La Palabra de Dios: La lucha con los celos

Los celos son una emoción de desagrado por el bienestar de otra persona. Compararnos con los demás nos lleva al descontento, al resentimiento y a la amargura. Si estas emociones negativas se mantienen sin control, pueden envenenar nuestras relaciones. Además, tienen el poder de acabar convirtiéndose en recelo, hostilidad e ira.

 

Esto fue lo que le sucedió al rey Saúl. Sus celos le hicieron desconfiar de David, quien le había servido con fidelidad. La actitud envidiosa de Saúl lo volvió hostil y a un comportamiento irracional, tanto así que arrojó una lanza a David mientras el joven tocaba música (1 S 18.10-12). En vez de estar agradecido por la lealtad y el servicio constante de David, el rey le pagó con animosidad y amenazas de muerte. Como resultado, al final David se vio obligado a huir y esconderse en el desierto (1 S 23.15-26).

 

Los celos no son algo que se pueda excusar o justificar. Pídale al Señor que examine su corazón y le muestre si alguno de estos indicios de celos está presente en su vida. Si es así, confiéselo como pecado y pídale a Dios que lo arranque de su corazón. Luego, concéntrese en la fidelidad del Padre celestial, en vez de compararse con otros.

 

 

Fuente: Encontacto.org

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