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Siempre querrá estar con nosotros y no dejarnos solos

Mi presencia irá contigo. Éxodo 33: 14

 

La soledad no es buena. Esta nos entristece y nos quita el gozo, trayendo amargura y desolación, todo por tener una vida separada de Dios; porque el que tiene una relación con Él está satisfecho y nunca se siente solo. No es por las personas que están a nuestro lado que dejaremos de sentirnos solos; es cuando hagamos a Cristo el centro de nuestra vida, lo cual no hemos hecho por darle más importancia al estar acompañados que a tenerlo a Él.

 

Con Él podemos hablar largas horas y nunca nos dirá “Ya es suficiente”. Puede acompañarnos a cualquier lugar y nunca nos dirá “Estoy cansado”. Al contrario, siempre querrá estar con nosotros y no dejarnos solos.

 

Por tanto, no debemos seguir sintiéndonos así, porque estamos tan acompañados que aun durmiendo no se separa de nuestro lado, brindándonos la compañía que tanto hemos buscado.

 

Y lo que ahora es una tormenta mañana será un resplandor lleno de Su gloria

Más el Señor estaba con José y le extendió su misericordia, y le concedió gracia ante los ojos del jefe de la cárcel. Génesis 39:21

 

Las preocupaciones son el resultado de la falta de fe. Por eso nos angustiamos tanto y vivimos en zozobra al no saber cómo se solucionarán las cosas, demostrando con esto que no confiamos plenamente en Dios.

 

Un gran porcentaje de los problemas que pasan es simple y no merece que nos quite el sueño por causa de algo que Dios puede resolver en un segundo. Pero nuestra mente es tan vulnerable que formulamos una serie de situaciones, las cuales no son reales sino de la imaginación. Esto nos lleva a un final desastroso y sin esperanza, tan solo porque permitimos que la duda sea más fuerte que el conocimiento de la verdad, en la cual tenemos que estar apoyados todo el tiempo.

 

Vemos que José no se preocupó cuando estaba preso. Al contrario, estaba en paz, porque tenía su fe puesta en Dios y sabía que algo grande le esperaba. Así mismo sucedió, fue tan grande que de estar preso salió para gobernar una nación.

 

Por nada nos preocupemos, porque para los que Lo aman todo obra para bien, y lo que ahora es una tormenta mañana será un resplandor lleno de Su gloria.

 

Fuente / Iglesia Monte de Dios

Él nos ha encomendado predicarles la palabra

Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. Marcos 16: 15

 

Cuántas personas que están cerca de nosotros necesitan conocer a Jesús para que sus vidas cambien y sean transformadas. Vemos la condición en que viven: llenos de temores, en pecado, vacíos, repletos de vanidad, depresivos, iracundos, inconformes y un sinnúmero de cosas las cuales demuestran que no están bien.

 

A pesar de conocer esta situación y saber que tenemos el pan de vida, no nos lanzamos y les presentamos al Salvador Jesucristo a todas esas personas. Por esto es necesario que pensemos que si alguien no se hubiera atrevido a predicarnos, estaríamos en la misma condición en que ellos están.

 

Solamente con recordar lo que éramos y lo que somos ahora, debemos motivarnos a no ser indiferentes ante las necesidades de los demás. “Dad por gracia lo que por gracia habéis recibido”. Es decir, lo mismo que hemos recibido debemos darlo por agradecimiento a Dios, por lo que hizo al libertarnos de la esclavitud y brindarnos una vida mejor.

 

Aun cuando las personas no externen sus necesidades, hablémosles de Jesús, porque Él nos ha encomendado predicarles la Palabra, y ha permitido que estén a nuestro lado para que Lo conozcan y se regocijen del que les cambia sus vidas: ¡Jesús!

 

Fuente / Iglesia Monte de Dios

Todo lo que fue hecho en los Cielos se hará en la tierra

En Cristo, Dios nos había escogido de antemano para que tuviéramos parte en su herencia, de acuerdo con el propósito de Dios mismo, que todo lo hace según la determinación de su voluntad. Efesios 1: 11

 

Dios, al entregar a Su Hijo amado Jesucristo, nos demostró el gran amor que nos tiene. Él estaba dispuesto a todo para que nuestra herencia no fuese robada. Pero este hecho tan significativo que cambió la historia de la humanidad parece que se nos ha olvidado, porque seguimos permitiéndole al enemigo que continúe robándonos y no nos levantamos a defender lo que por derecho legal nos corresponde.

 

Para esto fue enviado Jesús, a vencer al maligno. Hace dos mil años fue vencido, por lo que el pueblo de Dios tiene que levantarse en fe, declarando que todo lo que le fue robado será devuelto siete veces, y no permitirle más que siga destruyendo e interponiéndose en nuestros caminos.

 

Tomemos la espada, que es la Palabra, y declaremos todos los días sobre vida, matrimonio, hijos, finanzas, negocios, trabajo, proyectos, etc., que están bajo la sombra del Omnipotente y que ningún mal sobrevendrá, puesto que Él envía a Sus ángeles para que nos guarden en todos nuestros caminos… Porque todo lo que fue hecho en los Cielos se hará en la tierra.

 

Cómo Él nos prospera en medio de todo

Yo, yo he hablado, en verdad lo he llamado, lo he traído; y su camino prosperará. Isaías 48: 15

 

Es bueno saber que no estamos solos y que todo lo que nos suceda es conforme a Su voluntad, la cual obra en nosotros para llevarnos al cumplimiento de lo que ha sido dispuesto. Estamos en un error al creer que Dios nos abandonó. Al contrario, Él está tan pendiente que no nos pierde de vista; de todo lo que nos suceda Él está en conocimiento, y nada destruirá nuestro propósito.

 

Aunque hay momentos difíciles, son parte del plan. Vemos que José pasó por el desprecio de sus hermanos, ser encerrado en una cisterna y echado a la cárcel. Pero todo esto era para llevarlo a su destino: el palacio.

 

Este fue el plan que Dios escogió para llevarlo hasta el palacio y, aunque fue doloroso, Dios no se apartó de él y todo lo que hacía prosperaba. No mires el dolor, el sufrimiento, el abandono, sino cómo Él nos prospera en medio de todo, para que sepas que está contigo, y nadie podrá destruir el plan que ha diseñado para bendecirnos.

 

Fuente / Iglesia Monte de Dios

Sus planes no son para mal sino de bien

Yo sé los planes que tengo para ustedes, planes para su bienestar y no para su mal, a fin de darles un futuro lleno de esperanza. Yo, el Señor, lo afirmo. Jeremías 29: 11

                 

Si todos pensáramos como Dios, no habría problemas, pero desafortunadamente tenemos nuestros propios pensamientos, los cuales nos hacen creer que poseemos el conocimiento de todo, induciéndonos a actuar conforme a ellos.

 

El pesimista se resiste a creer que Dios tiene algo mejor porque solamente vive de los recuerdos tristes y dolorosos que ha experimentado, sin permitir que la Palabra de vida lo transforme y le ocurra un cambio de mente. Cuando nuestros pensamientos son pesimistas, todo lo vemos bajo ese matiz y actuamos de la misma forma. Puede ser un lindo día, con un sol radiante, y lo ves gris porque no alcanzas a ver más allá de lo que son tus pensamientos.

 

Este pensamiento no nos deja ver ni una de las promesas, porque en nuestra mente todo lo que sucede es malo. Pero no podemos vivir un evangelio pensando así, pues estaremos negando el sacrificio de Cristo. Entendamos que Sus planes no son para mal sino de bien, con el fin de darnos un futuro lleno de esperanza.

 

Dios nos hará fuertes

No demos tanto poder al dinero

No amen el dinero; conténtense con lo que tienen, porque Dios ha dicho: Nunca te dejaré ni te abandonaré. Hebreos 13: 5

 

Si analizamos y vemos cómo se desarrolla nuestro diario vivir, nos damos cuenta de que todo transcurre alrededor del dinero. Este es el responsable de quitarnos el sueño, de que nos desesperemos y hagamos locuras.

 

El dinero afecta a todos: a los ricos y los pobres; al pobre porque no tiene y quiere, al rico porque tiene miedo a invertirlo y fracasar ¿Quién entiende? Si no tomamos dominio, nos arrastrará y seremos títeres manejados por algo que es solo un papel, que de nada se rompe y se destruye.

 

Pero a pesar de esto el poder que ejerce es tan grande que hasta se nos olvida quién es nuestro Proveedor, quién es el Dueño del oro y la plata, y lo que escrito está en Su palabra: “Nunca te dejaré ni te abandonaré”. No demos tanto poder al dinero; al contrario, quitémosle el poder y confiemos en Dios.

 

Si no tenemos, Él nos proveerá hasta que sobreabunde porque Él “No deja a un justo desamparado ni su simiente que mendigue pan”. Si tenemos, confiemos en que nos dará sabiduría para saber invertir y paz para saber que nada de lo que se nos ha dado nos será quitado… Porque Él reprenderá al devorador.

 

Fuente / Iglesia Monte de Dios

Es tiempo de renovar nuestra vida de oración

Jesús les contó una parábola para enseñarles que debían orar siempre, sin desanimarse. Lucas 18: 1 

 

La oración es algo indescriptible. Nos hace vivir experiencias inolvidables en comunión con el Espíritu y nos lleva a esperar la respuesta de Dios en paz, sabiendo que el tiempo no cuenta porque Él responderá. Pero en este tiempo es que nos desesperamos y nos desanimamos, porque no estamos acostumbrados a esperar.

 

Entonces creemos que Dios no actuará. Mas ese tiempo es valioso pues es entonces cuando se prueba nuestra fe; porque la fe es certeza, es convicción. Y cuando estamos convencidos de quién es Dios, no importan el tiempo ni las circunstancias; solamente sabemos que Él lo hará. Esto nos lleva a orar por largos períodos sin desmayar.

 

Si hay desánimo, si hemos perdido el deseo, porque hemos orado y no hemos visto respuesta, es tiempo de renovar nuestra vida de oración y no permitir que algo nos debilite. Porque Ana quería un hijo, y oró por mucho tiempo, pero un día Dios se acordó de ella y le dio a su Samuel. Así mismo Él se acordará de ti y te dará los deseos de tu corazón.

 

Fuente / Iglesia Monte de Dios

Preparémonos a recibir en respuesta a lo que hemos dejado

Y todos los que por causa mía hayan dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o hijos, o terrenos, recibirán cien veces más, y también recibirán la vida eterna. Mateo 19: 29 

                   

Cada persona busca a Dios de una manera muy particular. Por eso se nos hace tan difícil caminar como ordena Su palabra, pues queremos que Él se adapte a nosotros y nos entienda. Lo más grande es que nos justificamos y tenemos argumentos para avalar lo que hacemos.

 

No podemos continuar de esa manera, porque estamos engañándonos. Y peor aun, dejamos de recibir por hacer las cosas a nuestro modo. Cuando la palabra nos habla de que tenemos que dejar algo, no puede acondicionarse y hacerlo a un 10 o un 40 o como nos parezca; si así fuera, estaría escrito.

 

Él nos da a conocer Su voluntad y, por más difícil que sea para nosotros someternos a ella, no nos queda más opción que obedecer; porque el cumplimiento de ella trae recompensa. Por esto, no sigamos acondicionando la palabra de Dios. Si Él nos dice que dejemos algo, dejémoslo aunque nos duela.

 

Porque escrito está que todo lo que dejemos por Él será retribuido cien veces más… Y la recompensa más grande: la vida eterna. No pensemos más; tan solo hagamos como Él nos dice, y preparémonos a recibir en respuesta a lo que hemos dejado por Él.