La Palabra de Dios: La pasión por obedecer

Ayer hablamos de lo que significa la obediencia apasionada, y cómo se desarrolla con el tiempo. Los apóstoles llegaron a la cima de la obediencia. Sin ser motivados por el miedo o la esperanza de recompensa, enfrentaron la vergüenza, el dolor y la muerte. ¿Por qué? Porque su amor por Cristo era tan grande que no podían mantenerse callados.

 

Las personas que reciben la salvación y después se cruzan de brazos, contentas de que irán al cielo cuando mueran, no han entendido el asunto. La salvación no se trata solo de ir al cielo; también nos permite ser usados para la gloria de Dios en este mundo. El Señor vive a través de nosotros para que podamos tocar la vida de otros.

 

Las limitaciones autoimpuestas y la pasión por obedecer a Dios no pueden coexistir. La vida puede parecer más fácil si elegimos cuándo vamos a obedecer al Señor, pero esa clase de vida nunca será satisfactoria.

 

La pasión por obedecer comienza con la devoción. Nuestra dedicación puede basarse al principio en la recompensa, lo cual es comprensible porque la bendición es parte de la obediencia. Pero a medida que maduremos, experimentaremos desafíos cada vez más difíciles en relación con nuestra obediencia. Entonces nuestra devoción también crecerá hasta que también podamos regocijarnos cuando suframos por amor a Cristo.

 

Fuente: Encontacto.org

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