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El Covid-19 y los síntomas que duran meses

Redefiniendo el covid-19: meses después de la infección, pacientes informan dificultad para respirar, fatiga excesiva

 

(CNN) — Han pasado cinco meses desde que Lucy Gahan contrajo el covid-19 y su vida aún no ha vuelto a la normalidad.

 

Gahan, psicóloga clínica de Shrewsbury, Reino Unido, no ha podido regresar al trabajo.

 
La enfermedad causa lo que ella llama «tormentas», períodos incapacitantes en los que siente dificultad para respirar, entumecimiento en sus manos y pies y su frecuencia cardíaca se dispara con tareas simples. Incluso tomar una ducha solo es posible durante un respiro ocasional de los síntomas.

 

Corey Coopersmith imagen tomada de CNN

 

«En mayo y junio, apenas podía hablar porque estaba muy enferma», dijo.

 

Antes de contraer la enfermedad a principios de abril, la madre de dos niños corría tres veces por semana y tenía una rutina de yoga regular.

 

«Sólo puedo caminar hasta la esquina», contó. «En términos de correr, no puedo imaginar cuándo sucederá, si es que ocurrirá».

 

Ella es una de las miles de personas en todo el mundo para quienes el covid-19 se ha convertido en una enfermedad crónica. Gahan y otros «largos portadores» de covid-19 sienten que aún no reciben reconocimiento por una enfermedad que los ha incapacitado durante meses, sin un final a la vista.

 

«Soy psicóloga clínica y esto no es ansiedad», dijo. «Si los médicos simplemente dicen ‘No sabemos’, es mejor que decir que los síntomas del covid solo duran dos semanas».

 

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La pandemia del coronavirus se intensifica, los síntomas se multiplican

De la cabeza a la punta de los pies, pasando por los pulmones o los riñones. La lista síntomas provocados por el nuevo coronavirus crece semana a semana y pocos órganos parecen a salvo de esta enfermedad donde las formas varían de benignas a muy graves.

 
En tres meses, lo que empezó como una gripe clásica se ha ido transformando en un catálogo de síndromes que en sus formas más graves activan las ya famosas “tormentas de citoquinas”, una aceleración de la reacción inmunitaria que puede llevar a la muerte.

 

No es raro que un virus provoque tantas manifestaciones, pero algunos síntomas del SARS-CoV-2, como la pérdida del olfato o la formación de coágulos sanguíneos parecen muy específicos de esta epidemia.

 

“La mayoría de los virus pueden dañar el tejido donde se reproducen o provocar daños colaterales del sistema inmunitario que combate las infecciones”, explica Jeremy Rossman, experto en virología de la Universidad británica de Kent.

 
Los médicos sospechan que la covid-19 es responsable de la hospitalización de varias decenas de niños en Nueva York, Londres y París que presentan cuadros inflamatorios “multisistémicos” raros, que se asemejan a una forma atípica de la enfermedad de Kawasaki o un síndrome de choque tóxico, que ataca a las paredes de las arterias y puede provocar un fallo orgánico.

 

Decenas de estudios médicos han descrito otras consecuencias potencialmente letales de la enfermedad, como accidentes vasculares cerebrales y afecciones cardíacas.

 

Los investigadores de la Universidad de Medicina de Nanjing (China) reportaron casos de pacientes que habían desarrollado complicaciones urinarias y afecciones renales agudas.

 
También observaron alteraciones en las hormonas sexuales masculinas, por lo que aconsejan a los jóvenes que quieren tener hijos que consulten cuando se hayan recuperado.

 

– “Desconfiar de casi todo” –

¿Este abanico de síntomas es único? No necesariamente. “En una enfermedad corriente, las complicaciones, aunque sean raras, también ocurren”, dice a la AFP Babak Javid especialista de enfermedades infecciosas del centro hospitalario universitario de Cambridge.

 

Más de 4 millones de casos se han declarado en el mundo, pero el verdadero número de infecciones “podría ser decenas o incluso centenas de millones”, según Javid. “Si una persona de cada mil, o incluso de cada diez mil, desarrolla complicaciones, esto significa realmente miles de personas”.

 

Los médicos generalistas, en primera línea, han sido los primeros en intentar descubrir los esquemas de la evolución de la epidemia.

 

“Nos habían dicho al principio: fiebre, dolor de cabeza, tos. Después se sumaron la nariz que gotea, la garganta que pica. Después, algunos síntomas digestivos: diarrea, dolor de vientre”, dice Sylvie Monnoye, médico de familia en París.

 

Después los dolores en la caja torácica, la pérdida del gusto y el olfato, problemas de piel como urticaria o sabañones en los dedos de los pies, problemas neurológicos… “Hemos empezado a pensar que había que desconfiar de casi todo”, comenta la doctora Monnoye.

 

– Lentitud de las autoridades sanitarias –

Un informe interno del Centro de Prevención y Lucha contra las Enfermedades (CDC) de Estados Unidos analizó los síntomas de 2.591 pacientes hospitalizados entre el 1 de marzo y el 1 de mayo.

 

Los tres cuartos de los pacientes tenían escalofríos, fiebre y/o tos, y casi todos dificultades respiratorias, los síntomas más corrientes del nuevo coronavirus.

 

Cerca de un tercio se quejaban de calambres, otros tantos de diarrea; un cuarto de náuseas o vómitos. Cerca del 18% tenían dolores de cabeza, del 10 al 15% tenían afecciones pulmonares o abdominales, la nariz que gotea, dolores de garganta.

 

Y es que hasta finales de abril, el CDC solo había enumerado tres síntomas: tos, fiebre y dificultades respiratorias. Su página web ha sido actualizada desde entonces pero solo agregó los escalofríos, calambres, dolor de cabeza y pérdida del olfato. Las autoridades francesas hicieron lo mismo a principios de mayo.

 

– Coágulos sanguíneos, fallos renales –

La pérdida del olfato (anosmia) y del gusto (ageusia) solo ha sido reportada en el 3,5% de los pacientes de la cohorte de la CDC, pero los expertos piensan que estos síntomas están más extendidos entre los casos menos graves.

 

La anosmia y la ageusia ocurren rara vez con otros virus. Lo mismo pasa con los coágulos sanguíneos, que los estudios han vinculado con problemas cardíacos, trombosis hepáticas, embolias pulmonares y lesiones cerebrales en los pacientes de covid-19.

 

“Cuando un enfermo de covid-19 está muy afectado, puede tener problemas de coágulos sanguíneos, que son mucho más frecuentes que con otros virus”, según Babak Javid, que concluye: “comparado con la gripe, hay muchas más probabilidades de estar grave y de morir”.

 

 

Fuente: AFP

Fiebre, tos y dolor de garganta no serían los únicos síntomas del coronavirus

Con pérdida de apetito y fatiga: cuáles son los otros síntomas del coronavirus. Los especialistas comienzan a advertir poco a poco que fiebre, tos y dolor de garganta no serían los únicos síntomas que alertan de la presencia de la enfermedad

 

La pandemia que atemoriza al mundo entero tomó por sorpresa a la población y a los cientos de países que se vieron afectados por la llegada del nuevo coronavirus.

 

La infección con SARS-CoV-2, llamada COVID-19, puede ser asintomática o puede causar enfermedad con síntomas desde leves hasta moderados o graves. Según lo observado en China, la mayoría de los pacientes tenía entre 30 y 80 años, y el 80% de los casos fueron leves. El período de incubación es de 2 a 14 días, con una media de 5 días y los síntomas más comunes son la fiebre, la tos, el cansancio y la dificultad respiratoria. Las formas graves comprometen el pulmón, causando neumonía. Las personas con más riesgo de enfermar son los mayores de 60 años y aquellas con enfermedades preexistentes.

 

Sin embargo, a medida que pasan las horas son más los avances científicos que intentan ganarle la batalla a la pandemia con más información. De este modo, los especialistas comienzan a advertir que fiebre, tos y dolor de garganta no serían los únicos síntomas que alertan de la presencia de la enfermedad. Por eso, ¿cuáles son los síntomas más frecuentes del Covid-19?

 

Pérdida de sentido del olfato y del gusto
 
Durante el fin de semana, la Asociación Británica de Otorrinolaringología advirtió que perder el sentido del olfato y del gusto formaría parte de los síntomas del COVID-19. “Hemos identificado un nuevo síntoma que puede significar que las personas sin otros síntomas pero con solo la pérdida de este sentido pueden tener que auto aislarse, nuevamente para reducir la propagación del virus”, dijeron en el comunicado.

 

Por otro lado, el virólogo Hendrik Streeck, que coordina las investigaciones sobre la epidemia en el área de Heinsberg, la ciudad en la que se concentra el brote en Alemania, encontró también este síntoma en varios pacientes que trató por COVID-19, según dijo al diario Frankfurter Allgemeine.

 

Streeck entrevistó a un centenar de pacientes positivos. “De casi todas las personas infectadas que entrevistamos, al menos dos tercios informaron haber perdido el sentido del olfato y del gusto durante varios días”, dijo. “La pérdida es tan fuerte que una madre no pudo oler el pañal sucio de su bebé. Otros ya no olían su champú y la comida comenzaba a no saber nada. Todavía no podemos decir exactamente cuándo aparecen estos síntomas, pero surgen inmediatamente después de la infección”, aseguró el investigador, al diario Frankfurter Allgemeine.

 

Fatiga
Otro síntoma común de Covid-19, así como el resfriado, la gripe y la fiebre es sentirse cansado o fatigado debido al cansancio de no poder dormir producto de la tos y a la dificultad para poder respirar que ejercen un malestar general para la persona infectada.

 

Falta de apetito
En diversos grados, los que han contraído el coronavirus han reportado que una de las primeras alarmas fue la de la falta de apetito. Fue el blogger Stephen Power, quien contrajo coronavirus y expuso en sus redes sociales que fue una de las primeras cosas que experimentó combinado con el cansancio y agotamiento producido por el dolor de no poder dormir.

 

 

Él cree que contrajo la enfermedad mientras estaba en el Festival de Cheltenham. El hombre del noroeste de Londres dijo: “He estado en la cama con fiebre desagradable, dolor de cabeza, tos leve y dolor de espalda durante casi cuatro días, estoy completamente exhausto y no tengo ganas de moverme o comer”.

 

Dolor de estómago
Al igual que con la pérdida de apetito, soportar un dolor de estómago puede ser otro de los tantos signos de esta pandemia. De hecho, un estudio recientemente publicado por elAmerican Journal of Gastroenterology vincula los problemas estomacales con COVID-19 evidenciando que es uno de los síntomas inocuos de esta nueva enfermedad.

 

Descubrieron que el 48,5% de 204 personas que han sido infectadas por el coronavirus en la provincia china de Hubei tenían síntomas digestivos como diarrea.

 

Ojos rojos
En diálogo con la cadena de noticias CNN, una enfermera llamada Chelsey Earnest dijo que los ojos rojos eran “la señal más importante” de los residentes que tenían COVID-19, la enfermedad causada por el virus. “Es algo que presencié en todos los pacientes. Tienen, como… ojos de alergia. La parte blanca del ojo no es roja. Es más como si tuvieran una sombra de ojos roja en el exterior de sus ojos», reveló la enfermera.

 

En la misma línea, la Academia Americana de Oftalmología envió una alerta el domingo sobre informes de que el virus chino podría causar conjuntivitis, que es la inflamación de la membrana que recubre el párpado. Sin embargo, el descubrimiento de la profesional de la salud, quien ve decenas de casos por días, es extraño y no responde a ningún otro síntoma conocido hasta el momento, incluidos aquellos nuevos que incluyen la pérdida del olfato y el gusto por algunos días. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos no tienen ojos rojos, ni ningún problema ocular, en su lista.

 

Fuente: Infobae

Consejos para ganar la batalla a la gripe

Si te enfermas de gripe, aquí tienes consejos sencillos que te ayudarán a que los síntomas sean menos severos y a tomar medidas seguras para ti, para tu familia y la comunidad.

 
1. Lávate las manos

¿Sabías que algo tan sencillo como lavarse las manos con frecuencia puede salvar más vidas que cualquier vacuna o intervención médica? Es una de las formas más económicas y eficaces de prevenir la gripe y cientos de otras enfermedades contagiosas, informan los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, su sigla en inglés).

 

2 Vacúnate contra la gripe

 
Los CDC siguen recomendando la vacunación contra la influenza para las personas que aún no lo hicieron en esta temporada. La vacuna de 2012-2013, disponible en el mercado y aprobada por la FDA (Estados Unidos), protege contra los tres virus de la influenza que predominan en esta temporada.

 

¿Quiénes deben vacunarse?

Todas las personas, a partir de los seis meses de edad, deben vacunarse. Es la única forma de prevenir la gripe. Los CDC informan que es vital que se vacunen quienes padecen de asma, diabetes y enfermedades pulmonares crónicas, las mujeres embarazadas y los mayores de 65 años.

 

3. Ten a mano lo necesario

Para poder luchar contra los gérmenes del resfriado y la gripe, asegúrate de que tienes todos los suministros que necesitas: analgésicos y descongestivos, jabón y desinfectante para las manos, pañuelitos, termómetro, bastante líquido para beber en esos días, té de hierbas y alimentos sanos.

 

4. Evalúa los síntomas

Los síntomas de la gripe no son iguales a los de un resfriado: se siente dificultad para respirar o falta de aire, dolor o presión en el pecho o abdomen, mareos repentinos, confusión, vómitos graves o persistentes, fiebre, agravamiento de la tos y dolor en el cuerpo, según los CDC.

 

5. Asesórate sobre los remedios

Tu médico puede recetarte antivirales para prevenir complicaciones mayores de la gripe. En cuanto a los fármacos de venta libre, muchos contienen los mismos ingredientes activos: si tomas varios a la vez, quizá superes la dosis recomendada de ciertos ingredientes activos y te causen daño.

 

6. No tomes antibióticos

El resfriado y la gripe son causados por virus, entonces no se recetan antibióticos. El Departamento de Salud y Servicios Humanos de EEUU recomienda tomar medicamentos de venta libre o remedios antivirales, sólo si las molestias no se reducen en los primeros 4 días.

 

7. Quédate en casa

Si te han diagnosticado gripe, debes permanecer en tu hogar y seguir las recomendaciones del médico. No sólo te recuperarás más rápido, sino que evitarás contagiar a otras personas. Puedes tratar los síntomas de la gripe con o sin medicamentos, pero es importante tomar conciencia de que lo mejor es cortar la cadena de contagios. Fuente: Flu.gov.

 

8. Cuida tus hábitos

Evita tocarte los ojos, la nariz o la boca, los gérmenes se diseminan de esta manera. Evitar el contacto con personas enfermas. Duerme bien, practica ejercicio y controla tu estrés. Cúbrete la nariz y la boca con un pañuelo al toser o estornudar y arroja el pañuelo a la basura.

 

9. Recurre a la naturaleza

La miel es un expectorante natural, ayuda a eliminar las flemas y es útil para controlar las infecciones de la garganta, gracias a sus propiedades antisépticas. También se ha probado que el té de sauco alivia el cuerpo cansado y baja la fiebre. Y no olvides los cítricos y el té verde, aliados naturales contra la gripe.

 

10. Toma sopa de pollo

Un estudio de la Universidad de Nebraska confirmó lo que todas las abuelas ya sabían: una sopa de pollo te hace sentir mejor porque reduce la congestión y lubrica la garganta, aliviando la irritación. Además, contiene compuestos químicos semejantes a los antigripales, que ayudan a sanar más rápido.

 

11. Bebe mucho líquido

No te limites sólo a los tés calientes. Bebe líquidos transparentes como agua, caldo y bebidas para deportistas que contienen sodio y previenen la deshidratación. Y si tienes fiebre, coloca un paño frío y húmedo sobre la frente, brazos y piernas para disminuir la incomodidad relacionada con ésta. (Flu.gov)

 

12. Consulta por los antivirales

Ninguna droga puede curar la gripe, pero algunos fármacos pueden ayudar a que te sientas mejor. Las drogas antivirales recetadas – Relenza y Tamiflu – pueden mitigar los síntomas y ayudar a recuperarte, pero deben ser recetadas por el médico y se empiezan a tomar dentro de las primeras 48 horas de contraer la gripe. Recientemente, se aprobò un nuevo antiviral denominado Xofluza, también para el alivio de los síntomas.

 

Fuente Holadoctor.com

¿Qué pasa si tomo un medicamento con café o jugo?

A la hora de tomar un medicamento, siempre agarramos lo que tenemos más a mano, como un café, té, jugo o una bebida alcohólica. Ahora bien, ¿qué consecuencias podría tener esta “inofensiva” decisión?

 

Lo ideal para que los medicamentos hagan efecto es ingerirlos con agua (aunque puede haber excepciones). En general, es mejor evitar los jugos frutales, la leche o bebidas con cafeína. ¿Por qué? Acá te presentamos algunas de las razones:

– En algunos casos, estas bebidas pueden llegar a “desintegrar” la medicación y erradicar sus efectos.

– Pueden impedir la absorción de ciertos componentes, tales como el hierro.

– Es posible que algunas bebidas (sobre todo los refrescos y la leche) interactúen con los medicamentos y generen consecuencias indeseadas.

 

Para evitar todos estos efectos no sólo hay que tratar de evitar estas bebidas en el momento del consumo de la medicación. También es importante que las evites durante el proceso de asimilación de la droga. En este sentido, especialistas recomiendan dejar pasar una hora antes de disfrutar de cualquier infusión con cafeína, jugo frutal o leche.

 

La cantidad de agua que debemos tomar con las pastillas dependerá de la dosis de la medicación y de la enfermedad que cada uno sufre. Y no es un asunto para nada menor. Gracias a este líquido cristalino nuestro organismo está en condiciones de absorber el medicamento para que sea plenamente efectivo.

 

La falta de agua puede aplacar la acción de las pastillas e incluso provocar efectos adversos. Este es el caso de la aspirina y el ibuprofeno que, al ser ingeridos con poca agua, pueden generar irritación en el esófago, en el estómago o hasta causar úlceras.

 

No hay que mezclar los medicamentos con bebidas calientes, porque que el calor puede impedir que la droga funcione. Además, los especialistas recomiendan no combinar pastillas con bebidas alcohólicas.

 

Estudio indica que la exposición de jóvenes a medios digitales incrementa el riesgo de TDAH

Tampa, Estados Unidos. Un nuevo estudio difundido el martes señala que el uso elevado de tecnologías digitales podría estar ligado a un aumento “moderado” pero significativo en comportamientos relacionados con el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

 

Los hallazgos de la revista de la Asociación Médica Americana encienden una alerta para los padres sobre el tiempo que sus hijos pasan frente a las pantallas.

 

Las revelaciones surgen de una encuesta realizada en un periodo de dos años a unos 2.600 adolescentes de Los Ángeles, en lo que representa uno de los estudios más amplios y extendidos sobre el tema hasta el momento. Indica EnSegundos.net

 

Cuanto más participan en redes sociales y chats online, miran videos online, descargan música u otras actividades del universo digital, los adolescentes son más propensos a experimentar síntomas de TDAH. Por ejemplo, dificultades para organizar o hacer tareas, o problemas para quedarse quietos.

 

Alrededor del 10% de los jóvenes que normalmente usaba estas plataformas de medios, mostró nuevos síntomas de TDAH durante el periodo del estudio, se informó.

 

Por el contrario, el porcentaje de estudiantes que no realizaba actividades digitales frecuentes y mostró síntomas de TDAH, fue 4,6%.

 

Los investigadores advirtieron que el incremento en los síntomas de TDAH por la exposición digital era “moderado”, y que algunos de los efectos podría explicarse por otros factores.

 

Aunque no se pudo probar que los teléfonos celulares causaran los trastornos, la investigación mostró “una asociación estadísticamente significativa”, dijo Adam Leventhal, profesor de medicina preventiva y psicología de la Universidad de Southern California.

 

“Podemos decir con seguridad que los adolescentes que estuvieron expuestos a mayores niveles de consumo de medios digitales fueron significativamente más propensos a desarrollar síntomas de TDAH en el futuro”, agregó.

 

Cuídate de esos dolores en el pecho

Un porcentaje elevado de personas acude tardíamente a emergencias, ante la presencia de dolor torácico o síntomas asociados a eventos coronarios. De acuerdo a estadísticas, en EEUU un millón de personas padece anualmente de infarto, y entre 25 % al 35 % muere antes de llegar a emergencias.

 

Por ello es importante aprender a reconocer dichos síntomas, ya que de esto depende un temprano y correcto abordaje, evitando así complicaciones e incluso muertes por la no asistencia en su debido momento.

 

El dolor torácico característico de un infarto suele ser, de gran o moderada intensidad, se acompaña de sudoración fría, irradiado o no a brazo izquierdo, espalda, mandíbula, náuseas, dificultad para respirar. Indica EnSegundos

 

Pero debemos tomar en cuenta que no siempre estas manifestaciones son tan clásicas, por ejemplo, en personas con enfermedades mentales con imposibilidad de describir síntomas, diabéticos, pacientes con Alzheimer y mujeres puede tan solo manifestarse un simple disconfort torácico no explicable, molestia en epigastrio o boca del estómago, dolor en los dientes y sensación de anugo.

 

Importante también a tomar en cuenta que otras patologías pueden cursar con dolor torácico, como las gastrointestinales (esofagitis, hernia hiatal, úlceras), disección de aorta, neumonías, inflamación del pericardio o capa que envuelve el corazón y músculo-esquelética.

 

Ante la diversidad de causas identificadas para dolor torácico, recomendamos acudir a emergencias o avisar a su médico de cabecera, allí se estará en capacidad plena de descartar una patología simple o complicada que pudiera llevar a un desenlace fatal.

 

El abordaje a tiempo de un dolor torácico de etiología cardiaca debe ser en la primera hora, por cada minuto u hora se pierde músculo cardiaco ante un infarto, el cual puede no ser recuperable, por ello acudir a un centro de atención debe ser siempre tu primera elección.

 

¡Cuida de ti y los tuyos!

¿Trabajando para vivir? o ¿viviendo para trabajar?

Después de una larga jornada de trabajo que te deja agotado física, mental y emocionalmente, casi no viste a tu familia en todo el día, apenas te sentaste a comer una comida recalentada, estás sentado en la mesa haciendo una lista en una servilleta y con calculadora en mano, te das cuenta de que el salario no te alcanza para cubrir los gastos del mes, piensas en tomar horas extras y entonces… En un momento de reflexión te haces la gran pregunta… Es que acaso, ¿trabajas para vivir o vives para trabajar?

 

En algún momento de la vida, la mayoría de las personas se hacen esa misma pregunta. El trabajo puede llegar a ser tan absorbente, que lleva a la persona a descuidar otras áreas fundamentales para su desarrollo, tales como: vida personal, familiar, social, física y espiritual). Por eso, es imprescindible aprender a encontrar el punto de equilibrio. Indica grandesmedios en su artículo.

 

El trabajo y sus beneficios
Entre las muchas ventajas que se tienen de trabajar, destaca el hecho de que la actividad laboral representa una fuente de conocimiento, aprendizaje y sentido de autorrealización. Tomando en cuenta el tiempo y esfuerzo que una persona dedica a su trabajo, se puede decir entonces que es una de las principales actividades de la vida humana.

 

El doctor Aquilino Polaino-Lorente es psiquiatra y experto en psicopatología y explica que el trabajo ayuda al hombre a perfeccionarse e incrementar sus valores, pues mientras se entrega a una actividad él mismo se siente realizado. Además, las consecuencias (positivas o negativas) que se obtienen influyen directamente en la formación de la personalidad de quien trabaja. Por eso, la forma de hacer frente al trabajo no es algo indiferente.

 

Adicción al trabajo
No hay que equivocarse con esto. Ser eficiente, responsable y esforzarse por hacer un buen trabajo no es lo mismo que ser adicto al trabajo. Se debe aprender a diferenciar un comportamiento patológico de otro que no lo es.

 

Cuando una persona es adicta al trabajo, como en cualquier otro tipo de adicción, experimenta una relación de dependencia, hasta que el trabajo se convierte en una situación perjudicial que termina afectando la vida familiar y social del individuo y pasa por deterioro físico, mental y emocional.

 

“Workaholic”
El término “Workaholic” data de los años 70 en América del Norte, y nace de la unión de dos palabras: “trabajo” (work) y “alcoholismo” (alcoholism). Así, se hace una similitud entre el alcohólico y la persona que se hace adicta al trabajo, presentando síntomas similares.

 

Las personas que padecen de adicción al trabajo, demuestran una dedicación laboral excesiva como único valor vital, y muestran desinterés por otros asuntos.

 

Síntomas de adicción al trabajo
La persona adicta al trabajo se puede reconocer por presentar los siguientes síntomas: piensa en el trabajo cuando no está en el trabajo, cuando recibe responsabilidades laborales se muestra ansioso o inseguro, no toma vacaciones, está comprometido en exceso con sus actividades profesionales.

 

En el caso de las mujeres, se muestran con mayor cuota de poder dentro del matrimonio, prefieren no tener hijos para que esto no interfiera con sus logros profesionales. Al no poder eliminar responsabilidades en casa, su trabajo se ve multiplicado.

 

Por otro lado, a quienes son adictos al trabajo se les hace imposible abandonar un trabajo inacabado aunque haya finalizado la jornada, son incapaces de negarse a nuevas responsabilidades dentro de su empleo, controlan su ambiente y evitan situaciones novedosas, sus familiares le acusan de interesarse más en el trabajo que en ellos.

 

Son impacientes, sus formas de diversión tienen que ver con su profesión, se sienten bien cuando hablan de lo mucho que trabajan y cuán duro lo hacen, esperan que todos trabajen tanto como ellos, y se sienten culpables cuando no trabajan.

 

¿Dónde está el punto de equilibrio?
En la sociedad actual, elementos como el poder, estatus social, felicidad y éxito, han influido en la manera de valorar el trabajo. Y lamentablemente a veces, se hace el centro de vida de muchas personas. Por eso hay que tener presente dos tipos de balance: trabajo-familia y trabajo-ocio. Lo importante es hallar el equilibrio para lograr desenvolverse en los distintos ámbitos sin sacrificar ninguno de ellos.

 

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