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La Palabra de Hoy: Un corazón limpio

Uno de los consejos más engañosos que podemos llegar a recibir es la recomendación de seguir los dictados de nuestro corazón. Dios dice: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso” (Jer 17.9). Todos llegamos a este mundo con una inclinación hacia el pecado y la egolatría, y no hay manera de que podamos cambiarlo. En vez de confiar en un corazón pecador, lo que en realidad necesitamos es un corazón nuevo y limpio, y solo el Señor puede dárnoslo.

 

Nuestro Padre celestial envió a su Hijo a este mundo para morir en la cruz y pagar el castigo por nuestros pecados. Solo de esa manera podemos ser perdonados y recibir un corazón limpio del que fluyan deseos puros. A través del Señor Jesucristo, somos apartados para Dios, acogidos en su familia como hijos adoptivos, y llenos de su Espíritu Santo.

 

Como resultado de recibir un corazón nuevo y la presencia transformadora del Espíritu Santo, podemos tener una vida de obediencia al Señor. En vez de vivir con un corazón engañoso, ahora podemos acercarnos a Dios en comunión y comprender la verdad de su Palabra. Con gratitud por nuestro nuevo corazón, confiemos en el poder del Espíritu para ayudarnos a discernir el error, y tomar decisiones sabias.

 

Fuente: Encontacto.org

La Palabra de Hoy: La promesa de vida eterna

Nuestra sociedad está obsesionada por la longevidad. Aunque es natural desear muchos años saludables en este mundo, debemos recordarnos que la vida no termina con la muerte física. Lo más importante es el destino eterno.

 

Solo hay una manera de estar seguros de qué nos aguarda la vida en el cielo: debemos reconocer nuestra condición necesitada y pecaminosa, acudir a Cristo con fe y recibir el perdón de los pecados y el regalo de la vida eterna. Quienes lo hagan lograrán pasar la eternidad en la presencia del Señor, donde hay plenitud de gozo y delicias para siempre (Sal 16.11).

 

Quienes rechazan la oferta de salvación sufrirán el terrible destino de la agonía en el infierno y la separación completa del Dios vivo. Después de la muerte, no hay misericordia o gracia que pueda eliminar la brecha entre el infierno y el cielo. El asunto debe resolverse mientras estemos vivos en este mundo (Mt 25.45, 46; He 9.27).

 

Sabemos por medio de la Biblia que la vida eterna está ligada a Jesucristo. Como escribió el apóstol Juan: “El que tiene al Hijo, tiene la vida” (1 Jn 5.12). Alcanzar una vejez saludable es una meta loable, pero nada es más importante que recibir al Salvador y el regalo de la eternidad en su presencia.

 

Fuente: Encontacto.org

La Palabra de Hoy: La fuente de la paz

¿Sabía usted que Dios ofrece serenidad a todos los creyentes? El Espíritu Santo, quien vive dentro de cada seguidor de Cristo, puede mantener fluyendo la paz como la savia de una vid a sus ramas. Pero, por desgracia, muchos cristianos pasan por alto esta fuente interna de calma debido a falsas suposiciones.

 

Algunos piensan de manera errónea que la paz es el resultado de condiciones perfectas, pero este mundo está dañado. Eso significa que nunca lograremos una existencia ideal en esta Tierra, y sus circunstancias no pueden producir serenidad.

 

Otros creen que la paz debe pedirse a Dios, que parece estar muy lejano en los cielos. Pero la unión entre el Señor y sus seguidores es íntima. La tranquilidad de Cristo está disponible para nosotros de inmediato porque Él vive en nosotros.

 

La versión La Biblia al Día capta cómo debe ser nuestra relación con el Señor Jesús: “Ahora bien, de la misma manera que confiaron en Cristo para que los salvara, confíen en El también al afrontar los problemas cotidianos. Vivan en unión vital con El, enraizados en El, y nútranse de El” (Col 2.6, 7).

 

La serenidad es un resultado directo de una relación con Jesucristo. Ninguna situación externa puede alterar esa conexión; participamos de la vida abundante del Señor Jesús a través de su Espíritu Santo.

 

Fuente: www.encontacto.org

La Palabra de Hoy: ¿Es posible sentir paz en momentos difíciles?

Contrario a la creencia popular, la paz no se logra manipulando las circunstancias. La gente piensa que si pudieran reorganizar su situación —como encontrar un nuevo trabajo, superar la depresión, evitar que su cónyuge pida el divorcio— entonces la vida sería maravillosa. Pero ese tipo de autosuficiencia es engañoso y anti-bíblico. Podríamos llegar a tener calma temporal, pero solucionar un problema fuera de la voluntad del Señor no proporcionará paz duradera.

 

La verdad es que la paz de Dios está disponible para usted, no importa lo dolorosa y desesperada que parezca su situación. Un corazón tranquilo viene de confiar en Él. Aunque advierte que los creyentes tendríamos problemas en esta vida, el Señor Jesús nos asegura que ya ha vencido al mundo. En otras palabras, podemos sentir paz en medio de nuestras pruebas porque el Señor camina a nuestro lado. Nuestra relación con Cristo nos da todo lo que necesitamos para enfrentar las dificultades, incluyendo valentía, sabiduría, guía y consuelo.

 

Jesucristo prometió paz para aquellos que confían en Él. Así que a nosotros nos corresponde vivir un día a la vez y tener fe en que no nos abandonará. Nuestro Padre quiere que demostremos nuestra fe; que dependamos de Él para nuestras necesidades, y que experimentemos su paz que sobrepasa todo entendimiento (Fil 4.7)

 

Fuente: www.encontacto.org

Sólo una persona tendrá acceso a buscar a familiares en los aeropuertos

El  Ministerio de Salud Pública dispuso que debido a las nuevas disposiciones sanitarias para frenar el aumento de los contagios de coronavirus en el país, solamente se le permitirá a una persona entrar  al interior de las  terminales aéreas para buscar un familiar.    
 

Así lo informó  la encargada de Vigilancia del Área I de Salud, Belkis Metivier, que tiene a cargo el Aeropuerto Internacional de Las Américas.

 

La funcionaria adelantó que  se seguirán aplicando las pruebas aleatorias a los viajeros.

 

Manifestó que están trabajando los procesos para reforzar los controles  y las disposiciones en las terminales aéreas.

 

“Realmente  la disposición es de solo una persona. Se plantea que solo pueda estar una persona dentro, pero nos es humanamente imposible mantener el  control  afuera”.

 

De su lado, el  ministro de Salud Pública, Plutarco Arias, indicó que las medidas serán reforzadas, y reiteró que los jóvenes son los principales propagadores del virus, porque el 65% son asintomáticos.

 

 

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La Palabra de Hoy: El mejor regalo

Nuestro Padre celestial nos colma de muchos buenos regalos, pero el que los supera a todos es su Hijo (Jn 3.16). El eterno Creador de todas las cosas se revistió de humanidad para venir al mundo como un bebé. Aunque Él parecía insignificante para el mundo, era el mejor y más necesario regalo que hemos recibido.

 

El pecado ha arruinado a la humanidad, dejándonos bajo la ira de Dios y en una condición desesperada. Necesitamos el perdón de los pecados, la liberación del juicio divino y la eliminación de nuestra culpa. El Señor Jesús vino a hacer todo esto por aquellos de nosotros que lo recibimos por medio de la fe.

 

Pero el regalo de Dios de su Hijo no termina ahí. Cuando confiamos en Cristo para salvación, nos convertimos en los hijos amados del Padre, que recibiremos una gloriosa herencia en el cielo. Y, mientras tanto, Él provee todo lo que necesitamos para la vida y la piedad.

 

¿Ha recibido usted por fe el regalo del Hijo de Dios, o lo ha mantenido como un bebé en el pesebre, para ser recordado solo en Navidad? Si pone su fe en Él hoy, disfrutará de las extraordinarias bendiciones que solo se encuentran en Cristo.

 

 

Fuente: Encontacto.org

La Palabra de Hoy: Una vida llena del Espíritu Santo

¿Qué es más difícil: dar un estudio bíblico o amar a un enemigo? ¿Ayudar a un vecino o ser paciente con personas problemáticas? ¿Hacer una buena acción o sentir paz en una crisis? La mayoría de nosotros encontramos la última opción más desafiante y menos gratificante.

 

El mundo admira a las personas orientadas a la acción, y tendemos a adoptar el mismo estándar en la iglesia. Se supone que las personas que hacen más son las que están llenas del Espíritu Santo, pero eso no siempre es cierto.

 

Los logros no equivalen a madurez espiritual. La verdadera medida del control del Espíritu es el carácter, no las capacidades o los logros.

 

Aunque las buenas acciones y los dones espirituales son recursos dados por Dios para nuestro servicio, el Espíritu Santo también obra y produce fruto espiritual. Su objetivo es una transformación mediante la cual se reproducen en nosotros las cualidades de Cristo. Sin el fruto descrito en Gálatas 5.22, 23, ninguno de nuestros esfuerzos valen la pena.

 

Una vida llena del Espíritu es más evidente en las actitudes e interacciones semejantes a las de Cristo con los demás. A medida que nos sometemos a su autoridad y permitimos que la Palabra de Dios habite en abundancia en nuestro ser, Él nos transformará.

 

 

Fuente: Encontacto.org

La Palabra de Hoy: Vivir por fe

¿Duda del poder de Dios? Si es así, quizás se deba a que en algún momento Él no respondió una oración como esperaba. Pero eso no significa que no pueda hacer lo que usted desea; solo demuestra que el Señor tenía un plan diferente en mente. Vivir por fe no es una cuestión de esperar que Dios haga lo que usted quiera, sino de confiar en que hará lo que Él desea.

 

Algunas veces podemos sentirnos como el hombre de la historia de hoy, cuyo hijo estaba poseído por un espíritu maligno. Tenía dudas en cuanto a la capacidad de Cristo de sanar, a pesar de que había demostrado una y otra vez que podía hacerlo. Todos podemos identificarnos con la respuesta del padre: “Creo; ayuda a mi incredulidad” (Mr 9.24).

 

A veces, incluso los cristianos experimentamos cierta incertidumbre con respecto a los caminos, la verdad o la capacidad de Dios. Sin embargo, cuando eso sucede, Él es misericordioso en nuestra debilidad. No obstante, las dudas persistentes pueden ser un obstáculo espiritual. La Biblia dice que un incrédulo es “de doble ánimo” e “inconstante en todos sus caminos” y no debe esperar recibir nada del Señor (Stg 1.6-8).

 

Para vencer las dudas y andar con confianza por fe, debemos aprender a conocer el carácter, los caminos y los deseos de nuestro Padre celestial por medio de su Palabra.

 

 

FUENTE: www.encontacto.org

La Palabra de Dios: La provisión de Dios en las tormentas

Navegar o conducir a través de una tormenta es aterrador, porque la visión oscurecida nos hace sentir inseguros de nuestra dirección y temer por nuestra seguridad. Lo mismo ocurre en el caso de las tormentas espirituales, en las que circunstancias repentinas e inesperadas parecen poner a nuestro mundo de cabeza.

 

Cuando los discípulos estaban siendo golpeados por vientos huracanados en el mar de Galilea, aprendieron algunas verdades valiosas, que también pueden ayudarnos en medio de nuestras propias tempestades. El Señor Jesucristo…

 

INTERCEDE POR NOSOTROS. Mientras los discípulos luchaban con el viento y las olas, el Señor estaba en el monte orando. Hoy está en el cielo, intercediendo por nosotros (Ro 8.34).

 

ES NUESTRO PROTECTOR. Veló por los discípulos en la barca, y hace lo mismo por nosotros, asegurándose de que no nos encontremos con nada fuera de su voluntad.

 

ES SOBERANO SOBRE TODAS LAS TORMENTAS. Dios es quien las forma, determina su intensidad, nos guía a través de ellas y les pone fin en su tiempo perfecto.

 

Cristo no nos ha abandonado en las tormentas, sino que está involucrado íntimamente, usándolas para nuestro beneficio. Al recordarlo, podemos reaccionar con confianza, dependencia y adoración.

 

Fuente: www.encontacto.org

La Palabra de Hoy: Clama al Señor

Como los marineros en la travesía de hoy, en algún momento usted se encontrará con grandes turbulencias en su vida. Quizás esté experimentando una tormenta sin final a la vista. Su situación puede ser tan grave que se pregunte cómo podrá superarla. Ha intentado todo lo posible para resolver el asunto, pero sin éxito.

 

La solución es hacer justo lo que hicieron estos marineros: clamar al Señor en su problema (Sal 107.28). Después de todo, Él es soberano sobre las tormentas, y las usa para sus buenos propósitos. Dios sabe que a veces necesitamos agotar nuestros recursos antes de recurrir a Él.

 

Entonces, si clamamos al Señor y nos sometemos a su autoridad sobre la tormenta, Él calmará las olas en su momento perfecto y nos guiará hacia la seguridad.

 

Recuerde que el objetivo no es solo escapar de la crisis, sino aprender a depender del Señor y no de nosotros mismos. Confiar en Él para que se encargue de lo que nosotros no podemos resolver, nos conducirá a sentir gozo, agradecimiento y alabanza por su misericordia e intervención a nuestro favor. Además, nos impulsará a contarles a los demás lo fiel que ha sido Dios, de manera que, ellos también puedan confiar en Él.

 

 

Fuente: www.encontacto.org