio desde lejos, de cerca, se bancó hasta dos meses que yo estuviera fuera de casa durante campeonatos con la selección, cuando podrían haber sido momentos de vacaciones familiares y miles de cosas más. Se hizo cargo de la casa en todos esos momentos, de los nenes, de que no me despertaran antes de un partido importante. Además mi apoyo moral después de las derrotas dolorosas y la compañera de festejos de muchas victorias. En fin, la lista continuaría un par de páginas más.

 

No debo ser el único que vive y siente todo esto al retirarse, supongo que debe pasar en todo ambiente laboral, solo que en el basquet tener esta familiaridad que logramos en San Antonio es muy poco habitual. Jugar con varios compañeros por casi 16 años, con el mismo entrenador y ver muchas de las mismas caras todos los años genera un sentido de pertenencia muy fuerte. No quiero entrar a nombrar gente porque seguro que terminaría siendo injusto con varios. Lo dije en mi tuit, inmensamente agradecido con todos.

 

Lo que le dejé en claro a Pop es que no es un «chau, me voy». Mis hijos ya empezaron las clases y mientras esté en la ciudad voy a estar cerca del equipo y de la franquicia, tal vez no pueda ayudar más sacando una falta en ataque o con algún robo o algo, pero trataré de sumar en lo que pueda, tengo un gran aprecio por mis compañeros, por el staff y toda la gente del equipo y quiero que le vaya lo mejor posible. Si puedo ayudar desde afuera, lo haré con mucho gusto.

 

También puedo decir que no me quedé con las ganas de nada, jugué hasta que tuve ganas, algunos se tiene que retirar por lesiones o demás cuestiones antes de tiempo, pero yo jugué hasta pasados los 40 años. La verdad es que no me quedó nada pendiente. Es más, me di el gustito en los últimos tres años de jugar como uno quisiera hacerlo con sus amigos, sin sentir la presión de ser el responsables exclusivo de lo que pueda suceder, con la sensación de ‘yo ya di todo lo que pude’. Jugué porque me gustó hacerlo, por mi respeto y aprecio al lugar en el que estaba. Y agradecí de la forma en la que pude en mi tuit, porque es mucha con la gente que compartí a lo largo de este camino. Una de las mejores cosas que me llevo es que con todos los compañeros con los que jugué, son 254, nunca tuve una pelea y lo mismo con los entrenadores. No tuve tantos, está claro, pero con los 9 técnicos que trabajé me llevé bárbaro, con aprecio y respeto por el trabajo mutuo. Pero también hay mucha gente que no está en primera plana y que se rompe el lomo para que nosotros estemos en condiciones de jugar. Insisto, no salen en los titulares ni son tan reconocidos, pero son fundamentales para cualquier organización.

 

Además es importante reconocer que me convertí en el jugador que fui cuando pasé por Europa. Más allá de los éxitos deportivos que tuve en Bologna o lo que crecí en Reggio Calabria, todo lo que me tocó aprender allí me sirvió para después poder competir al más alto nivel en la NBA.

 

 

Todo fue especial en mi carrera porque no es común estar tanto tiempo en un equipo de la misma manera que no se dan procesos en selección en los que un puñado de jugadores compartan con casi 20 años juntos, con Spurs y la Generación Dorada. Tuve la fortuna de formar parte de dos grupos que han tenido una relevancia increíble en el deporte y en todos los casos encontré una calidad humana imposible de igualar. A nivel profesional haber tenido esa posibilidad es sin duda asombroso.

 

Y a los aficionados también les digo gracias porque me adoptaron desde el primer día. Entiendo que deben haber ayudado mis orígenes latinos y mi español, lo que colaboró para mi vínculo con la gente y eso me permitió una conexión única durante 16 años, con un afecto especial y un respaldo incondicional. Y con respecto a los hinchas argentinos, la verdad es que no tengo palabras, lo que vivimos, por ejemplo en Mar del Plata y en Río de Janeiro, será muy difícil de olvidar. Las emociones que viví con la selección no son fáciles de explicar en un par de líneas. Y lo que me tocó profundamente fue mi último partido en los Juegos de Río 2016. Fue una muestra de cariño impactante. Además, ver en los últimos años el paso constante de los argentinos por San Antonio para verme jugar fue sencillamente increíble. Sé de los esfuerzos que hacían por estar y eso conmueve.

 

Y bueno, ahora comenzará el momento de pasar más tiempo con mi mujer y con mis hijos. De disfrutar tiempo de calidad en la Argentina con mi familia y amigos. De comer la polenta a la tabla de mi viejo y los asados con amigos. De pasar la segunda mitad de mi vida con mucho menos responsabilidades y sin exponer tanto mi cuerpo, que es el único que tengo. En definitiva, voy disfrutar de tener tiempo disponible, porque es lo que todo el mundo persigue y yo ahora lo tengo a los 41 años. Gracias a todos por apoyarme en este largo viaje.

 
 
Por: Manu Ginóbili

Ginóbili considerado el Maradona del básquetbol Argentino

De Bahía Blanca a conquistar la NBA. De ver con apenas ocho años por la televisión cómo Diego Maradona ganaba el Mundial México-1986 a convertirse en el mayor ídolo deportivo de Argentina de las últimas décadas, con permiso de Lionel Messi. De ser Emanuel a “Manudona”.

 

A sus 41 años, Ginóbili decidió este lunes dejar las canchas. Ahora, el Salón de la Fama le espera.

 

“A los 15 años nada me hacía pensar que me iba a destacar como basquetbolista. No era un prodigio. Era muy flaquito. Era muy chiquito. Lo único que podía llegar a diferenciarme era la gran pasión que sentía por lo que hacía”, señaló durante una charla sobre motivación, talento y liderazgo llamado “Be a Team” en Buenos Aires hace meses.

 

Y esa pasión lo transformó en leyenda, en ser uno de los jugadores más influyentes de la historia de la mejor competición basquetbolística del mundo.

 

“Nunca ha habido un jugador como Ginóbili en la NBA, ni en estilo ni en sustancia”, publicó hace unos meses el prestigioso medio ESPN, que lo situó en el puesto 32º por delante de mitos del calibre de John Stockton (38), Penny Hardaway (55), Karl Malone (61) o Tracy McGrady (68) y por delante de jugadores en activo como James Harden (53), Kevin Durant (54) y Pau Gasol (96).

 

Hablar de “Manu” es hacerlo de aquel chico que nació el 28 de julio de 1977 en Bahía Blanca, en la provincia de Buenos Aires. Es hacerlo de ese niño que disfrutaba con el balón en las manos, que jugó en las inferiores del Club Estudiantes, pasó como profesional por el Club Andino de la Rioja y ganó la Euroliga en 2001 con el Kinder Bolonia antes de marcharse a los San Antonio Spurs.

 

Pero sería quedarse corto. Ginóbili triunfó en Europa antes de dar el salto a la NBA, donde se convirtió en uno de los jugadores más especiales de la historia de la competición, y lideró al combinado albiceleste que batió en unos Juegos Olímpicos a la selección estadounidense en una de las mayores gestas de la historia del deporte contemporáneo.

 

“(Es) la estrella más grande que ha existido en aceptar un rol permanente en el banquillo”, apuntó ESPN sobre él.

 

 

– Clave de un equipo irrepetible –

Manu fue elegido en el puesto 57 (de 60) del draft de 1999 por las “Espuelas”, que ese año acababan de ganar el anillo al batir en las Finales a los Knicks de Nueva York liderados por sus “Torres Gemelas”, Tim Duncan y David Robinson.

 

Duncan había sido elegido un año antes y ya era una estrella de la competición. Sin embargo, Ginóbili se quedó en Europa, dirigiendo al Bolonia al título del máximo torneo continental antes de saltar el charco en 2002.

 

“Le dije a Tim (Duncan): ‘este tipo está llegando, y nadie en los Estados Unidos sabe lo bueno que es’”, recordó Popovich.

 

Allí, junto a Duncan y el francés Tony Parker conformó un trío de leyenda, uno de los equipos más exitosos del deporte norteamericano, con cuatro anillos en poco más de una década (2003, 2005, 2007, 2014) y el reconocimiento mundial de una cultura baloncestística que traspasaba fronteras.

 

Pioneros en el reclutamiento y explotación de jugadores extranjeros, los Spurs le abrieron las puertas y Ginóbili las echó abajo, siendo figura clave de una escuadra histórica, ganando el premio al Mejor Sexto Hombre de la NBA en 2008 e incluso siendo elegido en el tercer mejor quinteto de la liga.

 

Sus promedios de 13,3 puntos, 3,8 asistencias y 3,5 rebotes por partido no llegan a explicar ni un ápice su impacto sobre la pista. Su competitividad nunca tuvo límites. Su inteligencia, tampoco. Frente a rivales más altos, más fuertes y mejores él siempre encontró la fórmula para dejar su sello.

 

Por todo ello, el general mánager de los Spurs, R.C. Buford, ha asegurado en numerosas ocasiones que el albiceleste “ha jugado una parte tan importante como Tim (Duncan) en construir nuestra cultura”.

 

1057 partidos de temporada regular y 218 de playoff así lo atestiguan, así como sus 14,042 puntos, 4,001 asistencias, 1,392 robos y sus dos participantes en el Juego de las Estrellas.

 

– Líder de una Generación Dorada –

Un superdotado técnicamente, Ginóbili acabó con las (escasas) dudas que existían sobre él al liderar a Argentina al subcampeonato en el Mundial de Indianápolis en 2002. Con 25 años, daba el salto a Estados Unidos, antes de firmar en 2004 una de las mayores hazañas de la historia del deporte.

 

En Atenas-2004, en semifinales, la Albiceleste chocaba frente al combinado norteamericano, capitaneado por Duncan, Allen Iverson, Stephon Marbury y Lamar Odom y en el que ya asomaban LeBron James y Dwyane Wade.

 

Pero, con 29 puntos de Ginóbili, secundado por Andrés Nocioni, Luis Scola o Fabricio Oberto, el David argentino batió 89-81 al Goliath estadounidense para avanzar a la final, en la que se colgó el oro al superar también a Italia.

 

Se coronaba una Generación Dorada e irrepetible por sus hitos pero también por su conexión con todo el país, solo comparable con aquella Albiceleste campeona en el Mundial de fútbol de México-1986.

 

Y Ginóbili, premiado como mejor jugador del torneo, era su Maradona.

 

Por En Segundos

Carmelo Anthony firma con los Houston Rockets

El estelar jugador de la NBA Carmelo Anthony firmó un contrato por un año y 2,4 millones de dólares con los Houston Rockets de la NBA, según ESPN.

 
‘Melo’, de 34 años, superó el examen médico antes de sellar su compromiso con el equipo texano, que se perfila como aspirante al título de campeón.

 

El alero también se embolsó 25,4 millones restantes del salario correspondiente a la campaña de 2018-19, incluidos 2.4 millones tras rescindir contrato con los Atlanta Hawks.

 

Anthony competirá por un puesto de titular en los entrenamientos de pretemporada, aunque finalmente podría salir de la banca según decida el entrenador de los Rockets, Mike D’Antoni.

 

Anthony había renunciado a su cláusula de no traspaso para permitir que los Oklahoma City Thunder lo enviaran a Atlanta en un canje a tres bandas con los Filadelfia 76ers en julio.

 

El 10 veces All Star ha estado entrenando con los estelares de los Rockets, el armador Chris Paul y el escolta James Harden, actual MVP (Jugador Más Valioso).

 

Anthony promedió 16.2 puntos para el Thunder la pasada campaña, muy por debajo de su promedio de 24.1 puntos por juego en su carrera.

 

NBA: LeBron dice estar esperando su desafío con los Lakers

El estelar LeBron James dice que está esperando el desafío de cambiar a Los Angeles Lakers de la NBA, que están saliendo del peor período de cinco años en la historia de la franquicia angelina.

 
“Me gusta el desafío de poder ayudar a un equipo a llegar a lugares en los que no han estado en mucho tiempo”, dijo LeBron a la emisora ??deportiva estadounidense ESPN.

 

 

Y, obviamente, los Lakers no llegaron a los playoffs en unos años, pero la organización de los Lakers y la franquicia angelina coinciden con todos los grandes.

 

“Puedes mirar a los Cowboys (de la NFL Dallas) y puedes mirar a los Patriots (de la NFL de Nueva Inglaterra), puedes mirar al Manchester United (Premier League), a los Boston Celtics, estos son como franquicias históricas. “Y para mí ser parte de eso, creo que es una gran movida no solo para mí, sino también para mi familia y para la historia del baloncesto en general”, añadió.

 

 
LeBron habló en sus primeros comentarios públicos desde que dejó a los Cleveland Cavaliers y firmó con los Lakers.

 

El estealar canastero, de 33 años, ingresa a su 16ª temporada de la NBA. Ganó tres campeonatos y llegó a la final nueve veces, incluida una racha de ocho años consecutivos.

 

‘El Rey LeBron’ había aceptado un contrato de cuatro años y 154 millones de dólares con los Lakers, dejando a los Cavaliers después de cuatro temporadas en las que los llevó a cuatro finales de la NBA.

 

LeBron llevó a Cleveland su primera gran corona deportiva desde 1964, al ganar el título de la NBA en 2016, pero perdieron tres de cuatro enfrentamientos finales con los actuales campeones Golden State Warriors.

 

Decidió hacer un movimiento con la esperanza de reconstruir a los Lakers en un equipo ganador.

 

Cuando ‘El King James’ se unió al Miami Heat, los llevó a un récord de 58-24 y a la final en su primera temporada en el sur de Florida.

 

Los Lakers terminaron con foja de 35-47 la temporada pasada y no llegaban a los playoffs desde 2013, alcanzando el último puesto luego de compilar 16 campeonatos.

 

No han pasado la segunda ronda de los playoffs desde que Kobe Bryant los llevó a títulos consecutivos de la NBA en 2009 y 2010.

 

El veterano de 15 años de la NBA fue tercero en la Liga la temporada pasada con 27.5 puntos por partido, igualó su récord personal con 8.6 rebotes y tuvo 9.1 asistencias.

 

LeBron ha jugado en 1,143 juegos de temporada regular para los Cavaliers y los Heat, promediando 27.2 puntos, 7.4 rebotes, 7.2 asistencias.

 

Él ocupa el séptimo lugar en anotación en la NBA con 31.038 puntos y también ganó medallas de oro olímpicas en 2008 en Pekín y 2012 en Londres.

 

LeBron James no acudirá al llamado de la preselección de Estados Unidos

Se celebrará en Las Vegas y será la primera reunión oficial bajo la dirección de Popovich

 

LeBron James no va a acudir a la concentración del equipo nacional de Estados Unidos que se llevará a cabo en Las Vegas desde el 25 al 27 de julio.

 

Será el primer encuentro oficial de los miembros de la selección estadounidense bajo la nueva dirección de Gregg Popovich.

 

 

La concentración se desarrollará en el Mendenhall Center de la Universidad de Nevada-Las Vegas (UNLV).

 

Fuentes cercanas a LeBron han informado a ESPN de la ausencia del nuevo jugador de los Lakers, que fue uno de los 35 preseleccionados por Estados Unidos en el mes de abril.

 

 
De esos 35 jugadores, 12 acudirán al Mundial de 2019 que se disputará en China y ese núcleo integrará el equipo de 12 que competirá en los Juegos Olímpicos de Tokio de 2020.

 

James, que estuvo el fin de semana apoyando a Lakers en la Liga de Verano de Las Vegas, ha conseguido 2 medallas de oro olímpicas con Estados Unidos.

 

Angel Luis Delgado, otro dominicano en la NBA

El dominicano Angel Luis Delgado firmó anoche un contrato con los Los Angeles Clippers para el baloncesto de la NBA.

 
La información la ofreció el empresario de televisión Fernando Hasbún, quien es allegado a la familia del jugador Delgado.

 

Delgado no fue escogido vial el Draft pero fue firmado via un contrato two way contract con Los Ángeles Clippers. El contrato de doble via es un acuerdo que le permite a los equipos de NBA aumentar su roster de 15 a 17 sin afectar el tope salarial.

 

Delgado estará asignado a la filial de los Clippers en la NBA G-League con un salario pro-rateado del tiempo que dure en la G-League y el tiempo que dure en la NBA en base al salario mínimo. En este acuerdo de doble vía, el jugador no puede pasar más de 45 días en la NBA. En caso de que el equipo quiera que el jugador se quede más de 45 días, entonces tiene que darle un contrato de salario mínimo y dejar de ser de doble vía.

 

 

El dominicano nativo del municipio de Haína, provincia San Cristóbal, brilló con el equipo de Setton Hall, donde alcanzó grandes números ofensivos y en rebotes, terminando líder en ese departamento. En el último partido de la NCAA, Delgado atrapó 24 rebotes y encestó 20 puntos.

 

LeBron James podrá elegir lo que quiera, con quien quiera y a donde quiera

HOUSTON.– Las Finales de la NBA 2018 dejaron a los Warriors de Golden State ganadores del tercer título en los últimos cuatro años, segundo consecutivo, pero el gran centro de atención dentro de la liga es el alero LeBron James, de los Cavaliers de Cleveland, quien como agente libre este verano se ha convertido en el deseado por todos.

 

James a sus 33 años, que tiene la opción por tercera vez de cambiar de equipo se ha ganado por su condición de mejor jugador actual de la liga el derecho a elegir lo que quiera, con quien quiera y a donde quiera, sin excluir a ninguno de los 30 equipos que configuran la liga. Indica Noticias Sin

 

El propio jugador es consciente que vuelve a tener todo el control en sus manos sobre la decisión que espera tomar este verano y de la que hasta el momento no ha dado ninguna pista.

 

De ahí que todos sean conjeturas, rumores y análisis en base a la realidad que tiene en estos momentos la figura de James como profesional, persona, padre de familia y líder con voz dentro de la comunidad.

 

Los últimos en dar a conocer algunas pistas de lo que a partir del próximo 1 de julio puede hacer James son sus dos amigos más cercanas que tuvo cuando era jugador de los Heat de Miami, y que mantiene, como son el escolta Dwyane Wade y el expívot Chris Bosh.

 

Wade ha insistido que la decisión final que pueda tomar James no tendrá solo en cuenta el apartado deportivo de ver donde puede mejor conseguir un nuevo título de liga, sino que habrá otros elementos como el familiar, el social y inclusive el de compromiso político con la comunidad que tengan una gran influencia.

 

James ha sido vocal con todos los asuntos polémicos que se han dado en los últimos años entorno a la brutalidad policial, las masacres de estudiantes, y la discriminación que todavía existe en Estados Unidos hacia los grupos minoritarios.

 

La estrella de los Cavaliers volvió a Cleveland cuando tenía todo en Miami, donde con los Heat consiguió los dos primeros título de liga de los tres que posee, pero se había hecho la promesa de darle a la ciudad cerca a la localidad de Akron (Ohio), donde nació, el que nunca había alcanzado y lo logró en el 2016 con remontada histórica de 1-3 en las Finales ante los Warriors.

 

Ahora ya ha cumplido su promesa y aunque los Warriors le impidieron ponerlos a las puertas de una posible dinastía, sabe que ha cumplido con su palabra y misión, aunque si quiere seguir en Cleveland lo puede hacer.

 

El problema es que su empatía con el dueño de los Cavaliers, Dan Gilbert, no existe, por la manera como lleva los asuntos del baloncesto del equipo, al igual que el gerente general Koby Altman.

 

James tiene su campeonato ahora. No importa lo que alguien diga al respecto, él también cree que su legado es seguro, pero lo que no tiene tanto es cual será el siguiente pase que va a dar y para eso el apoyo y la orientación que reciba de los deseos de la familia será un elemento muy importante.

 

El hijo mayor de James, Bronny, tiene 13 años. Su hijo menor, Bryce, cumplió esta semana 11. Esta vez, si podrán expresar también sus sentimientos sobre la decisión a tomar porque conocen ya la vida en Miami, en Los Angeles (durante los veranos) y en Akron.

 

Bronny es un jugador de baloncesto sobresaliente que tiene la posibilidad de tener un futuro en la NBA, y su desarrollo y comodidad durante su adolescencia, por supuesto, es importante para James.

 

Mientras que la esposa de James, Savannah, ya era un pilar familiar en el 2014 cuando James llegó a casa en Akron. A James le encanta ver a sus hijos jugar baloncesto, y es difícil verlo separado de su familia, que incluye a la hija de 3 años, Zhuri, en esta etapa de su vida.

 

En 2010, dejó a Savannah y sus hijos pequeños en Ohio cuando se mudó por primera vez a Miami. Ahora, donde quieren vivir es un factor más profundo.

 

De ahí que la opción de llegar a Washington con los Wizards comienza a tener solidez por todo lo positivo que le puede ofrecer la capital de la nación, al margen del talento deportivo que hay actualmente dentro de la plantilla del equipo.

 

James es consciente de la confianza que posee como líder dentro de la comunidad, con poder nacional, un defensor de la justicia social y los problemas que se tienen que superar en su búsqueda.

 

La estrella de los Cavaliers siente que vive un crecimiento intelectual y una convicción personal que ha llevado a una sensación real de su influencia fuera de los campos y cómo eso puede mover la cultura de la superación y la lucha por parte de las minorías.

 

Ante ese panorama, los que conocen a James admiten que comienza a ver a Washington D.C., como una opción real, donde puede luchar por más títulos, ganar decenas de millones de dólares y estar más cerca del poder y la toma de decisiones que afectan a toda la nación.

 

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